El café de la historia - Little Big Horn

Cóctel de anécdotas históricas # 2

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El único superviviente de Little Big Horn y el bandido que acabó convertido en unos zapatos

Comanche, el superviviente de Little Big Horn

Según las crónicas, solamente hubo un único superviviente entre las tropas estadounidenses que participaron en la celebérrima batalla de Little Big Horn el día 25 de junio de 1876, en la que el gran jefe Toro Sentado al mando de sus intrépidos guerreros sioux, masacraron al General George Armstrong Custer y a 224 hombres más del no menos celebérrimo Séptimo regimiento de caballería.

Horas después de la batalla, el resto del ejercito yanqui se encontró a todo el regimiento muerto y un solo superviviente aunque gravemente herido.

Este único superviviente fue Comanche, el caballo de uno de los oficiales, el capitán Keogh.

La tumba del capitán Myles Keogh

La jubilación anticipada de Comanche

Comanche fue trasladado con siete heridas de bala a Fort Lincoln donde, tras una larga recuperación de más de veinte meses, fue curado de sus múltiples lesiones y retirado del servicio con honores, tal como dispuso el ejército en una solemne orden redactada en abril de 1878:

El caballo conocido como Comanche, siendo el único representante vivo de la sangrienta tragedia de Little Big Horn, será tratado con extrema amabilidad y será motivo de especial orgullo para cada miembro del Séptimo de Caballería, así que su vida debe ser preservada por todos los medios. Herido y marcado como está, su misma existencia habla, en términos más elocuentes que las palabras, de la lucha agónica contra un número abrumador de enemigos, de la desesperación y de la manera heroica en que sucedió todo aquél día fatal.

El comandante de la Primera Compañía se encargará de que se le acondicione un establo especial y cómodo, y no será montado por ninguna persona, bajo ninguna circunstancia, ni se le encomendará en lo sucesivo ningún tipo de trabajo.

De ahora en adelante, en todas las ocasiones de ceremonia de gala del regimiento, Comanche, ensillado, con brida, y ataviado de luto, y dirigido por un soldado de la Primera Compañía, desfilará con el regimiento.

Comanche

A partir de aquí, lo de Comanche fue una jubilación dorada, siendo su único trabajo desfilar en las grandes ocasiones.

Fue nombrado Segundo Comandante en jefe del Séptimo de caballería y descubrió un delicioso néctar llamado cerveza al que se aficionó sobremanera en sus últimos años.

El 7 de noviembre de 1891, Comanche murió a la edad (estimada) de veintinueve años.

Como era considerado un héroe nacional, recibió funerales de estado, siendo uno de los únicos cuatro caballos que en la historia de Estados Unidos han recibido este tipo de honores.

En la ceremonia se enterraron sus órganos internos y el resto del cuerpo se disecó para conservarlo.

El encargado de la tarea fue el taxidermista Lewis Dyche, que recibió 450 dólares por su trabajo.

Comanche, hoy por la mañana

Su cuerpo disecado fue exhibido en la Columbian Exposition de 1893 de Chicago y posteriormente fue trasladado con carácter permanente al Museo de Historia Natural de la universidad de Kansas, situado en la localidad de Lawrence donde se puede contemplar en la actualidad.

El forajido que acabó convertido en unos zapatos y un bolso

George Parrot, también conocido como Big Nose George, fue un famoso forajido que ha pasado a la historia por el único hombre en la historia de Estados Unidos que se convirtió en un par de zapatos después de su muerte.

Big Nose George, alias debido a su considerable nariz, era miembro de una banda de salteadores y cuatreros.

La banda, a las órdenes de Sim Jan, eran especialmente activos en la zona de Wyoming, asaltando diligencias y desplumando a los viajeros.

En agosto de 1878, la banda planeó un asalto a un tren que se torció a última hora, y acabó con varios agentes de la ley muertos lo que originó una implacable caza al hombre en la que, uno tras otro, fueron cayendo los bandidos y acabando sus días colgados en la horca.

El final de Big Nose George

Big Nose George fue arrestado, pero en un intento de fuga mató al carcelero lo que originó que una turba violenta lo linchara hasta acabar colgado de un poste sin juicio previo.

Hasta aquí nada fuera de lo previsible dadas las circunstancias.

Pero lo que hizo famoso a Big Nose George fue que, tras varias horas colgado, los doctores Thomas Maghee y John Osborne, al no haber familia que se hiciera cargo del cuerpo, decidieron quedarse con el cuerpo para poder estudiar el cerebro de un asesino en busca de características que impulsaran a un hombre a lanzarse a ser un criminal.

En principio, la investigación de estos médicos, por extraña que nos suene hoy, estaba de acuerdo con los estándares médicos de la época pero, cuando dictaminaron que el cerebro no presentaba ninguna anomalía reseñable, el Doctor Osborne hizo algo ciertamente inquietante, fuera de toda ética:

John Osborne

Desollar el cuerpo de Big Nose George, y enviar en un paquete a una peletería de Denver la piel del difunto con instrucciones precisas para que le confeccionaran con ella una bolsa para llevar su instrumental y unos zapatos.

El Doctor Osborne, a pesar de estas perturbadoras y chocantes acciones, se hizo muy popular llegando a ser un eminente prohombre de Wyoming, escalando puestos políticos hasta llegar a convertirse en el primer gobernador demócrata del estado en 1892.

No sólo tomó posesión del cargo calzando los zapatos, sino que siguió usando sus exclusivos mocasines de piel humana en los actos de gala, bailes honoríficos y cualquier otra gran ocasión.

Osborne siguió escalando puestos hasta llegar a convertirse en subsecretario de estado del vigésimo octavo presidente de Estados Unidos, Thomas Woodrow Wilson.

La máscara mortuoria expuesta junto con los zapatos en el museo

The Carbon County Museum es una de las mayores atracciones turísticas de Rawlins, Wyoming, y la gente acude a contemplar la máscara mortuoria que le hicieron post mortem los dos médicos, su cráneo y los infames zapatos hechos con la piel del forajido.

Los perversos zapatos

De la bolsa del médico se perdió el rastro y nunca más se supo de ella.

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10 comentarios

    1. Unos paladines de la civilización.
      Gracias Carlos y hasta pronto.

  1. La batalla de Little Big Horn fue una cagada de Custer pensando que iba a un paseo, atacó desobedeciendo a sus superiores para ponerse las medallas él solo y pasó lo que pasó. En fin, me alegro por el caballo.

    1. Cierto David, también se dice que iban todos cocidos de whisky y, claro…

  2. MUy importante: intentemos localizar esa bolsa por los mercadillos y rastros. Saludos jienenses.

    1. Ja, ja, ja, algún día saldrá en esos programas que van por los cobertizos yanquis comprando antigüedades.
      Abrazos, Emilio.

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