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El gran incendio del whiskey de Dublín (1875): el río de licor en llamas del que bebieron los vecinos

Grabado de 1875: zapadores con picos y palas trabajan ante casas en llamas durante el incendio del whiskey de Dublín

El gran incendio del whiskey de Dublín estalló la noche del 18 de junio de 1875 en The Liberties, el abarrotado barrio del sur de la ciudad: las llamas alcanzaron un almacén aduanero repleto de barricas y el licor salió a la calle convertido en un reguero de fuego. El capitán James Robert Ingram y sus bomberos lo frenaron sin echar una gota de agua, con arena y estiércol. Muchos vecinos, mientras tanto, se agachaban a beberlo. Nadie murió quemado, pero la intoxicación se llevó a varios: la cifra que ha quedado es de trece muertos.

Cinco mil barricas pegadas a una maltería

El fuego prendió en la maltería de Reid y pasó enseguida al edificio de al lado, el almacén de Lawrence Malone en Chamber Street. Era un depósito aduanero, un bonded warehouse, donde varios destiladores guardaban su licor a la espera de pagar los impuestos. Según The Illustrated London News, dentro había unas 5.000 barricas de whiskey y otros licores, y solo el whiskey estaba valorado en 54.000 libras.

La alarma sonó pasadas las ocho de la tarde. Con el calor, las barricas reventaron y el licor en llamas se derramó por Ardee Street, Chamber Street, Cork Street y Mill Street. En esta última llegó a formar un reguero de unos 60 centímetros de ancho y 15 de hondo que se alargaba más de 400 metros. En dos horas habían ardido todas las casas de un lado de Mill Street y varias de Chamber Street. Cayeron también una curtiduría y la taberna de Fitzsimons, en la esquina de Ardee Street con Chamber Street.

Estiércol en lugar de agua

Al frente de los bomberos estaba James Robert Ingram, un dublinés nacido en 1830 que había emigrado a Nueva York en 1851. Allí se ganó la vida como grabador de billetes y fue bombero voluntario en la Niagara Hose Company de Manhattan. Cuando el Ayuntamiento de Dublín creó su cuerpo de bomberos, en 1862, lo eligió a él para dirigirlo.

Ardee Street, en Dublín, con casas georgianas de ladrillo, vista desde Cork Street hacia los años setenta
Ardee Street vista desde Cork Street, hacia los años setenta. Por las dos calles corrió el whiskey en llamas en 1875. Foto sin restricciones de derechos conocidas, vía Wikimedia Commons.

Ingram sabía que el agua no servía: el whiskey flota sobre ella, y las mangueras habrían llevado las llamas por toda la ciudad. Sus hombres levantaron el adoquinado y echaron arena y estiércol traído de un depósito cercano; según el bombero e historiador Las Fallon, también ceniza y desechos de las tenerías. La tropa del coronel Fellowes ayudó a aislar el fuego, y el grabado del Illustrated London News muestra a los zapadores cortando el paso al whiskey. El estiércol se fue empapando de licor y las llamas, poco a poco, cedieron.

Sombreros y botas para beber de la calle

En los callejones, entretanto, se juntaba gente con otra idea. The Illustrated London News contó que muchos se quitaban el sombrero y las botas para recoger el whiskey que corría por la calzada, y The Irish Times describió a algunos que usaban las botas como vasos, además de gorras y escudillas. Otros se tendían junto a los regueros y bebían del suelo.

Patrick Street, en The Liberties de Dublín, hacia 1898, con puestos callejeros, carros y la torre de Christ Church al fondo
Patrick Street, en The Liberties, hacia 1898, con la torre de Christ Church al fondo. Foto sin restricciones de derechos conocidas, vía Wikimedia Commons.

Dos mozos de carga, Healy y M’Nulty, aparecieron sin sentido y descalzos en un callejón de Cork Street: por lo visto, habían usado las botas para recoger el licor. Lo que bebían había pasado por cunetas y alcantarillas y venía mezclado con estiércol. Según The Irish Times, una veintena de hombres acabaron en los hospitales: ocho en el Meath, doce en el de Jervis Street, tres en el Dr Steevens’ y uno en el Mercer’s. Las barricas que pudieron apilarse en Cork Street quedaron vigiladas por soldados con la bayoneta calada.

Lo que contó John McGrane

A las diez de la noche, William Smith, un peón soltero de 21 años, salió hacia el incendio con su vecino John McGrane. Según contó después McGrane, Smith recogía el whiskey con las manos juntas cerca del Coombe y bebió mucho; él lo tomó de una jarra, y «casi todo el mundo» estaba bebiendo. Smith se desplomó por el camino. Entre McGrane, dos desconocidos y unos vecinos lo llevaron a casa poco antes de medianoche; a la mañana siguiente ingresó en coma en el Richmond Hospital, y murió la noche del domingo.

En los días siguientes, la prensa habló de cuatro o cinco muertos. La cifra que se repite hoy es de trece, todos por intoxicación etílica y ninguno por las llamas o el humo. Las Fallon, que pasó 32 años en los bomberos de Dublín, encontró en los registros del forense los nombres de cinco víctimas y no pudo confirmar los trece.

Sesenta y una barricas y una tumba sin lápida

De las 5.000 barricas se recuperaron 61. The Annual Register calculó las pérdidas en más de 150.000 libras, y el alcalde, Peter Paul McSwiney, abrió una colecta para las familias que se habían quedado sin casa. La crónica siguió unos días más: The Irish Times recogió el caso de un perro de Dominick Street Upper que, según el periódico, había lamido el whiskey, se lanzó contra su dueño y acabó muerto en la calle.

A Ingram nadie le levantó un monumento. Murió de tuberculosis en 1882 y está enterrado en el cementerio de Mount Jerome, en una tumba sin lápida.

El incendio del whiskey de Dublín, en vídeo

En este vídeo del canal Storymap Dublin, el bombero e historiador Las Fallon cuenta en inglés cómo el whiskey en llamas prendió las casas y echó a los vecinos a la calle.

The Great Whiskey Fire

Londres había visto algo parecido seis décadas antes, cuando reventó una cuba en una fábrica de cerveza y llegó la gran inundación de cerveza de 1814. Boston lo viviría en 1919, cuando cedió un depósito gigante y la inundación de melaza arrasó parte del North End.

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