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El piupiu del HMS New Zealand, la falda maorí de la suerte

Fotografía antigua del crucero de batalla HMS New Zealand fondeado, con sus chimeneas y torres de cañones

A las cuatro y veintiséis de la tarde del 31 de mayo de 1916, en plena batalla de Jutlandia, un proyectil alemán de 28 centímetros golpeó una de las torres del crucero de batalla británico HMS New Zealand. Fue el único impacto que recibió en toda la guerra y no murió nadie. Para su tripulación, aquello no tenía nada de casualidad: su capitán llevaba en combate un piupiu, una falda de guerrero maorí que le habían regalado en 1913 con una advertencia, según la leyenda: si se lo ponía en las batallas, el barco estaría en tres, recibiría un solo impacto y no moriría nadie a bordo.

Un barco regalado por Nueva Zelanda

El HMS New Zealand era un crucero de batalla de la clase Indefatigable, botado en 1911 y pagado por el Gobierno de Nueva Zelanda, que invirtió en él 1,7 millones de libras, como regalo al Reino Unido. Iba a destinarse a la estación naval de China, pero el Almirantazgo pidió quedárselo en aguas británicas. En 1913 hizo un viaje de diez meses por los dominios británicos y el 12 de abril llegó a Wellington para empezar una gira de diez semanas por los puertos del país que lo había pagado. Lo visitó medio millón de neozelandeses; en Dunedin tuvieron que llevar a los curiosos en barcas porque no cabía en el puerto, y en Auckland desertaron diez marineros. Le llovieron los regalos.

El más famoso fue para su capitán, Lionel Halsey: un piupiu, la falda de tiras de lino enrolladas de los guerreros maoríes. Según la leyenda, el jefe que se lo dio le pidió que se lo pusiera en las batallas para proteger al barco y a su tripulación, y le hizo la triple profecía. Pero Halsey no dejó escrito quién se lo regaló ni nada sobre ninguna profecía, y hay varios candidatos, entre ellos el jefe te arawa Mita Taupopoki y el jefe ngāi tahu Mana Himiona Te Ataotu. Como muchos discursos se hicieron en maorí, es posible que alguien entendiera mal para qué era el regalo.

Retrato en blanco y negro de Lionel Halsey con uniforme de la Marina británica
Lionel Halsey, el capitán del HMS New Zealand que recibió el piupiu (Biblioteca del Congreso de EE. UU., dominio público).

Primera batalla: Heligoland, 1914

La primera ocasión de probarlo llegó el 28 de agosto de 1914, en la batalla de la bahía de Heligoland, en el mar del Norte. Halsey se puso el piupiu encima del uniforme, una costumbre que se mantuvo hasta el final de la guerra, y el New Zealand salió indemne de un combate en el que los alemanes perdieron tres cruceros ligeros y un destructor.

Segunda batalla: Dogger Bank, 1915

El 24 de enero de 1915, en la batalla del banco Dogger, otra vez en el mar del Norte, en la que los alemanes perdieron el crucero acorazado Blücher, el New Zealand volvió a combatir con su capitán vestido de guerrero maorí. Tampoco recibió ningún impacto, y la tripulación volvió a atribuirlo a la buena suerte del piupiu.

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Tercera batalla: Jutlandia, 1916

En junio de 1915 ascendieron a Halsey y el barco pasó a manos del capitán J. F. E. Green. El piupiu era propiedad personal de Halsey, pero se lo dejó a su sucesor, que mantuvo la costumbre. Al año siguiente llegó la batalla de Jutlandia, el mayor choque naval de la Primera Guerra Mundial: unos 250 barcos, 25 hundidos (14 británicos y 11 alemanes) y 9.823 bajas en total, según la Wikipedia en español.

Para el New Zealand, Jutlandia fue cualquier cosa menos tranquila. Hacia las cuatro y tres minutos de la tarde estallaron los pañoles del Indefatigable, un barco de su misma clase, y de sus 1.019 tripulantes solo sobrevivieron tres. Poco después voló por los aires el Queen Mary, y algunos de sus restos cayeron sobre la cubierta del New Zealand. A las cuatro y veintiséis, un proyectil del Von der Tann alcanzó la barbeta de la torre X, desprendió un trozo de blindaje, bloqueó un rato la torre y abrió un agujero en la cubierta. Ni un muerto ni un herido.

Tres batallas, un impacto y ninguna baja. La profecía, o lo que fuera, se había cumplido. El barco siguió en servicio hasta el final de la guerra, con el piupiu en cada combate y sin bajas por fuego enemigo. Después dio una segunda vuelta al mundo, en 1920 pasó a la reserva y en 1922 lo desguazaron para cumplir con los límites del Tratado Naval de Washington.

Dónde está hoy el piupiu

Halsey se quedó con el piupiu hasta su muerte, en 1949, y solo lo prestó para la Exposición del Centenario de Nueva Zelanda en 1940. Su hija Ruth lo legó a Nueva Zelanda al morir, en 2002, y desde 2005 se expone en el museo de la Armada de Devonport, en Auckland, que desde 2010 es el Museo de la Armada de Torpedo Bay, junto a la campana del barco y otros recuerdos, entre ellos una argolla del Queen Mary que cayó sobre la cubierta en Jutlandia.

Campana de bronce del HMS New Zealand expuesta en un museo
La campana del HMS New Zealand, que hoy se conserva en Nueva Zelanda junto a otros recuerdos del barco. Foto: Nick-D (CC BY-SA 3.0).

El Museo de la Armada de Nueva Zelanda enseña en este vídeo breve (en inglés) el piupiu original que llevaron los capitanes del barco.

Piupiu from HMS New Zealand

Una cuarta batalla y dos amuletos

La profecía hablaba de tres batallas, pero el New Zealand participó también en una cuarta, la segunda batalla de la bahía de Heligoland, en la que no llegó a disparar; como en las anteriores, el capitán Green se puso el piupiu y el tiki. Porque el barco tenía además dos hei-tiki, colgantes de piedra verde para alejar el mal: uno se lo regalaron los boy scouts de Wellington y el otro se lo prestó el empresario C. J. Sloman con una condición, que volviera al Museo de Canterbury si el nombre New Zealand desaparecía algún día de la lista de la Armada.

Otras historias del blog: Violet Jessop, que sobrevivió al Titanic, al Britannic y al Olympic, el USS William D. Porter, el barco más gafe de la Marina estadounidense y el origen de la herradura de la suerte.

Fuentes consultadas

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