Saltar al contenido

Los combates de Cagayán (1582): piratas japoneses, soldados españoles y un mito

Pintura china antigua de una batalla naval entre juncos chinos y barcos de piratas japoneses en un mar agitado

En internet circula una historia irresistible: en 1582, cuarenta soldados de los tercios españoles derrotaron en Filipinas a un millar de samuráis, con picas untadas de sebo y espadas toledanas que mellaban las katanas. La parte que se puede documentar es casi igual de llamativa. Un capitán de unos setenta años, Juan Pablo de Carrión, se enfrentó en el norte de Luzón a una flota de piratas wakō, una mezcla de japoneses, chinos y otros asiáticos, con un puñado de soldados nacidos en su mayoría en Nueva España, y ganó. Lo que ya no está tan claro es casi todo lo demás: cuántos eran los enemigos, si había samuráis entre ellos y hasta si hubo batalla en tierra.

Piratas en el norte de Luzón

Miguel López de Legazpi había fundado en 1565 el primer asentamiento español de Filipinas, en Cebú, y la colonia vivía con un ojo puesto en el mar. Los wakō, piratas que asolaban las costas de China desde el siglo XIV, incluían gente de muchas procedencias, y los japoneses que llegaban a Luzón alternaban el comercio y el saqueo según les conviniera: cambiaban oro por plata en Cagayán, Manila o Pangasinán y, cuando la ocasión lo pedía, asaltaban aldeas. En 1574, el pirata chino Limahon, con un ejército en el que también había japoneses, había intentado incluso tomar Manila.

En 1580 llegó a Manila la noticia de que unos piratas japoneses habían levantado un asentamiento cerca de Aparri, en la desembocadura del río Cagayán, en el extremo norte de la isla. Los españoles lo llamaron Puerto de Japón. Desde allí comerciaban con armas y oro y atacaban los pueblos de la zona. Su jefe aparece en las fuentes como Tay Fusa, que probablemente no era un nombre sino un tratamiento japonés para comandantes y señores; hay quien lo identifica con Sukezaemon Naya, un comerciante que años después haría negocios en Filipinas con otra identidad.

Un capitán de setenta años y cuarenta soldados

El gobernador de Filipinas, Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, encargó el problema a Juan Pablo de Carrión, un capitán de la Armada que rondaba los setenta años y conocía bien aquellas aguas. Carrión reunió una galera, la Capitana, una nao pequeña, la San Yusepe, y cinco fragatas que salieron de Vigan. A bordo, además de los marineros, iban unos cuarenta soldados, casi todos nacidos en Nueva España: criollos, mestizos e indígenas tlaxcaltecas curtidos en la guerra chichimeca y entrenados en las armas y las tácticas de los tercios. Les acompañaban guerreros filipinos tagalos, pampangos y bisayos, de los que Carrión, por lo visto, no se fiaba mucho.

El abordaje del cabo Bojeador

La carta que Juan Bautista Román envió al virrey de Nueva España el 25 de junio de 1582 cuenta que, al poco de zarpar, la flota se topó con un barco pirata chino que se rindió enseguida. Después, al doblar el cabo Bojeador, encontraron al amanecer un barco japonés que acababa de saquear la costa. La Capitana le derribó el palo mayor a cañonazos, pero los piratas engancharon la galera con garfios y pasaron a ella unos doscientos hombres con picas y corazas, mientras sesenta arcabuceros disparaban desde su barco. Llegaron a dominar la galera hasta el palo mayor.

Los españoles se hicieron fuertes en la popa, con los piqueros delante y los arcabuceros detrás, y según los relatos posteriores Carrión cortó la driza de la vela mayor, que cayó atravesada sobre la cubierta y les sirvió de parapeto. Lograron devolver a los atacantes a su barco y entonces apareció la San Yusepe, que lo abordó y lo batió con su artillería. Según Román, los japoneses pelearon con valor hasta que solo quedaron dieciocho, que se rindieron agotados; otras versiones hablan de piratas ahogados al tirarse al agua con las corazas puestas. En la galera murió su capitán, Pedro Lucas, y el barco quedó haciendo agua.

DEL BLOG AL LIBRO

¿Creías que esto era extraño? Es porque todavía no conoces nuestro libro.

Más de 300 páginas de historias reales que parecen inventadas: personajes extravagantes, decisiones absurdas y episodios que cuesta creer que ocurrieran.

📖 Entrar en Mundo Estrambótico →

Tapa blanda · Tapa dura · Kindle

Río arriba, hasta Puerto de Japón

Con la galera remendada como se pudo, Carrión entró en el río Cagayán. Allí le salieron al paso dieciocho champanes, barcas pequeñas que volvían de saquear una aldea; según el relato español, murieron unos doscientos piratas, entre ellos un supuesto hijo de Tay Fusa. Río arriba vieron el fuerte de Puerto de Japón, defendido, calcularon, por cerca de un millar de hombres con mucha artillería.

El ancho cauce del río Cagayán entre orillas verdes, en el norte de Luzón
El río Cagayán, el más largo de Filipinas, a su paso por Isabela, en 2022. Foto: Patrickroque01 (CC BY-SA 4.0).

