Según la propaganda norcoreana, Kim Jong-il nació bajo un doble arcoíris en la montaña sagrada del país, caminó a las tres semanas, escribió 1.500 libros en la universidad, compuso seis óperas en dos años y, la primera vez que jugó al golf, hizo once hoyos en uno. Casi nada de eso es cierto, empezando por el lugar de nacimiento. Lo que sigue es el catálogo de prodigios que la agencia oficial KCNA atribuyó al líder que gobernó Corea del Norte entre 1994 y 2011, más algún bulo que se inventó fuera.
Nacimiento de Kim Jong-il: el mito del monte Paektu
Kim heredó el poder de su padre, Kim Il-sung, fundador del régimen y de la ideología Juche, que mezcla autosuficiencia, nacionalismo y una devoción casi religiosa por el líder. En ese sistema, exagerar formaba parte del trabajo.
La versión oficial sitúa su nacimiento en 1942 en el monte Paektu, la montaña sagrada de la revolución. La mayoría de los historiadores, en cambio, lo sitúan en 1941 en un campamento soviético del Extremo Oriente ruso: casi siempre se cita Vyatskoye, cerca de Jabárovsk, aunque hay quien apunta a otro campamento cerca de Nikolsk.
Según la propaganda norcoreana, Kim Jong-il nació bajo un doble arcoíris en la montaña sagrada del país, caminó a las tres semanas, escribió 1.500 libros en la universidad, compuso seis óperas en dos años y, la primera vez que jugó al golf, hizo once hoyos en uno. Casi nada de eso es cierto, empezando por el lugar de nacimiento. Lo que sigue es el catálogo de prodigios que la agencia oficial KCNA atribuyó al líder que gobernó Corea del Norte entre 1994 y 2011, más algún bulo que se inventó fuera.

El monte Paektu no es un escenario elegido al azar. Se trata de un símbolo clave en la mitología política norcoreana, presentado como cuna de la resistencia antijaponesa liderada por Kim Il-sung. Nacer allí convertía al hijo en heredero natural de la epopeya del padre.
Infancia precoz: caminar a las tres semanas y hablar a las ocho
La infancia tampoco se quedó corta. Apenas aterrizado en el mundo —siempre en la versión del monte Paektu, claro—, el futuro líder habría aprendido a caminar a las tres semanas y a hablar a las ocho. Un calendario evolutivo que dejaría en evidencia no solo a cualquier bebé promedio, sino también a décadas de pediatría.
No hay ninguna prueba independiente de nada de eso. Lo poco que se sabe de su infancia habla de una educación vigilada, primero en la Unión Soviética y después en Corea del Norte, bajo la mirada del Partido.

Un Mozart con peinado revolucionario
Según la propaganda norcoreana, Kim Jong-il nació bajo un doble arcoíris en la montaña sagrada del país, caminó a las tres semanas, escribió 1.500 libros en la universidad, compuso seis óperas en dos años y, la primera vez que jugó al golf, hizo once hoyos en uno. Casi nada de eso es cierto, empezando por el lugar de nacimiento. Lo que sigue es el catálogo de prodigios que la agencia oficial KCNA atribuyó al líder que gobernó Corea del Norte entre 1994 y 2011, más algún bulo que se inventó fuera.
Según la propaganda norcoreana, Kim Jong-il nació bajo un doble arcoíris en la montaña sagrada del país, caminó a las tres semanas, escribió 1.500 libros en la universidad, compuso seis óperas en dos años y, la primera vez que jugó al golf, hizo once hoyos en uno. Casi nada de eso es cierto, empezando por el lugar de nacimiento. Lo que sigue es el catálogo de prodigios que la agencia oficial KCNA atribuyó al líder que gobernó Corea del Norte entre 1994 y 2011, más algún bulo que se inventó fuera.
Un matiz menos operístico: el interés de Kim por las artes, y sobre todo por el cine, era real. Llegó a publicar un tratado, Sobre el arte del cine, sobre el papel ideológico del séptimo arte.
Sus óperas cuentan historias de lucha revolucionaria y sacrificio colectivo en las que el líder siempre señala el camino.
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Hazañas deportivas: el famoso partido de golf
El deporte tampoco se le resistió. Su incursión en el golf, allá por 1994, es uno de los episodios más célebres, y desconcertantes, de su biografía mitificada.
La historia, repetida durante años por medios estatales y guías turísticos, sostiene que en su primer y único partido, disputado en el campo de Pyongyang, Kim completó los 18 hoyos con 11 hoyos en uno —es decir, embocando la bola de un solo golpe desde la salida— y un resultado final de 38 bajo par. Una cifra que, en términos golfísticos, no es que desafíe las estadísticas: directamente las ignora con desprecio.
Para ponerlo en perspectiva, incluso los mejores jugadores de la historia pueden pasar toda una carrera sin lograr más de uno o dos hoyos en uno. Kim, en cambio, habría decidido resolver el asunto en una sola tarde, como quien firma decretos antes de la merienda.
La lógica del relato es impecable: si se alcanza la perfección a la primera, no tiene sentido seguir, y de ahí su supuesta retirada inmediata del golf. ¿Para qué insistir en lo ya conquistado?
El cineasta omnipotente: secuestros, celuloide y propaganda
Si hubo un terreno donde la obsesión de Kim Jong-il está documentada, y no solo en la propaganda, fue el cine. No era una afición cualquiera: llegó a firmar un tratado, Sobre el arte del cine, y a coleccionar miles de películas.

