El café de la historia - La cinta de correr

Una tortura llamada cinta de correr

Autor: El café de la Historia

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La invención de la cinta de correr como instrumento de tortura

Mucho antes de que se inventasen las máquinas a base de vapor o de combustibles fósiles capaces de mover un mecanismo para efectuar trabajos, el ser humano ya se las había ingeniado para aprovechar la energía hidráulica para moler grano en los molinos.

Antes, el trabajo de poner en movimiento la pesada muela había recaído en animales tales como burros o bueyes, aunque ya en la Antigua Roma está documentado el uso de esclavos para estas labores.

Así, el mecanismo era bastante simple: una enorme y pesada rueda que giraba sobre su eje gracias al esfuerzo humano o animal.

Molino romano accionado por esclavos

Y así fue hasta el siglo XIX en el que, con más o menos variaciones, este mecanismo se había utilizado para labores de diversa índole, aunque mayoritariamente orientado a la molienda de alimentos y el bombeo de agua.

Sir William Cubitt

Ingeniero civil, a Cubitt le debemos el invento de las velas de las aspas del molino de viento autorregulables y, entre mucha obra civil en su mayoría relacionada con el ferrocarril, fue también el encargado de la construcción del famosísimo Crystal Palace, una maravilla arquitectónica que se erigió en el Hyde Park londinense para albergar la Exposición Universal de 1851.

Un prodigioso edificio que maravilló a los visitantes y que se infiltró en la cultura popular, apareciendo en novelas de escritores tan ilustres como Dostoyevski, amén de dar denominación a uno de los equipos de fútbol históricos de Inglaterra (y con uno de los nombres más majestuosos de Europa): el Crystal Palace Football Club.

Un edificio del que, años después, Le Corbusier diría que fue el primer edificio de arquitectura moderna.

El Palacio de cristal de Londres - el café de la historia
Imagen del Crystal Palace de Philip Henry Delamotte (1821–1889) – Smithsonian Libraries

El Treadmill

A William Cubitt también se le debe adjudicar la invención de la máquina o cinta de correr.

Y la inventó como un instrumento de castigo físico y de tortura, con el nombre de Treadmill, literalmente rueda de andar.

No en vano, William Cubitt, aparte de ser un prestigioso ingeniero civil, provenía de familia de molineros, así que sólo tuvo que aplicar lo que vio desde niño en su casa para crear un instrumento con el que castigar a los presos más rebeldes de las cárceles del Imperio Británico, cansándolos a base de moler maíz o bombear agua.

Tortura en Jamaica a presos

Rápidamente el invento se popularizó, y en numerosas cárceles y correccionales de los dominios británicos durante la época victoriana, era común que se hiciera trabajar a los presos en este invento que al principio era más semejante a una gran rueda dentada en la que se encaramaban los presos, subiendo los peldaños para accionar el mecanismo durante agotadoras jornadas que equivalían al esfuerzo físico de escalar una montaña de entre 1500 y 2000 metros de altitud.

El Treadmill - el café de la historia

Y así fue hasta el año 1898 en el que el invento fue definitivamente prohibido y retirado de las prisiones debido a su crueldad.

La Training machine

Pero en 1913 el invento revivió. Y se sofisticó.

El inventor Claude Lauraine Hagen patentó un artilugio, ya más similar a la actual cinta de correr, y cambió su estética buscando seducir a las clases más pudientes con un aparato que permitiese hacer ejercicio en casa: La training machine.

training machine - el café de la historia
La training machine

A pesar de contar con mecanismos de rodillos y cierto alarde técnico, estos aparatos básicamente servían únicamente para caminar a velocidad de paseo, así que habrá que esperar unos años más para su perfeccionamiento.

Robert Arthur Bruce

Pero la primera cinta de correr moderna tal como la conocemos hoy en día vino de la mano del cardiólogo estadounidense Robert Arthur Bruce, que la ideó como método para evaluar la función cardiaca y diagnosticar posibles dolencias en un test que hasta nuestros días es conocido como el Protocolo de Bruce.

A partir del prototipo de Bruce, una empresa estadounidense lanzó en 1968 la que sí que se puede considerar la primera cinta de correr moderna, la Pacemaster 600, que fue todo un éxito de ventas y aceptación por parte del público.

La Pacemaster 600 - el café de la historia
La Pacemaster 600

Y a partir de este momento el invento se perfeccionó y comercializó en diferentes formatos, dando forma a la cinta de correr que, con múltiples tamaños, potencias, velocidades y prestaciones, en la actualidad podemos encontrar en los hogares, gimnasios y comerciales nocturnos de la teletienda.

Así que la próxima vez que sudando/sufriendo sobre la cinta piense que el aparato es una tortura, sepa que, en cierta manera, no está muy alejado de la realidad.

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5 comentarios

  1. Les sigo hace tiempo por la calidad de sus artículos con tantas curiosidades y hechos anécdoticos y de interés cultural. Gracias

  2. Es una tortura, de acuerdo, pero es una tortura ideal si hay gente que paga por ello!! Saludos compañeros

  3. Ja jaja, yo lo he pensado muchas veces pero tambien os digo que soy mas de la cinta de lomo

Los comentarios están cerrados.