Más de quinientos soldados estadounidenses pasaron cinco días de octubre de 1918 cercados en un barranco del bosque de Argonne, en Francia, y una tarde les cayeron encima los obuses de su propia artillería. Los mandaba el mayor Charles W. Whittlesey, un abogado de Nueva York que salió de allí con la Medalla de Honor y una fama que nunca buscó. Cuando llegó el rescate, solo 194 pudieron irse por su pie; la prensa ya los llamaba el Batallón Perdido. Tres años después, Whittlesey desapareció de un vapor rumbo a La Habana.
Ni batallón ni perdido
A finales de septiembre de 1918, el 308.º de Infantería entró en la ofensiva del Mosa-Argonne dentro de la 77.ª División, formada sobre todo por neoyorquinos de clase trabajadora. Whittlesey mandaba su 1.er Batallón. Nacido en 1884 en Florence (Wisconsin) y licenciado en Derecho por Harvard, ejercía de abogado en Nueva York cuando se apuntó a la formación de oficiales de reserva.
El 2 de octubre, al anochecer, llegó al barranco de Charlevaux con sus hombres, que eran 554 según la cifra más citada y cerca de 700 según otros recuentos. Eran seis compañías del 308.º y dos de ametralladoras del 306.º; de madrugada se les sumó otra del 307.º. Las unidades de los flancos se habían quedado atrás, y esa noche los alemanes ocuparon las alturas a su espalda. Quedaron aislados a un kilómetro de sus líneas, en una ladera que se llamaría «la bolsa». Ni eran un batallón ni estaban perdidos: el mando sabía dónde se encontraban.
«Por el amor de Dios, deténganla»
Como la radio no llegaba a la retaguardia, el único enlace eran las palomas, y los tiradores alemanes derribaban casi todas. El 4 de octubre, hacia las dos y media de la tarde, empezaron a caer sobre la ladera obuses estadounidenses. Quizá fue un error en las coordenadas del mapa; según algunas estimaciones, aquel fuego mató a una treintena de hombres e hirió a unos ochenta. Hacia las tres, Whittlesey escribió la nota que hoy guardan los Archivos Nacionales de Estados Unidos: «Estamos junto a la carretera paralela 276.4. Nuestra propia artillería está lanzando una barrera directamente sobre nosotros. Por el amor de Dios, deténganla».

La paloma que llevó esa nota es lo más famoso de la historia, y lo más frágil. Como contamos al hablar de las palomas prisioneras de guerra, el Smithsonian, que conserva disecada a Cher Ami, no encuentra nada que la vincule con seguridad a ese mensaje. La atribución vino del capitán John L. Carney, su cuidador en el servicio de palomas, que la trajo a Estados Unidos en su camarote del Ohioan y, al desembarcar en abril de 1919, la presentó a la prensa como el ave que había salvado al batallón. Según Frank Blazich, conservador del Smithsonian, la nota llegó al palomar unos cinco minutos después de que cesara el bombardeo.
La carta que nadie contestó
En la bolsa se agotaron el material sanitario y casi toda la comida y el agua. Desde el día 5, los aviones intentaron lanzarles provisiones; el 6 derribaron al piloto Harold Goettler y a su observador, Erwin Bleckley, que recibirían la Medalla de Honor a título póstumo. El 7, un soldado estadounidense capturado por los alemanes volvió con una carta de su comandante, que invocaba los gritos de los heridos para pedirles la rendición.

Whittlesey no contestó. El 11 de octubre, el Morning Oregonian de Portland contaba otra cosa: que el mayor había respondido casi a gritos «Go to hell!» («¡Váyanse al infierno!») entre los vítores de sus hombres. La frase hizo fortuna, pero él la negó siempre, y su propio informe dice que no respondió. Esa noche, poco antes de las siete, los alemanes se retiraron ante el avance de la 82.ª División, que amenazaba con envolverlos, y el rescate llegó al barranco. El día 8 salieron 194 hombres por su pie. Del recuento clásico de 554, 107 habían muerto y 190 estaban heridos; otros 63 figuraban como desaparecidos.