En 1978, agentes norcoreanos secuestraron en Hong Kong a la actriz surcoreana Choi Eun-hee y, cuando su exmarido, el director Shin Sang-ok, fue a buscarla, a él también. Pasaron ocho años en Corea del Norte, y Shin rodó siete películas para Kim antes de que los dos lograran escapar en 1986.

El resultado más célebre de esta colaboración forzada fue Pulgasari (1985), una película de monstruos que recuerda —sin demasiado disimulo— al universo de Godzilla. En ella, una criatura metálica crece alimentándose de hierro mientras lidera una rebelión campesina contra un tirano feudal. La lectura alegórica es tan transparente que casi resulta entrañable: el monstruo como instrumento del pueblo, pero también como recordatorio de que todo poder necesita ser canalizado… preferiblemente desde arriba.
El hombre que no necesita ir al baño: biología sin residuos
Entre las «curiosidades» de Kim Jong-il más repetidas en internet figura esta: el líder no necesitaba defecar. Su organismo, se decía, era tan eficiente que metabolizaba todos los alimentos sin generar residuos. Una especie de máquina biológica de suma cero: todo entra, nada sale.
No hay ninguna prueba médica de algo así, y tampoco consta que la propaganda norcoreana llegara a afirmarlo. Todo apunta a un bulo nacido fuera de Corea del Norte y multiplicado por las listas de curiosidades de internet. Lo cual también dice mucho: el personaje era tan inverosímil que el público se creía cualquier cosa.
El creador de las hamburguesas… sin saberlo
Hasta la comida rápida tiene su capítulo. La prensa extranjera llegó a atribuirle la invención de las hamburguesas, rebautizadas con sobriedad ideológica como «panes de carne dobles», una denominación que suena menos a comida callejera y más a consigna del comité central.
El origen es algo más prosaico: en 2004, el diario estatal Minju Joson contó que Kim había decidido, en el año 2000, alimentar a estudiantes, profesores e investigadores con «pan de calidad y patatas fritas», aunque el país atravesara serias dificultades económicas. Del «introdujo» al «inventó» bastó un titular. Aun así, el rebautizo tiene su lógica interna: en un sistema donde la autosuficiencia (Juche) es dogma, incluso la cocina debe emanciparse del imperialismo culinario.
Control meteorológico a voluntad
Según la propaganda, Kim Jong-il también parecía dirigir el cielo: el tiempo respondía a su estado de ánimo, sol cuando estaba satisfecho y lluvia cuando se irritaba. Una especie de meteorología emocional.
Genio militar autodidacta
Kim Jong-il no necesitó academias extranjeras para alcanzar la excelencia castrense: fue proclamado gran estratega y autor de numerosos escritos militares, todos, por supuesto, impecables. La circulación de esas obras se limitó con elegancia al ámbito doméstico, donde la crítica especializada coincidía sospechosamente en su entusiasmo.
Biología, cero; doctrina, uno.
Obsesiones capilares y zapatos mágicos
Kim Jong-il medía, según los cálculos que circulan, en torno a 1,60 metros, pero en sus apariciones públicas parecía rozar alturas más generosas. ¿Milagro? No exactamente: zapatos con alzas interiores y un peinado cuidadosamente cardado que desafiaba la gravedad con disciplina militar.
Curiosidades menores pero no por ello menos marcianas
- Vestía casi siempre igual, con la misma chaqueta de cremallera y sus inseparables gafas oscuras, una especie de uniforme civil.
- Amaba tanto el coñac Hennessy que, según estimaciones difundidas por la prensa internacional, llegó a gastar cerca de 700.000 dólares anuales en botellas. Un gusto refinado que contrastaba con la realidad alimentaria de buena parte de la población norcoreana durante los años más duros de la crisis.
- Poseía una colección de más de 20.000 películas, muchas de ellas occidentales, pese a que oficialmente ese cine era calificado como decadente. Entre sus sagas favoritas estaban las de James Bond, Rambo y Godzilla, y sus actores preferidos eran Sean Connery y Elizabeth Taylor.
- Era un apasionado de la gastronomía internacional, hasta el punto de contar con chefs especializados en cocina japonesa, francesa e italiana. El sushi, en particular, ocupaba un lugar destacado en su dieta, preparado con ingredientes importados incluso en momentos de grave escasez interna. Su cocinero japonés, Kenji Fujimoto, contó que lo mandaba por medio mundo a comprar caprichos.
- Se desplazaba habitualmente en un tren blindado, equipado con comodidades poco compatibles con la imagen de sobriedad revolucionaria: salones privados, cocina de alto nivel y sistemas de seguridad reforzados. El avión, al parecer, no le inspiraba demasiada confianza. Según recogió la BBC, Konstantin Pulikovsky, el enviado ruso que le acompañó en tren por Rusia, contó que cada día le llevaban langostas vivas por avión. Cuando cruzó Rusia en 2001, el enviado ruso Konstantin Pulikovsky contó que cada día le subían al tren langostas vivas, que comía con palillos de plata.
- Según testimonios de desertores, tenía miedo a volar, lo que explicaría su preferencia por largos trayectos ferroviarios incluso en viajes internacionales, como sus visitas a Rusia o China.
- Y, como broche final, su imagen pública fue tan cuidadosamente construida que incluso sus fotografías oficiales eran retocadas para mejorar postura, iluminación o contexto.
El final, cómo no, también mítico
Kim Jong-il murió el 17 de diciembre de 2011, de un infarto, en su tren, y su muerte no podía quedar al margen del relato épico que lo había acompañado en vida. Según la agencia oficial KCNA, la naturaleza volvió a implicarse con disciplina casi poética: el hielo del lago Chon, en el monte Paektu, se resquebrajó con un estruendo nunca oído; la inscripción con su nombre grabada en la roca brilló en plena montaña, y en Hamhung una grulla dio tres vueltas alrededor de una estatua de Kim Il-sung antes de posarse en un árbol, cabizbaja, como quien guarda un minuto de silencio.

