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Torre y fachada de la iglesia de San Juan Parangaricutiro asomando entre la lava solidificada del Paricutín

Dionisio Pulido estaba preparando su maizal para la siembra el 20 de febrero de 1943 cuando, a media tarde, el suelo se abrió, empezó a hincharse y a echar humo. Al día siguiente, en ese mismo sitio, había un cono de unos 50 metros. Así nació el Paricutín, en Michoacán, la primera erupción de este tipo que la ciencia moderna pudo seguir de principio a fin: nueve años de actividad, 424 metros de altura y dos pueblos sepultados, sin que la lava llegara a matar a nadie.

Un maizal que echaba humo

Hacía semanas que en la zona se oían ruidos como de trueno con el cielo despejado. Según un estudio posterior que cita la Wikipedia en inglés, hubo 21 terremotos de magnitud superior a 3,2 en las cinco semanas anteriores; la semana previa, los periódicos hablaban de 25 a 30 temblores diarios, y la víspera, de unos 300. Pulido contó después que, hacia las cuatro de la tarde, vio que se había abierto una grieta en una de las lomas de su terreno; oyó un trueno, los árboles temblaron y el suelo se levantó dos metros o dos metros y medio, mientras salía una especie de humo o ceniza fina que olía a azufre.

En esa versión, que es la que recoge la Wikipedia en inglés, Pulido estaba con su familia. El acta que se levantó al día siguiente cuenta otra cosa: había mandado a su mujer, Paula Rangel, de vuelta al pueblo y a Demetrio Torres a dar de beber a los bueyes, de modo que estaba solo cuando, hacia las cinco de la tarde, sintió los temblores y vio salir «lenguas de fuego» en la ladera oriental de la loma. Huyó a Parícutin, avisó al jefe de tenencia, Agustín Sánchez, y hacia las seis los dos dieron parte en Parangaricutiro.

El 21 de febrero, a las diez de la mañana, el Ayuntamiento de Parangaricutiro, presidido por Felipe Cuara Amezcua, se reunió para dejar constancia de lo ocurrido y, según el acta, «por unanimidad se le denominó VOLCÁN DE PARÍCUTIN». La Universidad Michoacana reproduce el documento en su web sobre el volcán.

Cómo crece un volcán

El Paricutín creció muy deprisa. Según la Wikipedia en inglés, en 24 horas medía unos 50 metros; al acabar la primera semana, entre 100 y 150; a los cuatro meses, 200, y a los ocho, 365. Al final llegó a 424 metros sobre el fondo del valle. Las cifras no coinciden en todas las fuentes: el CENAPRED afirma que doce días después del nacimiento ya rebasaba los 400 metros, y la Wikipedia en español da una altura final de 200. La erupción duró nueve años, con una fase muy activa hasta enero de 1945 y una actividad más esporádica después, hasta las últimas manifestaciones, en enero y febrero de 1952. En total, según el CENAPRED, arrojó unos 0,7 kilómetros cúbicos de lava y 1,3 de ceniza.

El cono del Paricutín de noche en 1943, con proyectiles incandescentes dibujando arcos sobre la cima
Una erupción nocturna del Paricutín en 1943. Foto: R. E. Wilcox, Servicio Geológico de Estados Unidos (dominio público), vía Wikimedia Commons

Para los vulcanólogos fue una ocasión única: por primera vez pudieron documentar el ciclo completo de un volcán de este tipo, del nacimiento a la extinción. Los principales investigadores fueron el estadounidense William F. Foshag, de la Smithsonian, y el mexicano Jenaro González Reyna, que llegaron un mes después del comienzo de la erupción, se quedaron varios años y en 1956 publicaron su relato de cómo nació y creció. El Paricutín es un volcán monogenético, de los que entran en erupción una vez y se apagan, y el más joven de los cerca de 1.400 respiraderos del campo volcánico de Michoacán-Guanajuato. El anterior había sido El Jorullo, que surgió en 1759, también en Michoacán.

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Dos pueblos bajo la lava

La lava avanzaba despacio, y eso permitió evacuar sin víctimas los dos pueblos que acabó sepultando. Parícutin se desalojó el 13 de junio de 1943, al día siguiente de que la lava empezara a avanzar hacia él. Los vecinos de San Juan Parangaricutiro, la cabecera del municipio, se marcharon en mayo de 1944; en agosto, el pueblo ya estaba cubierto de lava y ceniza y solo asomaba la parte alta de la iglesia. Según el CENAPRED, más de 2.500 personas tuvieron que instalarse en otro lugar.

Los de San Juan caminaron con una imagen del Señor de los Milagros hasta la antigua hacienda de Los Conejos, cerca de Uruapan, y allí fundaron Nuevo San Juan Parangaricutiro, municipio desde 1950. Los artículos de la Wikipedia en español sobre el volcán y sobre el pueblo no coinciden en el viaje: el primero dice que salieron el 10 de mayo y llegaron el 23, tras caminar 33 kilómetros; el segundo, que llegaron el 12 y que el trayecto fue de 30.

Según el CENAPRED, unos 25 kilómetros cuadrados de tierras de cultivo quedaron cubiertos y murieron unas 4.500 cabezas de ganado y 550 caballos; la Wikipedia en inglés eleva a 233 kilómetros cuadrados la superficie destruida o muy dañada. Sobre las víctimas tampoco hay acuerdo: el CENAPRED y la Wikipedia en español dicen que no las hubo, mientras que la Wikipedia en inglés recoge tres muertos por rayos generados por la erupción.

Columna de humo y ceniza sobre el cono del Paricutín en 1943, con árboles secos y una pequeña figura humana en primer plano
El Paricutín en erupción en 1943. Foto: Bodil Christensen (dominio público), vía Wikimedia Commons

La torre de la iglesia de San Juan sigue asomando entre la lava, y el volcán, sin actividad desde 1952, se ha convertido en un lugar de visita. En 1997, la CNN lo incluyó entre las siete maravillas naturales del mundo. Las fuerzas que lo crearon siguen activas: ese mismo año hubo en la zona un enjambre de 230 terremotos por movimientos tectónicos, según la Wikipedia en inglés.

El dueño del volcán

Pulido perdió su maizal. Según la Wikipedia en inglés, antes de dejar su casa por última vez colocó en el campo un cartel, escrito en español, que decía que el volcán era propiedad suya y que lo explotaba él.

La Filmoteca de la UNAM conserva A Volcano is Born, el reportaje que el noticiero Movietone grabó en 1943 con las primeras explosiones del Paricutín, de día y de noche.

El nacimiento del volcán Paricutín - Archivo vivo Filmoteca UNAM

Dueño de nada

En su crónica «Visión del Paricutín», José Revueltas presentó a Pulido como el único hombre del mundo que podía presumir de tener un volcán y, a la vez, como alguien que «no es dueño de nada». Del maizal no quedó rastro; del volcán, un cono de 424 metros que los científicos dan por extinguido, aunque todavía desprende vapor.

Otras historias del blog: la isla Ferdinandea y la erupción del Tambora.

Lee también: Yuri Knórozov, el lingüista soviético que descifró la escritura de los mayas, Jaguares a bordo: los tigres de Cortés en alta mar y La erupción del Tambora y el año sin verano de 1816

Fuentes consultadas

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