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Praderas verdes con muros de piedra y montañas al fondo en la comarca leonesa de Babia

Babia existe. Es una comarca del norte de León, de praderas, ovejas merinas y montañas de más de dos mil metros, y nada indica que los reyes medievales se retiraran allí a descansar, por mucho que lo repita la explicación más famosa de «estar en Babia». En varias frases hechas, el uso está documentado y el origen no. En esta tercera entrega repasamos seis, de los picos pardos a la ocasión que pintan calva, y separamos lo que se sabe de lo que se cuenta.

Irse de picos pardos

Hoy significa irse de juerga o a sitios de diversión de mala nota. La explicación más repetida la relaciona con la prostitución: según Moncloa.com, Carlos III habría obligado a las prostitutas a coser trozos de tela oscura en las esquinas de sus faldas de cuatro picos para distinguirlas de las demás. Ninguna de las fuentes consultadas cita esa orden.

El quinto pino

Algo que está en el quinto pino está lejísimos. La explicación habitual, que recogen la UI1 y El Debate, nos lleva al Madrid de principios del siglo XVIII: Felipe V habría mandado plantar cinco grandes pinos a lo largo del paseo de Recoletos, desde Atocha hasta la zona de Nuevos Ministerios, y el quinto, el más alejado, era donde las parejas quedaban para besarse sin ser vistas. Ninguna de las dos cita un documento de la época que lo respalde.

Estar en Babia

Estar en Babia es estar distraído, ajeno a lo que pasa alrededor. Babia es una comarca real, en el norte de León, junto a Asturias, dividida en Babia de Arriba y Babia de Abajo (los municipios de Cabrillanes y San Emiliano), tierra de pastos y de trashumancia que la Unesco declaró reserva de la biosfera en 2004. La explicación más extendida dice que los reyes de León iban allí a descansar y que, cuando alguien preguntaba por el monarca, le contestaban que estaba en Babia. No hay ninguna prueba de que fuera un lugar de recreo real. Otra versión habla de los pastores babianos que bajaban con los rebaños a Extremadura y se quedaban pensativos, con la cabeza en su tierra. La Wikipedia recoge estudios que señalan a Quevedo como uno de los primeros en usarla por escrito.

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De pe a pa

Saberse algo de pe a pa es sabérselo entero, de principio a fin. Una de las primeras apariciones escritas está en La Celestina (1499), donde se jura «por el santo martirologio de pe a pa», es decir, por todos los santos del calendario, del primero al último. Quevedo también la usa, y Gonzalo Correas la recogió en 1627 en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales: «decir las cosas distintas y claras; palabra por palabra». La teoría de que viene de una fórmula de los copistas, «de palabra a palabra», abreviada como «de p. a p.», es una hipótesis muy difundida, según The Objective, aunque ninguna de las fuentes la documenta.

Tumbarse a la bartola

A la bartola significa con toda despreocupación, y solo va con verbos como tumbarse, echarse o tenderse. La Academia la recoge desde 1852, pero hay testimonios desde 1674, según El Cultural. El diccionario de la RAE la deriva de Bartolo, acortamiento de Bartolomé, y dos lexicógrafos, Terreros en el siglo XVIII y Salvá en 1846, registraron bartola como «barriga», aunque los testimonios de ese uso son escasísimos.

La ocasión la pintan calva

Los griegos tenían un dios para el momento oportuno, Kairós, y el escultor Lisipo le dedicó en Sición una estatua de la que habla un epigrama de Posidipo: un joven de puntillas, con alas en los pies porque pasa corriendo, una navaja en la mano porque es más afilado que cualquier filo, un mechón de pelo sobre la cara para que quien se lo cruce lo agarre por delante y la nuca calva para que, una vez pasado, nadie pueda cogerlo por detrás. Los romanos la llamaron Occasio. La frase española describe la misma figura: una ocasión calva por detrás a la que hay que agarrar por el mechón cuando llega.

Relieve antiguo en piedra de Kairós, joven alado con un mechón de pelo sobre la frente y la nuca rapada
Relieve de Kairós, la Ocasión, en el museo de Trogir (Croacia). Foto: TimeTravelRome (CC BY 2.0).

Cervantes conocía la imagen. El capítulo 31 de la segunda parte del Quijote empieza contando que Sancho, feliz de verse en privanza con la duquesa camino de su castillo, «tomaba la ocasión por la melena en esto del regalarse cada y cuando que se le ofrecía».

Vídeo: qué significa estar en Babia

El canal Bluecinante explica en este vídeo qué significa estar en Babia y de dónde viene la expresión.

¿Qué significa ESTAR EN BABIA?

Lo que se sabe y lo que se cuenta

El uso de las seis frases está documentado, pero su origen, no siempre. La ocasión calva remite a una imagen griega bien conocida y la RAE deriva bartola de Bartolo; para los picos pardos, el quinto pino y Babia, las explicaciones más repetidas siguen sin un documento que las respalde, y el origen de «de pe a pa» sigue en el terreno de las hipótesis.

Otras historias del blog: «a buenas horas, mangas verdes» y «¡Gerónimo!» y «hacerse el sueco». Y de los mismos pastores trashumantes viene también hacer buenas migas.

Lee también: Guiri, la luna de Valencia y otras frases con historia y Tener buena o mala pinta: el origen de la expresión

Fuentes consultadas

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