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Los Borbones en pelota, la sátira atribuida a los Bécquer

Acuarela satírica de Isabel II con corona y cetro, recostada con desgana en un cañaveral

En 1986, la Biblioteca Nacional de España compró dos carpetas con decenas de acuarelas satíricas que llevaban más de un siglo en paradero desconocido. Eran el álbum Los Borbones en pelota, en el que Isabel II, su corte, sus ministros y hasta los revolucionarios que la echaron aparecían desnudos, a menudo en escenas pornográficas. Las láminas iban firmadas por SEM, y desde 1870 corría el rumor de que tras esa firma estaban los hermanos Bécquer: Valeriano a los pinceles y Gustavo Adolfo a los versos. Hoy la atribución sigue en el aire.

Un álbum para desnudar a la monarquía

Las láminas se pintaron a la acuarela entre los meses previos a la revolución de 1868 y los comienzos del reinado de Amadeo I, y caricaturizan a los personajes públicos de los últimos años de Isabel II, sobre todo a la familia real, con textos punzantes, a veces en verso. Sobre cuántas son hay cifras distintas: la Wikipedia en español habla de 107; según la edición de Isabel Burdiel, la Biblioteca Nacional compró 89, firmadas por SEM y a veces por V. Sem, Semen o V. Semen, y su edición de 2012 añadió cuatro más.

En las escenas más duras aparecen en orgías la reina, el rey consorte, el ministro Luis González Bravo, el favorito Marfori, Napoleón III, el padre Claret y sor Patrocinio. Tampoco se libran los progresistas: Prim, Espartero, Topete o Sagasta salen en caricaturas igual de degradantes. Y hay también láminas que idealizan a la Libertad, la República o España.

Lámina satírica: la reina, vestida de bailarina de circo, salta en la pista del brazo de un domador con látigo
La reina, vestida de bailarina de circo, salta en la pista del brazo de un domador, en una de las láminas del álbum

El contexto ayudaba. En abril de 1868, a la muerte de Narváez, la reina puso al frente del Gobierno al ultraconservador González Bravo, y en septiembre una sublevación militar con apoyo civil, la Gloriosa, la destronó y la mandó al exilio. Para Isabel Burdiel, el álbum es una muestra excepcional de las abundantes publicaciones denigratorias y obscenas sobre la familia real que buscaban deslegitimar a la monarquía isabelina y crear el ambiente y la justificación moral de la revolución.

El enigma de SEM

La pista de los Bécquer viene de una necrológica de Gustavo Adolfo publicada en 1870 en la revista republicana Gil Blas, según la cual él y su hermano usaron la firma SEM para sus dibujos «en la primera época de esta publicación», fundada en 1864. En 1991, Robert Pageard, Lee Fontanella y María Dolores Cabra publicaron las láminas atribuyéndoselas. Según cuenta Burdiel, el revuelo entre los especialistas fue considerable: «Resultaba difícil acomodar la sensibilidad exquisita del más lírico de los poetas del XIX, y la no menos delicada de la pintura costumbrista de su hermano, a la brutalidad manifiesta de aquellas imágenes».

No todos lo creen. Jesús Rubio Jiménez duda de la atribución, Rubén Benítez la niega y Joan Estruch Tobella, biógrafo de Bécquer, cree que el autor fue probablemente el republicano y anticlerical Francisco Ortego, que trabajaba en Gil Blas. Estruch sospecha que el director de la revista, Manuel del Palacio, que había tenido un choque con Gustavo Adolfo en el café Suizo, quiso cargarle el álbum para alejarse de él, porque en 1870 esperaba cargos del nuevo régimen bajo la protección de Sagasta. Y la propia introducción de Burdiel recuerda que SEM pudo ser un seudónimo colectivo.

Hay además un argumento difícil de esquivar: una de las láminas, publicada en la edición de 2012, se burla del atentado contra Prim del 27 de diciembre de 1870, cuando Valeriano, muerto en septiembre, y Gustavo Adolfo, muerto el 22 de diciembre, ya no podían haberla hecho.

Satirizar al mecenas

Si los Bécquer eran SEM, la ironía sería mayúscula. Gustavo Adolfo pertenecía al ala más conservadora de los moderados, la de González Bravo, y entre los dos hubo una buena amistad: el político, aficionado a la literatura, fue su mecenas, lo invitaba a sus fiestas y lo nombró dos veces censor de novelas. Según Burdiel, citada por The Objective, a través de Narváez o de González Bravo los hermanos habían conseguido «encargos, pensiones e incluso en el caso del poeta, el empleo de censor de novelas». Y González Bravo sale en el álbum en plena orgía.

Portada ilustrada del álbum Los Borbones en pelota, con un pintor ante su caballete y una escena de alcoba tras el telón
La portada ilustrada del álbum, con un pintor ante su caballete y una escena de alcoba tras el telón

El álbum se ha publicado tres veces: en 1991, con la atribución a los Bécquer; en 2012, en la edición de Isabel Burdiel para la Institución Fernando el Católico, y en 2014, en la editorial Olifante.

Vídeo: los Borbones al desnudo

Y para quien prefiera verlo, este vídeo presenta el álbum:

Los Borbones en Pelota (2013) - La Nave Joyería y Librería (HD)

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Ni demostrada ni descartada

Si los Bécquer fueron SEM, el poeta de las rimas se burló de su propio mecenas mientras cobraba de él como censor. Si no lo fueron, alguien tuvo interés en que lo pareciera. Más de siglo y medio después, la atribución sigue sin demostrarse ni descartarse.

No es la primera vez que la alcoba real da que hablar en este blog: siglos antes, el romance de Germana de Foix con Carlos V, su nieto político, ya había hecho correr ríos de tinta. En lo de artistas respetables con una faceta inconfesable, la Barcelona de principios del XX tuvo a Joan Sanxo Farrerons, sardanista y pornógrafo. Y en sátira del poder con mucho cachondeo, pocas cosas superan el retablo de un pueblo murciano en el que Manuel Fraga acabó convertido en santo. El padre de Isabel II tampoco se libró de los rumores de alcoba: la leyenda de Fernando VII y la almohadilla real. Y si quieres conocer a una de las protagonistas de esas acuarelas, aquí tienes la historia de sor Patrocinio, la monja de las llagas.

Lee también: Fernando VII y la almohadilla real: la historia del pene que se convirtió en cuestión de Estado y El origen de la Feria de Abril: de feria de ganado a fiesta

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