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El significado de bicoca, de una batalla olvidada a sinónimo de chollo

Tapiz flamenco con soldados imperiales, piqueros y jinetes entrando en el campamento francés en la batalla de Pavía

Chollo. Eso es una bicoca, según el diccionario de la RAE, que también cuenta de dónde viene la palabra: de Bicocca, una finca al norte de Milán donde el 27 de abril de 1522 las tropas imperiales y españolas tumbaron en media hora a más de 3.000 mercenarios suizos al servicio de Francia sin apenas bajas propias. La victoria salió tan barata que su nombre acabó designando cualquier cosa que se consigue a muy poco coste. Los suizos, que habían ido a la batalla para poder cobrar, fueron los que pagaron.

Qué es una bicoca

El Diccionario de la lengua española da tres acepciones. La que se usa hoy es coloquial: «chollo». Las otras dos están en desuso: una fortificación pequeña y de poca defensa, y una cosa de poca estima y aprecio. En cuanto al origen, la RAE lo explica sin rodeos: viene del italiano bicocca, y este de Bicocca, el lugar cerca de Milán que dio nombre a la batalla que libraron allí franceses y españoles en 1522.

El propio nombre del sitio tiene su gracia. En italiano, una bicocca era un castillete o una casa fuerte modesta en un alto, y así se llamaba la villa que la familia Arcimboldi se había construido allí hacia 1450.

Carlos contra Francisco

En 1522, Carlos I de España tenía 22 años y llevaba tres como emperador, con territorios repartidos por media Europa. Su gran rival, Francisco I de Francia, peleaba con él por el norte de Italia, y en especial por el ducado de Milán, que los franceses acababan de perder. Para recuperarlo, su comandante, Odet de Foix, vizconde de Lautrec, contaba con tropas francesas, con los venecianos, aliados de Francia, y con miles de piqueros suizos, los mercenarios más temidos de Europa.

El problema era el dinero. Los suizos no habían cobrado desde que llegaron a Lombardía, y sus capitanes le plantearon a Lautrec un ultimátum: o atacaban de inmediato o se volvían a casa. Lautrec, a regañadientes, mandó atacar la posición de Próspero Colonna, el general del emperador, que lo esperaba bien atrincherado en el parque de la Bicocca, a unos seis kilómetros al norte de Milán.

Media hora en el parque de la Bicocca

Colonna había elegido bien el sitio. El parque quedaba entre una zona pantanosa, al oeste, y el camino de Milán, al este. Por el norte lo cerraba un camino hundido que sus hombres habían excavado aún más, con un terraplén de tierra detrás, y la artillería cubría los campos abiertos por donde tenía que llegar el enemigo. Tras el terraplén esperaban los arcabuceros españoles de Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, y los lansquenetes alemanes de Georg von Frundsberg.

Detalle de tapiz con Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, a caballo entre soldados con picas y arcabuces
Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, que mandaba a los arcabuceros españoles en Bicoca, en un detalle de los tapices de la batalla de Pavía de Bernard van Orley (dominio público), vía Wikimedia Commons

Los suizos avanzaron sin esperar a su propia artillería y recibieron cañonazos durante todo el camino. Cuando llegaron al camino hundido se encontraron con el terraplén delante y con las descargas de los arcabuceros encima. Aguantaron una media hora y se retiraron. La caballería francesa intentó entrar por un puente en el campamento imperial y también tuvo que dar media vuelta.

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El recuento fue de una desproporción insultante. Los suizos perdieron más de 3.000 hombres, entre ellos sus capitanes Arnold Winkelried y Albert von Stein. Las bajas imperiales, según las fuentes, fueron de entre un solo muerto y unos doscientos. Francesco Guicciardini escribió que los suizos volvieron a casa con menos hombres y con mucha menos audacia.

El final de los piqueros suizos

Los suizos se marcharon a casa el 30 de abril. Lautrec se retiró a territorio veneciano y de ahí a Francia, los franceses perdieron también el castillo de Milán, y Colonna y Pescara tomaron Génova poco después. Venecia acabó abandonando la alianza al año siguiente.

Bicoca, además, marcó el final de una época. Hasta entonces, los cuadros de piqueros suizos lanzados al ataque eran casi imparables; a partir de entonces quedó claro que las armas de fuego y una buena trinchera podían decidir una batalla. Algunos historiadores atribuyen a los arcabuceros españoles el primer uso de las descargas por filas en Europa, y la combinación de picas y arcabuces se convirtió en la norma de las infanterías de la época, la de los tercios incluida.

La Bicocca hoy

La Bicocca es hoy un barrio del nordeste de Milán. Durante buena parte del siglo XX fue el territorio de Pirelli, que llevó allí sus fábricas en 1907 y llegó a dar trabajo a 13.000 personas. Cuando cerraron, la zona se reconvirtió: ahora tiene la Universidad de Milán-Bicocca, el Teatro degli Arcimboldi, el espacio de exposiciones HangarBicocca y un centro comercial. La villa de los Arcimboldi, del siglo XV, sigue en pie.

La villa Bicocca degli Arcimboldi, una casa señorial del siglo XV con torre, rodeada de árboles en Milán
La villa Bicocca degli Arcimboldi, del siglo XV, que dio nombre al lugar de la batalla y al barrio milanés. Foto: Dega180 (CC0), vía Wikimedia Commons

Desde 1522, en español, una bicoca es algo que se consigue casi gratis. A los imperiales les costó un camino hundido, un terraplén y unos cuantos arcabuces.

A los suizos, en cambio, la bicoca les salió carísima: fueron a cobrar y volvieron a casa con 3.000 hombres menos y sin la paga.

Vídeo: la batalla de Bicoca

Memorias de Pez explica en unos cuatro minutos cómo fue la batalla y por qué su nombre acabó en el diccionario.

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Si les ha gustado, en el blog están también los combates de Cagayán, donde unos pocos soldados españoles se enfrentaron a piratas japoneses; la de Germana de Foix y Carlos V, de la misma familia que el derrotado Lautrec; y la de Jeanne Calment y el notario Raffray, que creyó haber encontrado una bicoca.

Fuentes consultadas

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