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Fritz Peterson y Mike Kekich: el intercambio de esposas de los Yankees

Fritz Peterson y Mike Kekich, con el uniforme de los Yankees, sonríen con sus hijos pequeños en brazos en un campo de entrenamiento

En marzo de 1973, en plena pretemporada de los Yankees en Fort Lauderdale, los lanzadores Fritz Peterson y Mike Kekich contaron a la prensa que se habían intercambiado las familias: cada uno vivía ahora con la mujer, los hijos y hasta el perro del otro. Todo había empezado el verano anterior, en una barbacoa en casa de un periodista deportivo. A uno el trato le salió redondo; al otro, fatal.

El día en que los Yankees comunicaron el “traspaso” más insólito de su historia

La prensa esperaba en Fort Lauderdale la ronda habitual de lesiones y fichajes de pretemporada cuando, el 5 de marzo de 1973, Mike Kekich y Fritz Peterson, cada uno en su propia rueda de prensa, contaron que habían intercambiado las familias: esposas, hijos y hasta los perros. El Daily News lo llevó a portada con un titular a la altura: «2 Yank Pitchers Trade Wives» («Dos lanzadores de los Yankees cambian de esposa»).

Kekich pidió que nadie lo llamara intercambio de esposas: «No intercambiamos esposas, intercambiamos vidas». En la América de 1973, donde los jugadores de béisbol todavía eran el ejemplo que se ponía a los niños, los periodistas no sabían si estaban cubriendo la pretemporada o la sección de sucesos. Un directivo del club llegó a temer que hubiera que suspender el Día de la Familia.

De compañeros de equipo a intercambio de familias

Peterson y Kekich eran algo más que compañeros de vestuario. Kekich llegó a los Yankees en 1969, procedente de los Dodgers, y las dos familias se hicieron inseparables: Peterson le enseñó a lanzar la bola de palma, salían juntos a bucear y a volar en ala delta, y Kekich llegó a enseñar al hijo pequeño de Peterson a usar el orinal a base de bombones de menta.

Las dos parejas, sonrientes, a bordo de un velero en una foto en color de los años setenta
Las dos parejas, de vacaciones en un velero antes del intercambio

Todo empezó el 15 de julio de 1972, en una barbacoa en casa de Maury Allen, periodista del New York Post, en Nueva Jersey. Al acabar, las dos parejas decidieron seguir la noche en un restaurante de Fort Lee, y como habían ido en dos coches, Peterson propuso que Marilyn fuera con Mike y él llevaría a Susanne. Lo que en primavera había sido una broma pasajera iba en serio en julio, y en octubre el cambio ya era oficial.

A partir de ese momento, la palabra «traspaso» dejó de ser una metáfora deportiva. Susanne Kekich se mudó con sus dos hijas, de cinco y dos años, a casa de Peterson, y Marilyn Peterson, con sus dos hijos, de las mismas edades, a la de Kekich. Los perros también cambiaron de dueño. Ningún directivo de los Yankees había firmado nunca un traspaso así.

“No fue algo sucio”: la versión de Fritz Peterson

Fritz Peterson, que en 1970 había ganado 20 partidos y jugado el All-Star, insistiría durante años en que aquello fue una historia de amor: «No fue nada sucio», repetía todavía en 2013. Se casó con Susanne en 1974, tuvieron más hijos y siguieron juntos el resto de su vida.

Peterson y Kekich bromean junto a sus taquillas del vestuario de los Yankees
Peterson y Kekich, en el vestuario de los Yankees, con dos carteles escritos a mano: «I’ll get the last laugh» («Yo reiré el último») y «We’ll just see» («Ya veremos»)

Peterson y Susanne se instalaron en las afueras de Chicago. A él le habría gustado comentar partidos para los Yankees, pero, según le contaron, George Steinbrenner zanjó la idea con un «Oh, eso no podemos hacerlo». Pasó por las finanzas y los seguros, entrenó en dos universidades de Illinois y en 1995 acabó de crupier de blackjack en un casino de Elgin (Illinois): un hombre que había apostado tan fuerte en la vida tenía que acabar en una mesa de cartas.

También escribió libros, con títulos tan poco discretos como Mickey Mantle Is Going to Heaven. En 2018 contó que tenía alzhéimer, y murió el 19 de octubre de 2023 en Winona (Minnesota), a los 81 años, de un cáncer de pulmón, aunque la noticia no se hizo pública hasta abril de 2024. Seguía casado con la que fuera señora Kekich. Para esa mitad del cuadrado, al menos, el experimento salió bien.