Ahí la expedición perdió a la San Yusepe, y no por culpa del enemigo: unos soldados que iban en una fragata pequeña empezaron a gritar que había mil japoneses con mucha artillería y que lo mejor era volverse a Manila, y su capitán, Luis Callejo, puso proa al mar. Después una tormenta le partió casi todos los cables de las anclas. Carrión, mientras tanto, desembarcó a dos leguas río arriba, se atrincheró y montó en tierra la artillería de los barcos.

Hubo negociaciones, y bastante sinceras. Los enviados de Tay Fusa le dijeron a Carrión que los españoles eran tan ladrones como ellos, que encima ellos habían llegado antes y por orden del rey de Japón, y que se irían si les pagaban una buena compensación en oro. Carrión dijo que no.

La batalla en tierra, según los españoles

Lo que viene a continuación es la versión que ha hecho famoso el episodio. Unos seiscientos piratas atacaron las trincheras españolas y fueron rechazados en tres asaltos a fuerza de arcabuz y artillería. Como los atacantes intentaban agarrar las picas para arrancárselas a los defensores, los piqueros untaron las astas con sebo para que resbalaran. Cuando empezó a faltar la pólvora, Carrión formó cuadros de picas con rodeleros entre ellas, y las largas espadas japonesas, que necesitan espacio, no encontraron hueco. Al final los piratas se retiraron hacia el mar y abandonaron el fuerte. Las bajas japonesas van de doscientas a ochocientas según la fuente; las españolas, de diez a veinte.

¿Tercios contra samuráis?

El episodio se hizo popular en el siglo XXI como el choque entre dos mitos de la cultura popular, los tercios y los samuráis, pero ninguno de los dos bandos encaja del todo en la etiqueta: de un lado había piratas de muchas procedencias, con algunos rōnin, samuráis sin señor, entre ellos; del otro, soldados novohispanos y filipinos formados a la española. Y las fuentes son escasas. Lo esencial sale de dos cartas de 1582, la del gobernador al virrey y la de Román, que escribió a partir de lo que le contaron seis soldados que ni siquiera estuvieron en el combate final. Román, por cierto, habla de sesenta soldados con los marineros, no de cuarenta.

Grabado japonés de un rōnin con la espada desenvainada lanzándose hacia delante
Un rōnin, samurái sin señor, en un grabado ukiyo-e de Tsukioka Yoshitoshi de 1869. Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (dominio público).

Los historiadores japoneses tampoco se ponen de acuerdo. Keiji Igawa recoge una versión en la que no hubo batalla en tierra: Tay Fusa se habría marchado intimidado por la respuesta de Carrión. Seiichi Iwao, en cambio, coincide con las fuentes españolas en que sí se combatió. Y el blog de historia militar japonesa Gunbai va más allá: sostiene que allí no había samuráis, que la mayoría de los piratas probablemente ni siquiera eran japoneses y que la desproporción de fuerzas está inflada. Entre la epopeya y el bulo, lo razonable es quedarse con lo que dicen los documentos, que no es poco.

Nueva Segovia

Pacificada la zona, Carrión fundó la ciudad de Nueva Segovia, la actual Lal-lo. La piratería no desapareció, aunque quedó reducida y mezclada con el comercio, sobre todo en el golfo de Lingayén. En junio de 1582, el gobernador Ronquillo escribió a Felipe II una frase que resume bien lo que habían visto sus hombres: «Los japoneses son la gente más belicosa que hay por aquí». Años después, Toyotomi Hideyoshi exigiría varias veces a Manila que se sometiera a Japón, sin éxito.

Fachada de ladrillo de la antigua iglesia de Nueva Segovia, en Lal-lo, provincia de Cagayán
La iglesia de Lal-lo, la antigua Nueva Segovia, la ciudad que fundó Carrión tras los combates. Foto: M0N FEDERE MD (CC BY-SA 3.0).

Vídeo: «Combates de Cagayán. ¿Tercios contra samuráis?»

El canal de divulgación Memorias Hispánicas repasa en unos dieciocho minutos lo que se sabe de los combates y lo que se ha añadido con los años.

Combates de Cagayán. ¿Tercios contra samuráis?

Cuatro siglos después, los combates de Cagayán tienen cómic, novela y miles de discusiones en foros sobre quién ganaría entre un samurái y un piquero. Carrión, que tenía setenta años y una galera haciendo agua, seguramente habría tenido otras prioridades.

Si te interesan los tercios, aquí tienes el origen de la palabra bicoca, que salió de una batalla en Italia; si prefieres las vidas de soldado al otro lado del mundo, la de Catalina de Erauso, la monja alférez, y para los aficionados a las espadas, el duelo más largo de la historia.

Fuentes consultadas

Fuentes consultadas

Siguiente historia

Esquema de colores del tablero de dieciocho casillas de Press Your Luck con premios, casillas de Whammy y tiradas extraGente que hizo historia (muy a su pesar)Michael Larson, el concursante que descifró el tablero de Press Your LuckCuarenta y siete tiradas, 110.237 dólares y ningún Whammy en el momento decisivo. El 19 de mayo de 1984, un buscavidas de Ohio llamado Michael Larson se plantó en el plató de…Leer la siguiente historia →
No te pierdas la próxima historia

Cada semana publicamos una nueva historia. Recíbela gratis en tu correo.

Cada semana, historias insólitas para mentes curiosas

Quién escribe

Los comentarios están cerrados.