El régimen decretó un luto nacional de trece días, del 17 al 29 de diciembre, con un funeral de Estado el día 28 bajo la nieve de Pyongyang. Las imágenes difundidas mostraban multitudes llorando de forma intensa y sincronizada, en una escenografía emocional donde el dolor también parecía formar parte del guion. Le sucedió su hijo menor, Kim Jong-un, y la fábrica de prodigios siguió funcionando.
Pulgasari, en vídeo
Para hacerse una idea de la película, este resumen del canal Neon Project:
En Corea del Norte, incluso el final está escrito para que no parezca un final.
El culto a la personalidad suele echar mano de lo religioso: en Aledo, un ministro de Franco acabó en un retablo, y en la China de Mao se sacaban en procesión réplicas de unos mangos. Mao también decidió que la culpa del hambre la tenían los gorriones. En el Caribe, François Duvalier presumía de haber acabado con Kennedy a base de vudú, y en San Francisco un tal Norton se proclamó emperador de Estados Unidos sin que nadie se lo pidiera. El deporte norcoreano, al menos, tuvo una hazaña de verdad: la selección que asombró al mundo en el Mundial de 1966. Y en lo de comprar sin pagar, el régimen tiene un récord difícil de batir: los mil Volvo que Suecia mandó a Corea del Norte en los setenta siguen sin pagarse medio siglo después.
Lee también: El falso secuestro de Martín Prieto: cuando la prensa española se creyó su propio cuento y La flota rusa del Báltico y su desastroso viaje a Tsushima
Fuentes consultadas
- The Guardian. (2011, 19 de diciembre). Kim Jong-il: ten things you may not know. https://www.theguardian.com/world/shortcuts/2011/dec/19/kim-jong-il-things-never-knew
- The Guardian. (2015, 16 de febrero). North Korea’s Kim dynasty: the making of a personality cult. https://www.theguardian.com/world/2015/feb/16/north-korea-kim-jong-il-birthday
- Reuters. (s. f.). Building the perfect leader: North Korean propaganda’s secret sauce. https://www.reuters.com/article/opinion/building-the-perfect-leader-north-korean-propagandas-secret-sauce-idUS4174533220/
- El País. (2021, 2 de marzo). Secuestros, monstruos y persuasión masiva: el cine norcoreano sigue siendo un enigma más potente que cualquier película. https://elpais.com/icon/cultura/2021-03-02/secuestros-monstruos-y-persuasion-masiva-el-cine-norcoreano-sigue-siendo-un-enigma-mas-potente-que-cualquier-pelicula.html
- ABC News. (2011, 22 de diciembre). Crane mourns death of Kim Jong-il. https://www.abc.net.au/news/2011-12-22/crane-mourns-death-of-kim-jong-il/3743986
- Redorbit. (2004). North Korean leader claims he invented hamburgers. https://www.redorbit.com/news/science/70622/north_korean_leader_claims_he_invented_hamburgers/
- Wikipedia en inglés. (s. f.). Kim Jong Il.
- Wikipedia en inglés. (s. f.). Shin Sang-ok.
- Wikipedia. (s. f.). Death and state funeral of Kim Jong Il. https://en.wikipedia.org/wiki/Death_and_state_funeral_of_Kim_Jong_Il
- Wikipedia en español. (s. f.). Kim Jong-il.
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