Manuel Fraga presumía de haber subido a los altares en vida, y no exageraba. En lo alto del altar de Santa María la Real de Aledo, un pueblo murciano de algo más de mil vecinos, hay un relieve con su figura. El ministro de Información y Turismo apadrinó en 1963 la coronación de la patrona y le regaló un manto y una corona; el párroco, agradecido, lo metió en la obra del altar, y allí sigue.
Sí, ese Fraga: el de la Ley de Prensa de 1966 y el chapuzón de Palomares, que acabaría presidiendo la Xunta de Galicia hasta 2005. A los altares llegó sin pasar por Roma: le bastó con apadrinar una coronación.

Bienvenido, Mister Fraga
A comienzos de los sesenta, el desarrollismo llegaba a los pueblos de la sierra a su ritmo, que solía ser el de un tractor cuesta arriba. Fraga, ministro de Información y Turismo desde 1962, vivía en la carretera. En 1963 le tocó Aledo, donde lo eligieron padrino de la coronación de Santa María la Real, la patrona, y se presentó como un Papá Noel con el maletero lleno de pesetas: según La Voz de Galicia, el dinero sirvió para arreglar las calles y levantar viviendas. A la Virgen le llevó un manto y una corona.
El templo andaba en obras, y el párroco había pedido ayuda para pagarlas a varias personalidades de la época; Fraga fue una de ellas. Cuando se encargó el relieve del altar, el cura quiso agradecérselo con algo más duradero que una placa y mandó incluirlo. La Opinión de Murcia, en un reportaje que recogió Religión Digital en 2012, lo describe en actitud orante; La Voz de Galicia, cinco años antes, lo veía entregando el manto al párroco. Reza o regala según quién lo mire, pero ahí sigue, con cara de seminarista de posguerra.
La frase de los altares era suya. El párroco Felipe Tomás Valero contaba en 2012 que el ministro la repetía en intervenciones públicas, y Juan Ramón Calero, que presidió a los populares murcianos entre 1979 y 1993, recordaba que la dejó escrita en dos libros de memorias, Memoria breve de una vida pública y En busca del tiempo servido. La parroquia pensaba invitarlo en 2013 a los cincuenta años de la coronación, pero Fraga murió el 15 de enero de 2012 y el homenaje se quedó sin homenajeado.
Iconografía del desarrollismo: un ministro en el altar
Quien entra en Santa María la Real va buscando barroco, y lo encuentra: el templo se levantó entre 1761 y 1803 y guarda una Dolorosa y una Virgen de la Aurora atribuidas a Salzillo. Lo que nadie espera es a un ministro del desarrollismo mirando desde el altar.

El Fraga del altar es solemne y policromado, y visto de cerca se parece más a Torrente que a sí mismo. Don Francisco, que en 2007 llevaba más de cuarenta años de sacristán, lo admitía ante La Voz de Galicia con el tono de quien ha contado la historia más de mil veces:
«No se parece na de na, pero sí, es él».
Eso no quiere decir que le hiciera gracia. «Un político no debe estar en un altar», decía el mismo sacristán, convencido de que el pueblo pensaba como él.
Fraga, con calle y altar en Aledo
Aquel Aledo de 2007 no pasaba de mil vecinos, y su avenida principal se llamaba Fraga Iribarne. Hoy tiene algo más de 1.100 habitantes y el callejero sigue registrando una calle Fraga Iribarne.
Ese mismo año, un vecino aseguraba que el cura pensaba retirar el retablo. En el Ayuntamiento no sabían nada, y el teniente de alcalde, del PP, contestó con diplomacia: «Aquí no hemos recibido ningún pronunciamiento, ni a favor ni en contra, pero, llegado el caso, podríamos ceder un espacio en el museo para el retablo». El párroco no quiso hablar. Cuando murió Fraga, en 2012, el ministro seguía en su sitio, y no consta que se haya movido desde entonces.
La iglesia de Aledo, en vídeo
La Región de Murcia enseña la iglesia por dentro en este vídeo de su canal Un Patrimonio de Cine:
Quien suba a Aledo a comprobarlo, que mire hacia arriba: el ministro sigue donde lo dejó el párroco.
Fraga no fue el único político con trato de santo: en la China de 1968 se sacaban en procesión réplicas de cera de los mangos que regaló Mao, y Kim Jong-il fue acumulando prodigios oficiales hasta llenar un santoral. Y retratos poco ortodoxos los hay mucho más atrevidos que el de Aledo: el australiano Pricasso los pinta con el pene desde 2005. A Fraga, al menos, lo pintaron a pincel. Y el propio Fraga protagonizó otra escena de las que no salen en los retablos: en una cacería de 1964 le metió una perdigonada a la hija de Franco. De su otro baño, el más célebre, se habla en las bombas de Palomares.
Lee también: El día que Manuel Fraga disparó a la hija de Franco durante una cacería y El rey caníbal murciano: Ángel Valero y su tribu amazónica
Fuentes consultadas
- La Voz de Galicia. (2007, 15 de enero). Fraga, en un altar de Murcia.
- Religión Digital. (2012, 17 de enero). Manuel Fraga sube a los altares en Aledo.
- Descubriendo Murcia. (s. f.). Manuel Fraga elevado a los altares en Aledo.
- Xunta de Galicia. (s. f.). Todos os presidentes da Xunta de Galicia: Manuel Fraga Iribarne.
- Wikipedia en español. (s. f.). Manuel Fraga.
- Wikipedia en inglés. (s. f.). Manuel Fraga.
- Wikipedia en español. (s. f.). Aledo.
- Wikipedia en español. (s. f.). Iglesia de Santa María la Real (Aledo).
- Wikipedia en español. (s. f.). Incidente de Palomares.
- Wikipedia en español. (s. f.). Ministerio de Información y Turismo.
- Turismo Región de Murcia. (s. f.). Iglesia Santa María la Real (Aledo).
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