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El Banco del Amor de Banská Štiavnica, una cámara acorazada para un poema de desamor

Pareja mirando la bóveda de la cámara del Banco del Amor, cubierta de cajas con los versos manuscritos de Marína

En el subsuelo de una casa de Banská Štiavnica, la vieja ciudad minera eslovaca, hay un banco que no presta dinero. El Banco del Amor (Banka Lásky) guarda recuerdos de parejas en 100.000 cajas, una por cada carácter de Marína, el poema que Andrej Sládkovič escribió en la década de 1840 para la mujer que vivía en esa casa y se casó con otro. Un incendio estuvo a punto de llevársela por delante en marzo de 2023, pero la cámara acorazada se salvó, y sus responsables calculan que la exposición reabrirá en 2027 o 2028.

Un preceptor pobre en una casa rica

Sládkovič, que en realidad se llamaba Andrej Braxatoris, nació en Krupina el 30 de marzo de 1820, hijo de un maestro. De 1832 a 1840 estudió en el liceo evangélico de Banská Štiavnica, y para pagarse los estudios entró como preceptor en casa de los Pischl, una de las familias más ricas de la ciudad. Allí se enamoró de la hija, Mária Pischlová (o Pišlová), a la que la posteridad conoce como Marína.

Ella le correspondió, pero el noviazgo no resistió la distancia. Mientras él estudiaba teología en la Universidad de Halle, en Alemania, en 1843 y 1844, la madre de Mária la presionó para que se casara con un rico comerciante que hacía pan de miel y especias. Frente a un estudiante de familia modesta, el pretendiente del obrador tenía todas las de ganar.

Casi tres mil versos para una mujer casada

Según el Banco del Amor, Sládkovič empezó Marína en el otoño de 1844, al enterarse de la boda, y la terminó en el verano de 1846, con ella casada desde hacía casi un año. La sociedad literaria Tatrín la rechazó en 1845, y la suscripción con la que él quiso pagarse la edición se quedó corta. Salió por fin en Pest, hoy parte de Budapest, en 1846.

Grabado de Andrej Sládkovič, ya maduro, con levita oscura de pastor
Andrej Sládkovič en un grabado de Václav Mára para la revista Orol, en 1878. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Tiene 291 estrofas, 286 de diez versos y cinco de ocho, que suman 2.900 versos. Empieza como una declaración a Marína y se va ensanchando hacia la belleza y la juventud, hasta acabar uniendo el amor a una mujer con el amor a la patria. Sus promotores lo llaman el poema de amor más largo del mundo, y la World Record Academy lo tiene registrado como tal desde 2017.

Hay un epílogo que cuenta el propio banco: Sládkovič regaló el manuscrito a Mária cuando ella ya llevaba un año casada, y Mária lo tuvo escondido en casa hasta su muerte, en 1899. El original está hoy en la Biblioteca Nacional Eslovaca, en Martin. Él acabó de pastor luterano en Radvaň, donde murió en 1872, casado con otra mujer.

Una caja por cada letra

La idea se les ocurrió una noche de 2014 a Igor Brossmann y Ján Majsniar, dos consultores políticos de la ciudad, al pasar ante la tumba de Mária. «Charlando, caímos en que una ciudad tan romántica apenas prestaba atención a esa historia de amor», contó Majsniar a The New York Times. Crearon una fundación sin ánimo de lucro y convirtieron la vieja mina de oro que hay bajo la Casa de Marína, de unos quinientos años, en la cámara del amor.

Placa de la Casa de Marína en Banská Štiavnica con los perfiles de Marína y Sládkovič, y candados de enamorados en la barandilla
La placa de la Casa de Marína, en Banská Štiavnica, con candados de enamorados en la barandilla, en 2018. Foto: Mickapr (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

En febrero de 2018, cuando la visitó AFP, un largo túnel guardaba exactamente 100.000 cajoncitos, uno por cada letra, espacio y signo de puntuación del manuscrito, con su trocito de la letra de Sládkovič. Una novia de 24 años contó que iba a dejar allí las entradas de cine de su primera cita. Las cajas se alquilaban por 50 euros al año o 100 para siempre, y a comienzos de 2024 unas 7.000 personas tenían algo dentro. En 2021 la casa fue candidata al Premio al Museo Europeo del Año.

El fuego no bajó a la mina

El 18 de marzo de 2023 empezó a arder el tejado de la Casa de Marína. Con cubiertas de tablillas de madera y un viento muy fuerte, el fuego saltó a los edificios vecinos y dañó siete inmuebles del centro histórico, Patrimonio de la Humanidad. «Una tragedia así, de incendios, nuestra ciudad no la había vivido nunca», dijo la alcaldesa. Según el banco, la causa fue un cortocircuito en el desván provocado por roedores.

Abajo no llegó. La cámara se salvó «como por milagro», dice el banco, con los recuerdos de miles de personas y los versos de sus paredes. El edificio, monumento cultural nacional, necesitaba en cambio una restauración completa. El día de San Valentín de 2024, la historia ocupó la portada de la edición internacional de The New York Times, que tituló que ese año no habría depósitos.

En abril de 2026, Brossmann contó a la agencia TASR que estaba hecho cerca del 80 % de las obras y que llevaban gastados 3,8 millones de euros, tres de ellos de una subvención del Estado que solo podía ir al edificio, no a la exposición. Calculaba que la casa estaría terminada en un año y que el público volvería a entrar en 2027 o 2028.

El Banco del Amor, en vídeo

La agencia AFP grabó a las parejas que dejaron sus recuerdos en el Banco del Amor el día de San Valentín de 2018, años antes del incendio.

Couples make Valentine's Day deposit in 'Love Bank'

Banská Štiavnica fue en el siglo XVIII el mayor centro minero de la monarquía de los Habsburgo, y el banco aprovecha una de sus viejas galerías. En Asturias, Isabel II se empeñó en bajar a la mina de Arnao, excavada bajo el Cantábrico. Y Bratislava cogió tanto cariño a un pobre con frac que acabó dedicándole una estatua: la de Schöne Náci, que saludaba a las señoras en tres idiomas.

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