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Joe Medicine Crow: el último jefe de guerra que desafió a los nazis

Joe Medicine Crow de anciano, con tocado de plumas, junto a un retrato suyo de joven con traje y corbata

Cincuenta caballos de las Waffen SS, un explorador del ejército estadounidense con dos franjas rojas pintadas bajo el uniforme y una canción de honor crow entonada mientras se alejaba al galope. Así completó Joe Medicine Crow, en plena Segunda Guerra Mundial, las cuatro pruebas que su pueblo exigía a un jefe de guerra. Fue el último en lograrlo. Antes de la guerra había sido el primer crow con un máster, en antropología; después, sería el historiador de su tribu durante décadas y llegaría a los 102 años.

Formación y legado ancestral

Desde su infancia, Medicine Crow fue moldeado por las historias orales y las tradiciones de su tribu. Aprendió desde muy joven que la verdadera educación no emanaba sólo de los pupitres ni los libros. Sus maestros fueron los ancianos de la tribu, y entre ellos brillaba su abuelastro, White Man Runs Him, que había sido uno de los exploradores crow de Custer en la batalla de Little Bighorn, que le contaba historias cargadas de humor, audacia y un sentido del honor muy diferente al de los ejércitos formales.

De esos relatos aprendió algo que luego marcaría toda su vida: el valor no se mide por las bajas que causas, sino por la habilidad de enfrentarte al enemigo y salir victorioso sin destruirlo. Y mientras absorbía estas enseñanzas, Medicine Crow no dejó de lado la escuela: estudió en Bacone College, Linfield College y la Universidad del Sur de California, donde en 1939 se convirtió en el primer crow con un máster, nada menos que en antropología.

Las pruebas del jefe de guerra

El camino hacia el título de “jefe de guerra” dentro de la tradición crow no era nada menos que un ritual de paso cargado de simbolismo y desafíos casi míticos. La tradición exigía la realización de cuatro hazañas: liderar a un grupo de guerra, tocar a un enemigo sin derramar sangre, arrebatarle el arma y, por supuesto, robarle el caballo.

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El arte de «counting coup»

La idea de “count coup” se inserta en el corazón mismo de esta tradición guerrera. En lugar de optar por la violencia indiscriminada, el auténtico guerrero crow debía demostrar su coraje y habilidad a través del contacto directo con el enemigo sin matarlo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Medicine Crow sirvió como explorador en la 103.ª División de Infantería del ejército estadounidense, y bajo el uniforme llevaba pintura de guerra —dos franjas rojas en los brazos— y una pluma de águila sagrada. Según contaba él mismo, en Alemania se topó cara a cara con un soldado enemigo, le arrebató el arma y, tras forcejear con él en el suelo, lo tuvo a su merced… y lo dejó marchar. Tocar al enemigo, desarmarlo y perdonarle la vida: dos hazañas de golpe, sin necesidad de rematar a nadie.

El robo de caballos nazis

Quizás la hazaña más espectacular fue la de los caballos. Medicine Crow se acercó al campamento de unos oficiales de las Waffen SS y se llevó alrededor de cincuenta monturas. Y, por si la escena no tuviera ya bastante de western, se alejó cabalgando mientras entonaba una canción de honor crow. Con aquello completó las cuatro pruebas y se convirtió en el último jefe de guerra de su pueblo.

Dualidad cultural y reconocimiento

Tras la guerra, Medicine Crow volvió a Montana y en 1948 fue nombrado historiador y antropólogo de su tribu, un puesto que mantuvo durante décadas. Figura entre los miembros fundadores a los que se dedicó en 1953 el museo del campo de batalla de Little Bighorn, habló ante las Naciones Unidas en 1999 y escribió varios libros, entre ellos sus memorias, Counting Coup. Un antropólogo con máster que había robado caballos a las SS: no es un perfil que abunde en los claustros universitarios.

Los reconocimientos llegaron, eso sí, con calma: la Estrella de Bronce y la Legión de Honor francesa no se las entregaron hasta 2008, más de sesenta años después de la guerra, y en 2009 Barack Obama le impuso la Medalla Presidencial de la Libertad.

Barack Obama impone a Joe Medicine Crow, con tocado de plumas, la Medalla Presidencial de la Libertad en 2009
Barack Obama le impone a Joe Medicine Crow la Medalla Presidencial de la Libertad, en agosto de 2009

A la Casa Blanca acudió como lo que era: con su tocado de plumas, su tambor y una delegación crow. Barack y Michelle Obama, de traje y vestido de cóctel, quedaron como los invitados más sobrios de la foto.

Joe Medicine Crow, con tocado de plumas y un tambor, junto a Barack y Michelle Obama y otros miembros de la tribu crow en la Casa Blanca
Joe Medicine Crow, con su tambor, junto a Barack y Michelle Obama en la Casa Blanca el 12 de agosto de 2009. Foto: Pete Souza / Casa Blanca (dominio público, Wikimedia Commons)

Legado indomable

Fue el último jefe de guerra de la nación crow, pero también un recordatorio de que, en su tradición, el honor se medía por la audacia y no por la brutalidad: tocar al enemigo y dejarlo vivir valía más que matarlo.

Héroes improbables de guerra hay unos cuantos en esta casa: el sargento Alvin C. York, el objetor de conciencia que acabó capturando a 132 alemanes en la Primera Guerra Mundial; el veterano Don Karkos, al que la guerra dejó tuerto y un caballo le devolvió la vista; o los crucigramistas que pusieron al MI5 en vilo con el crucigrama del Día D. En el bando contrario hubo también quien quiso ver la guerra como un duelo entre caballeros: el oficial alemán Hans von Luck presumía en sus memorias de pactar treguas para el té con los británicos en el desierto.

Murió el 3 de abril de 2016 en Billings (Montana), con 102 años. Pocos pueden presumir de un currículum así: máster en antropología, explorador del ejército, ladrón de caballos de las SS y último jefe de guerra de las Llanuras. Todo ello, además, sin perder nunca el sentido del humor con el que contaba sus propias hazañas.

Joe Medicine Crow en vídeo

Para escucharle contar su historia, aquí va un vídeo sobre el último jefe de guerra crow.

Joe Medicine Crow 103rd Infantry Division

Fuentes consultadas

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