En 1955, el periódico británico Sunday Pictorial pidió a sus lectoras que escribieran si creían haber tenido un hijo sin intervención de ningún hombre. Respondieron diecinueve mujeres. Una de ellas, Emmimarie Jones, una alemana afincada en Inglaterra, contaba que en 1944, siendo virgen, se había quedado embarazada de su hija Monica. Médicos de los hospitales Guy’s y Queen Charlotte’s, de Londres, pasaron más de medio año estudiándolas y publicaron el caso en The Lancet. Los análisis de sangre parecían darle la razón. Un injerto de piel, no.
En internet, el caso circula a menudo como el de «Emminaire», una errata que se ha quedado con el nombre.
La historia de Emmimarie
Según contaría después, en 1944 estaba en cama con reumatismo en un hospital alemán en el que solo trabajaban mujeres. Al salir, un médico le dijo que estaba embarazada de tres meses. «No puede ser verdad», respondió.
Emmimarie dio a luz a una niña, Monica. Terminada la guerra, se fue a Inglaterra y se casó con un galés.
La historia se habría quedado en secreto de familia si en 1955 el periódico Sunday Pictorial no hubiera salido a buscar, literalmente, «madres vírgenes». La idea la había inspirado la genetista Helen Spurway, que estudiaba la partenogénesis en peces y reptiles y se atrevió a sugerir que quizá también fuera posible en humanos. Se presentaron 19 candidatas; once quedaron descartadas enseguida, porque lo que entendían por «parto virginal» no era exactamente lo que buscaba la ciencia. Emmimarie, en cambio, superó el primer corte, y su caso acabó en manos del doctor Stanley Balfour-Lynn, del hospital Queen Charlotte’s de Londres.
El hallazgo que desafía la lógica
Durante los análisis, Balfour-Lynn se encontró con algo desconcertante: las primeras pruebas —grupos sanguíneos y otros análisis rudimentarios, que era lo que había en 1956— mostraban entre Emmimarie y su hija unas similitudes más propias de hermanas gemelas que de madre e hija.

Lo que él sugirió era, y sigue siendo, extraordinario: partenogénesis humana.
En pocas palabras, la partenogénesis es una forma de reproducción asexual en la que un óvulo no fertilizado comienza a dividirse y se desarrolla como embrión. Común en algunas plantas y animales, en humanos es casi inexistente.
Balfour-Lynn publicó sus hallazgos en The Lancet en 1956, bajo el título «Parthenogenesis in human beings», y desató un debate feroz. La mayoría de la comunidad científica se mostró escéptica.
La prueba más reveladora llegó con los injertos de piel. Si madre e hija eran genéticamente idénticas, cada una debería aceptar un trozo de piel de la otra sin rechistar. No fue así: los injertos acabaron rechazados, señal de que Monica no era una copia exacta de su madre. Aun así, Balfour-Lynn concluyó, con impecable flema británica, que no podía demostrar que no fuera un caso de partenogénesis. Que no es exactamente lo mismo que demostrar que lo fuera.
¿Podría pasar realmente?
En teoría, la biología humana permitiría la partenogénesis bajo circunstancias excepcionales. Pero aquí está el problema: los humanos tenemos dos copias de cada gen, y al desarrollarse un embrión solo con material genético materno, el riesgo de anomalías sería muy alto.
Aun así, la ciencia moderna no lo descarta del todo. Experimentos con ratones han logrado inducir partenogénesis, aunque los resultados no siempre son viables. Y no es solo cosa de laboratorio: en 2007 se confirmó que una tiburón martillo de un zoo de Nebraska había tenido en 2001 una cría sin contacto con ningún macho. Incluso los dragones de Komodo pueden reproducirse de esta manera cuando no hay machos cerca.
Cultura, religión y polémica
El caso de Emmimarie no solo fascinó a la ciencia: provocó todo tipo de debates culturales y religiosos. Algunos lo interpretaron como una “virginidad milagrosa” y otros lo usaron para reflexionar sobre los límites de la vida humana.

Huella en la ciencia moderna
Hoy la partenogénesis humana sigue siendo una rareza de laboratorio, y el caso de Emmimarie se recuerda más como curiosidad que como hallazgo científico.
Además, la posibilidad de generar óvulos o espermatozoides a partir de células madre, por ejemplo, es ya una línea de investigación que podría revolucionar los tratamientos de fertilidad y replantear la forma en que entendemos la reproducción humana.
El caso sí se quedó en la imaginación popular, entre los «bebés milagro» y las teorías sobre clonación. Y dejó una pregunta que en 1956 nadie podía responder y que hoy resolvería un simple análisis de ADN.
El misterio de Emmimarie
Lo más desconcertante del caso de Emmimarie no es solo cómo empezó, sino cómo se diluyó en la nada. Tras el eco mediático y las pruebas médicas en Londres, madre e hija fueron desapareciendo del registro público.
Las fuentes posteriores son escasas. Según una crónica que reproduce el reportaje del Sunday Pictorial, madre e hija volvieron después a Alemania y se les perdió la pista.
No hay entrevistas tardías ni memorias. No se sabe cómo terminó la historia.
Si te interesan los partos imposibles, el de Mary Toft fue todavía más disparatado: la mujer de Guilford que aseguraba parir conejos y engañó a la corte inglesa. En el extremo contrario, en la Rusia del siglo XVIII una campesina llegó a tener 69 hijos. Y no es la única vez que la ciencia se topó con milagros en primera persona: en un hospital de Michigan, un psicólogo llegó a reunir a tres hombres convencidos de ser Jesucristo. Y si de paternidades misteriosas se trata, en 1884 un médico de Filadelfia eligió en secreto al padre biológico del hijo de una paciente.
Vídeo: ¿es posible la partenogénesis humana?
Para quien prefiera la versión en imágenes, este vídeo resume el caso:
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Fuentes consultadas
- López Moratalla, N. (2004). La partenogénesis: sin el glamour de la clonación [PDF]. Cuadernos de Bioética. https://aebioetica.org/revistas/2004/15/3/55/405.pdf
- Balfour-Lynn, S. (1956). Parthenogenesis in human beings. The Lancet, 270(6931), 1071–1072. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/13333131/
- Mittwoch, U. (1978). Parthenogenesis. British Medical Bulletin. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1013674/
- A Dead Good Blog. (2021, mayo). Claims [reproduce el reportaje del Sunday Pictorial sobre Emmimarie Jones]. https://deadgoodpoets.blogspot.com/2021/05/claims_8.html
- Neatorama. (2012, 19 de agosto). The Strange 1956 Tale of a Virgin Birth. https://www.neatorama.com/2012/08/19/The-Strange-1956-Tale-of-a-Virgin-Birth/
- Retro Scientist. (2017, 29 de octubre). No one ever expects an immaculate conception. https://retroscientist.com/2017/10/29/no-one-ever-expects-an-immaculate-conception/
- Wikipedia. (s. f.). Partenogénesis. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Partenog%C3%A9nesis
- Wikipedia. (s. f.). Helen Spurway. Wikipedia, la enciclopedia libre (en inglés). https://en.wikipedia.org/wiki/Helen_Spurway
- Watts, P. C., Buley, K. R., Sanderson, S., Boardman, W., Ciofi, C., & Gibson, R. (2006). Parthenogenesis in Komodo dragons. Nature, 444, 1021–1022. https://www.nature.com/articles/4441021a
- Chapman, D. D., Shivji, M. S., Louis, E., et al. (2007). Virgin birth in a hammerhead shark. Biology Letters, 3(4), 425–427. https://doi.org/10.1098/rsbl.2007.0189
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