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El plan nazi contra el Canal de Panamá: espías en Chile, Stukas en submarinos y un proyecto japonés

Augusto Kröll, detenido por el Departamento 50, desentierra la caja en la que escondía una radio clandestina en Chile en 1944

La Policía de Investigaciones de Chile entregó el 22 de junio de 2017 al Archivo Nacional los expedientes del Departamento 50, la unidad que cazó espías alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, y su director general, Héctor Espinosa, habló de un plan nazi para destruir el Canal de Panamá. La noticia acabó mezclada con la Operación Pelikan, que pretendía llevar dos Stukas en submarinos hasta el canal, y con un proyecto japonés parecido. Ninguno de los tres se llevó a cabo, y no todos tienen el mismo respaldo documental.

Una unidad bautizada con un anexo telefónico

La policía chilena seguía desde hacía tiempo a grupos nazis del sur, donde se habían detectado entrenamientos paramilitares de jóvenes de familias alemanas en Puerto Varas. En 1941, el director general de Investigaciones, Jorge Garretón, encargó al comisario Hernán Barros Bianchi una sección para desmontar redes de espionaje. Se llamó Sección Confidencial Internacional, pero todo el mundo la conoció por su anexo telefónico, el 50. Ese año llegó a Chile el agente del FBI Robert W. Wall, con quien trabajó codo con codo.

Su primer gran caso fue la red PYL. Desde Quilpué, una emisora clandestina enviaba en clave a Alemania los itinerarios de los mercantes aliados, con un fin muy poco romántico: que alguien los hundiera. Uno de sus cerebros era Ludwig von Bohlen, agregado aéreo de la embajada alemana, que pagaba a sus colaboradores con dinero llegado de Alemania. En octubre de 1942 cayeron una veintena de miembros, y el hilo llevaba desde Argentina hasta Estados Unidos. Con los aliados apretando, Chile rompió relaciones con Alemania en 1943.

Un capitán llamado «Manzana» y un canal en el punto de mira

Von Bohlen salió del país, pero dejó encargada otra red, la PQZ, coordinada por Bernardo Timmermann. En febrero de 1944, tras un memorando de la embajada estadounidense al canciller chileno, el Departamento 50 detuvo a más de veinticinco personas entre Arica y Punta Arenas. Aparecieron un libro de claves, tinta simpática y cuatro radios. Según el embajador estadounidense, el dinero salía de Timmermann, que lo recibía de Von Bohlen; según la PDI, el grupo planeaba además sabotear la minería y la industria chilenas.

Vista de las esclusas y el aliviadero de Gatún, en la antigua Zona del Canal de Panamá
Las esclusas y el aliviadero de Gatún, el punto que los planes del Eje señalaban como blanco. Foto de los Archivos Nacionales de Estados Unidos, de dominio público, vía Wikimedia Commons.

Tras la redada cayó Albert von Appen, capitán de la marina mercante apodado «Apfel», manzana en alemán. Según el Archivo Nacional chileno, coordinaba desde Chile el espionaje nazi en toda América Latina y tenía la misión de sabotear centros estratégicos de la región, en especial el Canal de Panamá. Es lo más parecido a un plan que asoma en los papeles: un objetivo con nombre propio, sin fecha ni método conocidos.

En 2017 la historia ganó altura. Según la agencia AP, la policía explicó que agentes nazis de Valparaíso habían planeado destruir el canal y que el Departamento 50 lo frustró al detener a los cabecillas, sin más detalles. La Tercera rescató además la confesión de un militante nazi detenido que en 1945 contó al diario La Hora que había fabricado doce bombas en Chile y que la gran misión de los alemanes en América era «volar el canal de Panamá en la primera ocasión». Ninguna de esas fuentes explica cómo.

Dos Stukas en la bodega de un submarino

La Operación Pelikan, o Proyecto 14, es otra historia, por mucho que suela contarse junto a la chilena. Tras barajar en 1941 el envío a Ecuador de aviones Focke-Wulf Fw 200 Condor disfrazados de civiles, Alemania ideó en 1943 algo más enrevesado: dos Junkers Ju 87 Stuka con alas plegables viajarían desmontados en dos submarinos hasta una isla colombiana próxima al canal, donde se montarían para despegar sobre flotadores con «bombas especiales».

Bombardero en picado Junkers Ju 87 Stuka expuesto en el Museo de Ciencia e Industria de Chicago
Un Junkers Ju 87 Stuka capturado por los aliados en el norte de África en 1941, hoy en el Museo de Ciencia e Industria de Chicago. Foto de dominio público, vía Wikimedia Commons.

El blanco era la presa de Gatún, sus esclusas o su aliviadero, según la versión, y después los pilotos volarían a un país neutral para dejarse internar. Todo se suspendió en 1943, con los submarinos a punto de zarpar y sin explicación oficial; entre quienes lo prepararon se habló de un chivatazo. Uno de los agentes asignados fue Erich Gimpel, que había empezado a espiar en Lima informando sobre barcos y publicó sus memorias en 1957. Buena parte del relato procede de libros escritos décadas después.

Japón apuntaba a las mismas esclusas

La Armada japonesa preparó algo con mucho más acero detrás. Sus submarinos de la clase I-400 llevaban tres hidroaviones Aichi M6A1 Seiran cada uno. Junto al I-13 y el I-14, adaptados para cargar dos aviones, el I-400 y el I-401 formarían una fuerza de diez Seiran que atacaría las esclusas de Gatún con seis torpedos y cuatro bombas. Los pilotos estudiaron el objetivo sobre una gran maqueta.

No pasaron de la maqueta. El mando decidió golpear antes a la flota estadounidense del atolón de Ulithi, y el 25 de junio de 1945 el capitán Ariizumi recibió las órdenes. Tampoco salió bien: el I-13 fue hundido y el I-400 perdió un mensaje de radio y acudió a una cita equivocada. El 16 de agosto la flotilla supo que la guerra había terminado. El único Seiran que se conserva está en el Centro Steven F. Udvar-Hazy, en Chantilly (Virginia).

Los documentos del Departamento 50, en vídeo

El Archivo Nacional de Chile, que custodia hoy los expedientes, dedicó este vídeo de su canal de YouTube a los documentos del Departamento 50.

Documentos Dpto.50 (II parte)

Los papeles de aquella unidad, más de 6.000 documentos en 23 volúmenes, pueden consultarse ya digitalizados en el Archivo Nacional. Japón buscó otras formas de golpear el territorio estadounidense, como los globos bomba Fu-Go que lanzó a través del Pacífico, y entre los espías alemanes en América no todos dieron tanto trabajo como los de Chile: ahí está Janowski, quizá el peor espía nazi.

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