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Las cartas de una baraja española, oros, copas, espadas y bastos, colocadas en filas sobre un tapete verde

«¿Adónde vas con esa pinta?» En la baraja española, la pinta es el corte en la línea del marco que deja adivinar de qué palo es un naipe sin destaparlo entero. La relación con la expresión «tener buena o mala pinta» es tentadora, pero el diccionario no la confirma: recoge la pinta de las cartas y la del aspecto como acepciones de una misma palabra, sin decir cuál salió de cuál.

La pinta de los naipes

Para la Real Academia, una pinta es, entre otras cosas, la «señal que tienen los naipes en sus extremos, por donde se conoce, sin descubrirlos por entero, de qué palo son». En la baraja española son las interrupciones de la línea que enmarca el dibujo, arriba y abajo: en los oros la línea va entera, en las copas se corta una vez, en las espadas dos y en los bastos tres.

Es una de las innovaciones de la baraja española frente a las de otros países, y ya aparece en barajas del siglo XVI. Sobre su origen, la Wikipedia da dos explicaciones: según una, servía para fastidiar a los mirones, porque al jugador le bastaba con separar un poco las cartas para saber qué llevaba, algo que después perfeccionaron los índices; según otra, apareció porque las figuras se dibujaban de cuerpo entero y no dejaban ver el palo por el extremo de la carta.

As de copas de una baraja antigua, con una gran copa decorada en tonos amarillos, verdes y rojos dentro de un marco
As de copas de una baraja de Heraclio Fournier de 1878, dibujada por Ignacio Díaz Olano (dominio público).

Pintan oros

La palabra tiene otro sentido en la mesa de juego. En la brisca y en otros juegos, la pinta es la carta que se descubre al empezar y que marca el palo de triunfos, y suele quedar boca arriba asomando debajo del mazo. De ahí el verbo: según el diccionario, un palo «pinta» cuando es el triunfo, y el ejemplo que da es «pintan oros».

El diccionario recoge también que las cosas «pintan» bien o mal cuando empiezan a mostrarse de una manera («las cosas pintan muy bien») y que alguien «no pinta nada» cuando no es importante en un lugar.

Pinta puede ser también sinónimo de palo: la baraja española se divide en cuatro palos, pintas o colores, oros, copas, espadas y bastos. Son las marcas más comunes en los naipes italianos de finales del siglo XV, usadas también en España, según la Encyclopaedia Britannica de 1911, y la Britannica actual apunta que las palabras inglesas spade y club salen de la espada y el basto españoles, señal de que en Inglaterra se jugó con palos españoles antes de que se inventaran los franceses, hacia 1490.

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Del tapete a la calle

La pinta como aspecto, la de «tener buena o mala pinta», figura en el diccionario como el «aspecto o facha por donde se conoce la calidad buena o mala de personas o cosas». La palabra viene del latín vulgar pinctus, participio de pinctare, «pintar», y entre sus acepciones están también la «mancha o señal pequeña en el plumaje, pelo o piel de los animales» y la expresión «sacar a alguien por la pinta», deducir un parentesco por el parecido físico.

El diccionario no dice de cuál salió la otra. Lo que comparten todas las acepciones es la idea de una señal que permite reconocer algo: Etimologías de Chile define la pinta como «una señal o color que permite identificar algo», por ejemplo a animales o cartas de una baraja.

Prohibidos, estancados y de hoja de copey

Antes de fijarse en la pinta de nadie, las autoridades se fijaron en la de los naipes. Juan I de Aragón los prohibió en Barcelona en 1382 y en Valencia en 1384, y Juan I de Castilla, en 1387, junto con los dados, en lugares públicos y privados. En 1479, los Reyes Católicos solo toleraron las partidas por comida o bebida para consumir en el acto. La solución definitiva fue más rentable: en 1572 se creó el estanco, un monopolio del Estado sobre los naipes en España y América. La afición había cruzado ya el Atlántico: en 1529, Carlos I limitó las apuestas en América a diez pesos de oro al día, y en 1535 Gonzalo Fernández de Oviedo contó que en el Caribe los fabricaban con hojas de copey. En 1776, el ministro José de Gálvez abrió una fábrica en Macharaviaya, en Málaga, su pueblo, que tuvo el monopolio de los naipes para las Indias hasta principios del siglo XIX.

La baraja de Fournier

Heraclio Fournier, burgalés de origen francés nacido en 1849, empezó como litógrafo con su hermano Braulio y en 1870, con 19 años, montó su taller en Vitoria. Las fuentes no coinciden en el premio de París: la Wikipedia de la baraja española dice que en 1868 presentó una baraja litografiada que fue premiada en la Exposición Universal de París, y la de la empresa, que su producción de naipes recibió una medalla de bronce en la Exposición Universal de 1889. En 1877 encargó el diseño de un naipe al profesor Emilio Soubrier y al pintor Díaz de Olano, y el modelo que ha llegado hasta hoy lo reformó después Augusto Rius.

Varios naipes españoles antiguos de espadas y bastos expuestos en una vitrina
Naipes de una baraja española de 1811 en el Museo de Historia de Madrid. Foto: Malopez 21 (CC BY-SA 4.0).

En Vitoria, el Museo Fournier de Naipes de Álava, en el palacio de Bendaña, es uno de los pocos museos del mundo dedicados solo a los naipes. Lo empezó Félix Alfaro Fournier, nieto de Heraclio, con dos barajas españolas de 1815 y 1830; con la compra de la colección de la casa británica Thomas De La Rue alcanzó importancia mundial, y en 1984, con más de tres mil barajas, la adquirió la Diputación Foral de Álava. Guarda naipes desde el siglo XV.

elEconomista repasa en este vídeo la historia de Heraclio Fournier y de su fábrica de naipes de Vitoria.

El éxito de Heraclio Fournier, el 'rey de oros' de los naipes

«Naipe», del árabe

La propia palabra naipe sería, según la Encyclopaedia Britannica de 1911, una probable deformación del árabe nabi, «profeta», y algunos autores sostenían entonces que las cartas llegaron a España desde África con los moros.

Otras historias del blog: el significado de bicoca, el origen de la herradura como amuleto y la voz de Churchill y la profetisa Alice Lenshina. Los naipes también sirvieron para hacer política: en 1945, en Bélgica, una baraja puso a Churchill de rey de picas y a Hitler de comodín.

Lee también: Menelik II, la silla eléctrica y otras anécdotas históricas y A buenas horas, mangas verdes y otras frases con historia

Fuentes consultadas

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