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Un opositor llamado Boris Vishnevsky al que empezaron a salirle clones

Cartel electoral de San Petersburgo de 2021 con tres candidatos calvos y con barba llamados Boris Vishnevsky: Boris Guennádievich, Boris Ivánovich y el auténtico, Boris Lazárevich

Boris Vishnevsky, diputado de la oposición en San Petersburgo, se encontró en septiembre de 2021 con dos rivales que se llamaban exactamente como él y que, en los carteles electorales, lucían su misma calva y su misma barba gris. Se habían cambiado el nombre poco antes de las elecciones: uno era un funcionario cercano a Rusia Unida y el otro, el comercial de un taller. Según la oposición, la idea era que los votantes se equivocaran de Boris. Vishnevsky perdió en su distrito, y la foto de los tres en fila dio la vuelta al mundo.

Cuando tres Boris Vishnevsky aparecen en las papeletas

Quien acudía a votar se encontraba con una papeleta que exigía algo más que buena memoria: tres candidatos con el mismo nombre y el mismo apellido. Y si buscaba ayuda en el cartel oficial del colegio electoral, daba con tres hombres de parecido inquietante, calvos, con barba corta y el mismo nombre impreso bajo la foto.

Uno era el verdadero Vishnevsky, diputado de Yábloko en la Asamblea Legislativa de San Petersburgo desde 2011. Los otros dos se llamaban, hasta poco antes, Víktor Býkov y Alekséi Shméliov: un funcionario cercano a Rusia Unida y el comercial de un taller mecánico. Ninguno se cambió el nombre por admiración política. El objetivo, según la oposición, era confundir al votante y partir el voto opositor.

Retrato de Boris Vishnevsky, con barba gris y calva, en una foto oficial del partido Yábloko
El Boris Vishnevsky auténtico, en su retrato oficial de Yábloko. Foto: Yábloko / CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

El planteamiento era tan sencillo como perverso. Si la ciudadanía identifica al rival del Gobierno por su cara y su nombre, la respuesta consiste en inundar la papeleta con duplicados.

Barbas clónicas, entradas estratégicas y retoque fotográfico

Para las fotos de campaña, los dos dobles se dejaron barba y bigote como los del original, y uno de ellos, que hasta entonces no tenía entradas, apareció con la misma calva. Ajustaron también el vestuario, y no faltaron sospechas de que las fotos entregadas a la comisión electoral estaban retocadas. Se trataba de que, de un vistazo rápido, los tres parecieran el mismo hombre repetido.

En el cartel, los tres rostros parecían calcados, y distinguir al auténtico pedía más atención de la que muchos votantes estaban dispuestos a dedicarle. Elegir al Boris equivocado era demasiado fácil.

El Vishnevsky real protestó. Pidió que en las papeletas figuraran también los nombres antiguos de sus dobles, y el 7 de septiembre la comisión electoral de la ciudad le dijo que no, sin demasiados rodeos.

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Ella Pamfilova, presidenta de la Comisión Electoral Central, llamó al episodio «una vergüenza» y prometió proponer cambios en la ley después de las elecciones, aunque su comisión no tiene competencias para hacerlo. Antes había dicho confiar en que los votantes, «gente instruida», sabrían distinguir al verdadero. Hasta el presidente de la Asamblea, Viacheslav Makárov, de Rusia Unida, llamó «imbéciles» a los asesores que habían ideado el truco.

El resultado en las urnas: dos derrotas y un escaño

Vishnevsky, en realidad, se presentaba a dos elecciones a la vez, las del 17 al 19 de septiembre de 2021. En la de la Asamblea Legislativa, la de los dobles, ganó en su distrito Aleksandr Rzhanenkov, de Rusia Unida, con 12.412 votos, un 30,3 %. El Vishnevsky auténtico se quedó en 11.062, un 27,01 %, y sus dos clones sumaron 1.118: no habrían bastado para darle la vuelta al resultado, aunque se quedaron cerca.

En la Duma Estatal, por el distrito Central de la ciudad, ganó Serguéi Soloviov, de Rusia Unida, con el 34,03 % de los votos, frente al 23,05 % de Vishnevsky. Soloviov era vicepresidente de la Asamblea y, casualidades de la vida, entre 2016 y 2018 había tenido como asistente principal a Víktor Býkov, uno de los dos dobles. En esa papeleta apareció además un tercer Boris Vishnevsky, de Los Verdes, que se llevó 3.352 votos, un 2,06 %.

Los dos clones no estaban ahí para ganar. Su trabajo consistía en restarle apoyos al candidato real, y bastaba con que captaran unos pocos votos por confusión para debilitarlo. En Rusia, este tipo de candidatos, conocidos como señuelo, se habían convertido ya en una práctica habitual del juego electoral. Tras la votación, Vishnevsky denunció además que cinco hombres le habían arrebatado las copias de la reclamación que quería presentar.

La foto del cartel, con los tres Boris en fila, la difundió el propio Vishnevsky y dio la vuelta al mundo a través de medios como The Moscow Times.

Boris Vishnevsky hablando en un mitin en San Petersburgo en 2017
Boris Vishnevsky en un mitin en San Petersburgo, en 2017. Foto: Alexei Kouprianov / CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Su carrera, de todos modos, no acabó ahí. Vishnevsky encabezaba la lista de Yábloko, que sacó dos escaños, y gracias a ella siguió en la Asamblea hasta octubre de 2024, siete meses después de que el Ministerio de Justicia lo declarara «agente extranjero».

Los candidatos señuelo, una táctica conocida en Rusia

El episodio de San Petersburgo no fue un caso aislado. Según El País, en las legislativas rusas de 2021 se registraron más de una veintena de imitadores cuidadosamente diseñados: personas con apellidos semejantes, biografías replicadas o un aspecto meticulosamente adaptado para confundirse con opositores reales.

La técnica se aprovecha de un hecho simple: la memoria del votante suele retener mejor un nombre o una cara que un programa político completo. Basta con multiplicar ese nombre y copiar la barba para que votar se convierta en un juego de adivinanzas.

Vishnevsky perdió en su distrito, pero su papeleta triple se convirtió en el mejor resumen de aquellas elecciones.

Lo de retocar fotos, por otra parte, es un clásico de la propaganda de Kim Jong-il. Y de papeletas extravagantes también saben en el Reino Unido, aunque allí el disparate lo ponen los propios candidatos, como contamos en los candidatos bizarros de las elecciones británicas. Y hace algo más de un siglo, en Praga, el escritor Jaroslav Hašek se presentó a unas elecciones con un partido de broma que prometía un acuario de bolsillo para cada votante.

Lee también: Boris Yeltsin y sus anécdotas menos diplomáticas y Por qué en el Reino Unido las elecciones son en jueves

Fuentes consultadas

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