Peterson nunca pidió perdón por aquello: prefería un cambio sincero a un matrimonio sostenido por la inercia. En la América de los setenta, eso sonaba casi a herejía.

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El lado perdedor del intercambio: Mike Kekich y Marilyn Peterson

La otra mitad de la ecuación fue menos afortunada. Mike Kekich y Marilyn Peterson también empezaron a vivir juntos en 1972, pero cuando los dos lanzadores lo anunciaron a la prensa, en marzo de 1973, ya lo habían dejado. Kekich se quejó con cierta amargura: según él, habían acordado que, si alguno de los cuatro quería echarse atrás, se anulaba todo. No llegaron a casarse y cada uno siguió su camino.

La carrera de Kekich pagó parte del precio. Los Yankees lo traspasaron a Cleveland en junio de 1973. En 1974 jugó en Japón, con los Nippon-Ham Fighters, y después en Texas y con los Mariners de Seattle, con los que se despidió de las Grandes Ligas en 1977; todavía intentó volver en la liga mexicana en 1979 y 1980. Luego se apartó de los focos: se volvió a casar y vive cerca de Albuquerque (Nuevo México).

Peterson y Susanne no tenían ninguna intención de deshacer el trato. A Kekich le tocó quedarse sin una familia y sin la otra.

Escándalo, Steinbrenner y la imagen de los Yankees

Para los Yankees, aquello fue dinamita. George Steinbrenner, que había comprado el club en enero de 1973, llegaba con ganas de imponer disciplina y hasta normas sobre el largo del pelo. De pronto, dos de sus lanzadores protagonizaban un intercambio de familias que parecía sacado de una sátira social.

Los medios, que solían respetar la vida privada de los jugadores, se lanzaron sobre el escándalo, y columnistas como Dick Young, del Daily News, cargaron contra el club. El mánager, Ralph Houk, los defendió: «Su vida privada es asunto suyo». En las gradas hubo menos comprensión, y Peterson se llevó pitos en casi todos los estadios de la Liga Americana. Los dos acabaron en Cleveland —Kekich, en junio de 1973; Peterson, el 26 de abril de 1974—, en traspasos de los de siempre, que solo movían contratos.

De posible película a canción rockera

Una historia así tenía que acabar llamando a la puerta de Hollywood. Desde 2010 se habló de The Trade, una película que los hermanos Ben y Casey Affleck pensaban protagonizar. En 2011 estaban reescribiendo el guion y Matt Damon sonaba como director, y en 2014 Damon y Ben Affleck anunciaron que la producirían con su compañía, con guion de Casey. Según una fuente del New York Post, a Kekich la idea le aterraba: vivía apartado en Nuevo México, «con una identidad nueva», y no tenía ninguna gana de que Hollywood le recordara aquella primavera de 1973. La película no ha llegado a rodarse.

La música llegó antes. The Baseball Project, un grupo formado por músicos de R.E.M., The Dream Syndicate y The Minus 5, le dedicó «The Ballad of Mike Kekich and Fritz Peterson», dos minutos y medio que acabaron en su disco The Broadside Ballads (2011).

Medio siglo después, la historia se sigue contando de dos maneras, según a quién se le pregunte: como una historia de amor que duró hasta la muerte de Peterson o como el peor traspaso que hayan firmado nunca los Yankees.

Ni siquiera el hombre que cambió un clip rojo por una casa llegó a cerrar un trueque tan ambicioso. Lo de Peterson, al menos, fue de mutuo acuerdo, que no es poco al lado de Guillaume Le Gentil, el astrónomo que volvió de un viaje de once años y se encontró a su mujer casada con otro, o de Giovanni Vigliotto, que coleccionaba esposas sin molestarse en devolver ninguna. Y cualquier parecido con los Dunmow Flitch Trials, el premio inglés a los matrimonios que pasan un año sin pelearse, es pura coincidencia.

Vídeo: «When Two Baseball Players Swapped Lives Forever» (A Grain of Salt)

En este vídeo, en inglés, el canal de divulgación A Grain of Salt repasa la historia del intercambio:

When Two Baseball Players Swapped Lives Forever

Fuentes consultadas

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