Saltar al contenido

Landru, el Barba Azul de Gambais que buscaba víctimas en los anuncios matrimoniales

Henri Désiré Landru, calvo y con barba, en el banquillo de Versalles detrás de su abogado, Vincent de Moro-Giafferi, en 1921

Se presentaba como un caballero serio, con un pequeño capital y ganas de casarse. Henri Désiré Landru, un estafador parisino escondido de la justicia, usó los anuncios matrimoniales para atraer a mujeres solas con ahorros; diez de ellas y el hijo adolescente de una desaparecieron entre 1915 y 1919 tras seguirlo a Vernouillet o a Gambais. Nunca confesó ni apareció un cuerpo, pero el Barba Azul de Gambais, como lo llamó la prensa, acabó en la guillotina de Versalles el 25 de febrero de 1922.

Un estafador fugado con anuncio en el periódico

Landru había nacido en París en 1869. En 1893 se casó con una prima, con la que tuvo cuatro hijos, y pasó por oficios como contable o chamarilero, aunque vivía sobre todo del engaño. Desde 1900 encadenó estafas y condenas, y en julio de 1914 lo juzgaron en ausencia: cuatro años de cárcel y relegación al penal de la Guayana.

La guerra le abrió otro negocio: la retaguardia se llenaba de viudas y mujeres solas. Uno de sus anuncios más citados decía: «Caballero serio, con pequeño capital, desea casarse con viuda o mujer incomprendida», de entre 35 y 45 años. Usó más de noventa nombres falsos y sus listas llegaron a sumar 283 mujeres. A las elegidas les hacía firmar poderes sobre sus ahorros y las invitaba a una casa alquilada en el campo, primero en Vernouillet y, desde finales de 1915, en Gambais.

Un cuaderno negro y billetes solo de ida

Landru lo apuntaba todo. En un pequeño cuaderno negro anotaba citas, viajes y gastos con minucia de contable, y entre esas líneas estaban los nombres de las desaparecidas. Guardaba también los recibos del tren: para ir a Gambais compraba un billete de ida y vuelta para él y otro solo de ida para su acompañante. La acusación no dejaría pasar el detalle.

Coches de la policía aparcados delante de la villa de Landru en Gambais durante el registro de abril de 1919
Coches de la policía ante la villa de Landru en Gambais durante el registro de abril de 1919. Foto: Agence Meurisse (dominio público), vía Wikimedia Commons.

Entre finales de 1918 y comienzos de 1919, el alcalde de Gambais recibió dos cartas: la familia de Anne Collomb y la hermana de Célestine Buisson preguntaban por ellas, que se habían ido a vivir allí con un prometido. El novio cambiaba de nombre (Fremyet, Dupont), pero la villa aislada era la misma. El alcalde puso a las familias en contacto y el caso llegó al inspector Jules Belin.

Una conocida de la familia Buisson lo reconoció en una tienda de la calle de Rivoli. Belin le siguió el rastro y el 12 de abril de 1919 lo detuvo en un piso de la calle de Rochechouart, donde se hacía llamar Lucien Guillet, delante de su última amante, Fernande Segret. Landru intentó deshacerse del cuaderno. En Gambais aparecieron restos calcinados en la estufa, pero ningún cuerpo, y el propio Belin dudaba de que aquel aparato explicara once desapariciones.

El «tren Landru» y un juicio con público de estreno

El proceso se abrió el 7 de noviembre de 1921 en Versalles y duró más de tres semanas. Del tren de las 10.40 desde París bajaban magistrados, policías, testigos y periodistas, y acabaron llamándolo el «tren Landru». En la sala se apretaban Mistinguett y Maurice Chevalier, y Colette escribía la crónica para Le Matin. La estufa de Gambais también acudió, como pieza de convicción y escoltada por dos gendarmes.