Pasaje para La Habana
Ascendido a teniente coronel, en diciembre de 1918 recibió la Medalla de Honor, como otros dos oficiales del batallón. En 1919 se interpretó a sí mismo en The Lost Battalion, una película muda autorizada por el Gobierno en la que su personaje decía la frase que él negaba. Fuera de la pantalla evitaba los actos públicos y no hablaba de la guerra, pero visitaba a heridos en los hospitales e iba a muchos entierros de antiguos soldados. Sus amigos contaban que lo perseguían las pesadillas; además, tuvo que soportar críticas infundadas sobre cómo había dirigido a sus hombres.
El 11 de noviembre de 1921 participó con otros condecorados en el entierro del Soldado Desconocido en Arlington. Trece días después embarcó en Nueva York en el Toloa, un vapor británico que iba a La Habana. La noche del 26 cenó en la mesa del capitán y pasó varias horas en el salón de fumadores. Pasadas las once, dijo que se retiraba a dormir. Nadie volvió a verlo. En el camarote quedaron nueve cartas para familiares y amigos. El cónsul estadounidense en La Habana anotó que se había ahogado en el mar por voluntad propia y que no se hallaron restos. En el cementerio de Pittsfield (Massachusetts) lo recuerda una lápida que menciona su Medalla de Honor.
El mismo 8 de octubre en que los supervivientes salían del barranco, en otro sector del Argonne, cerca de Châtel-Chéhéry, un cabo de Tennessee que había pedido sin éxito ser objetor de conciencia capturaba a 132 alemanes. Era Alvin C. York, que también acabaría con la Medalla de Honor.
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Fuentes consultadas
- Archivos Nacionales de EE. UU. (Pieces of History), «The Lost Battalion of World War I» (2017) https://prologue.blogs.archives.gov/2017/07/21/the-lost-battalion-of-world-war-i/
- Archivos Nacionales de EE. UU. (The Text Message), «Aftermath of War: A World War I Hero Lost at Sea: The Death of Charles Whittlesey, 1921» (2018) https://text-message.blogs.archives.gov/2018/12/11/aftermath-of-war-a-world-war-i-hero-lost-at-sea-the-death-of-charles-whittlesey-1921
- Jenifer Leigh Van Vleck, «A Tragedy After the Unknown’s Funeral: Charles Whittlesey and the Costs of Heroism», Arlington National Cemetery (2021) https://www.arlingtoncemetery.mil/Blog/Post/11564/A-Tragedy-After-the-Unknown-s-Funeral-Charles-Whittlesey-and-the-Costs-of-Heroism
- Cameron Porter, «Monument unveils legend of ‘Lost Battalion’», U.S. Army (2008) https://www.army.mil/article/13322
- CECOM, «Century Old Mystery Solved – Cher Ami», U.S. Army (2021) https://www.army.mil/article/249782/century_old_mystery_solved_cher_ami
- National Museum of the United States Army, «Cher Ami» https://www.thenmusa.org/biographies/cher-ami/
- «Call to Surrender: ‘Lost Battalion,’ Although Surrounded, Fights Grimly», Morning Oregonian, 11 de octubre de 1918, p. 3 (Historic Oregon Newspapers) https://oregonnews.uoregon.edu/lccn/sn83025138/1918-10-11/ed-1/seq-3/
- AFI Catalog of Feature Films, «The Lost Battalion» (1919) https://catalog.afi.com/Catalog/moviedetails/2031
- National WWI Museum and Memorial, «Hell’s Half Acre: The True Story of the Lost Battalion», conferencia de Robert J. Laplander (2018) https://www.theworldwar.org/learn/about-wwi/hells-half-acre-true-story-lost-battalion-robert-laplander
- Alice George, «Cher Ami, the Iconic World War I Carrier Pigeon, Makes His Debut at Carnegie Hall», Smithsonian Magazine (2023) https://www.smithsonianmag.com/smithsonian-institution/cher-ami-the-iconic-world-war-i-carrier-pigeon-makes-his-debut-at-carnegie-hall-180983212/
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