Estufa de hierro de la villa de Gambais expuesta como pieza de convicción en el juicio de Landru en Versalles, en 1921
La estufa de Gambais, presentada como pieza de convicción en el juicio de Landru, en noviembre de 1921. Foto: Agence Meurisse (dominio público), vía Wikimedia Commons.

Landru admitía las estafas y negaba los asesinatos. Cuando el presidente le preguntó si sus hijos no decían nada de aquellas mujeres, contestó: «Cuando yo doy una orden a mis hijos, señor juez, obedecen». Su abogado, Vincent de Moro-Giafferi, se agarró a la falta de cadáveres. Se cuenta que anunció la llegada inminente de una desaparecida, que la sala entera miró a la puerta y que el fiscal remató que solo Landru no se había vuelto, aunque ninguna crónica del juicio recoge la escena. El 30 de noviembre lo condenaron a muerte por los once asesinatos.

Cuatro mil papeletas y un «pequeño equipaje»

Ya en las legislativas de 1919, con Landru en prisión, cerca de 4.000 papeletas llevaron su nombre. En la cárcel recibió, según se calcula, más de 4.000 cartas de admiradoras y unas 800 propuestas de matrimonio.

El Tribunal de Casación rechazó su recurso el 3 de febrero de 1922 y el presidente Alexandre Millerand denegó el indulto el día 24. Al amanecer del 25, la guillotina se montó ante la puerta de la prisión de Saint-Pierre, en Versalles. Cuando Moro-Giafferi le preguntó si confesaba, respondió: «Eso, maître, es mi pequeño equipaje». El verdugo, Anatole Deibler, apuntó en su cuaderno: «6 h 10. Tiempo claro».

En enero de 1923, en la subasta de sus bienes, un feriante se quedó con la estufa por 4.200 francos, y la policía impidió que la exhibiera como atracción. Chaplin se inspiró en el caso para Monsieur Verdoux (1947); en 1963, Claude Chabrol estrenó Landru, con guion de Françoise Sagan, y Charles Trenet le dedicó una canción. Y quizá la cuenta se quede corta: el británico Richard Tomlinson, que ha estudiado la instrucción, cree que Landru mató a más de once personas.

Landru, en vídeo

En este vídeo del museo Criminocorpus, en francés, el historiador Bruno Fuligni presenta documentos y revelaciones sobre el caso Landru.

Henri Désiré LANDRU. Documents et révélations par Bruno Fuligni

La promesa de boda como cebo tiene un pariente sin sangre al otro lado del Atlántico: Giovanni Vigliotto, que se casó más de cien veces sin divorciarse nunca y se esfumaba con los bienes de sus esposas. El apodo de Landru, en cambio, venía de muy atrás, de Gilles de Rais, el compañero de armas de Juana de Arco al que la tradición asocia con el Barba Azul del cuento.

Explora

Consulta el mapa de las historias

Con borde blanco, los países de esta historia. Pulsa cualquier país para ver lo que ocurrió allí, o viaja por épocas y décadas.

Fuentes consultadas

Siguiente historia

Pelé, con la camiseta amarilla de Brasil, agachado sobre el césped junto a la línea central mientras se ata las botas Puma antes del saque inicial en el Mundial de México 1970Cultura pop y rarezas modernasPelé, Puma y los cordones de México 70: el anuncio que no parecía un anuncioEl 14 de junio de 1970, el Brasil-Perú de cuartos del Mundial de México tardó unos segundos más de la cuenta en empezar. Pelé se había agachado en el círculo central del…Leer la siguiente historia →¿Te quedas con ganas de más?Sorpréndeme con otra historiaTirar el dado →

El boletín del Café

No te pierdas la próxima historia

Episodios reales, documentados y profundamente desconcertantes. Cada semana publicamos una nueva historia.

Suscribirme gratis →Por correo o con avisos en el navegador, como prefieras.

Quién escribe

Comparte esta historia

¿Te gusta El Café de la Historia? Añádenos como fuente preferida y verás más historias nuestras en Google.