Doña Jeanne Calment, el señor Raffray y una casa en Arlés

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Autor: El café de la Historia


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Raffray vs Calment

Les queremos presentar a André François Raffray.

Viajemos a la Francia del año 1965 para encontrarnos al bueno de Raffray, un respetado notario de 47 años que cree haber tenido la mejor idea del mundo. De hecho, está convencido de haber cerrado el negocio de su vida y lo está celebrando por todo lo alto. Y, en cierta manera, motivos no le faltan.

Dejémosle tranquilo mientras alza esa copa de Dom Perignon y brinda con esa sonrisa triunfadora de quien sabe que ha cerrado un buen trato.

Ahora permítannos que les presentemos a la otra persona implicada en esta trama.

La anciana Jeanne Calment

Su nombre es Jeanne Calment y se trata de una adorable anciana que en 1965 cuenta con 90 años a sus espaldas y toda una larga vida rica en vivencias y anécdotas.

En las fotos de arriba podemos ver a Raffray y a Calment y, como en Los Inmortales, sólo puede quedar uno.

Raffray barrunta que a la señora Calment no le queda mucho tiempo en este mundo; cinco, diez años a lo sumo según sus cálculos, y le hace una oferta que Calment no pudo rechazar. Veamos.

La anciana Calment vive en un majestuoso piso en Arlés, Costa Azul francesa ni más ni menos. Enviudó en 1942, en 1934 murió su única hija, y su nieto Fréderic había fallecido en 1963 a causa de un accidente automovilístico.

En 1965 no tenía herederos ni familiares directos que pudiesen reclamar la propiedad del piso.

El «asunto» Raffray-Calment

Raffray le propone algo novedoso: una hipoteca inversa; una renta mensual de 2.500 francos (unos 350 euros al cambio actual) mientras la señora Calment viva. Una vez ésta fallezca, el piso pasa a manos de Raffray.

En la mente del notario Raffray, negocio redondo: siendo realista y tirando por la franja alta, la señora vive diez años más, hasta los cien, recibe 40.000 euros y Raffray se queda por una cifra ridícula un casoplón en una de las mejores zonas de Francia, y con el pedigrí añadido que en esa casa, por lo visto, se había alojado Vincent Van Gogh durante su estancia en Arlés, huyendo de la frenética vida parisina.

Como ya hemos comentado, el día que firmaron el acuerdo, Raffray lo celebró como si le hubiera tocado la lotería. No era para menos.

¿Qué podía salir mal?

Pues que a la señora Calment no le dé la gana morirse y que se acabe convirtiendo en la mujer más longeva del mundo, entrando en el Libro Guinness por derecho propio. Por poner un ejemplo.

El señor Raffray murió a la edad de 77 años el día de Navidad de 1995 cuando llevaba pagando puntualmente la renta acordada durante tres décadas.

Esa misma noche de Navidad del 95, la señora Calment cenó foie gras, unos muslos de pato, queso, y de postre se empujó un buen trozo de tarta de chocolate. No está nada mal para una anciana de 120 años.

Las edades de Jeanne Calment
Las edades de Calment

Jeanne Calment, longevidad asombrosa

La señora Calment practicó esgrima hasta los 85 años, montó en bicicleta hasta los 100 y no necesitó bastón hasta los 114. Dejó de fumar a los 117 años y en 1990, con 114 años, apareció en la película Vincent and Me interpretándose a ella misma, explicando su encuentro cien años atrás con el pintor holandés en la tienda de su tío cuando ella contaba con trece años y él compraba materiales de pintura. Dijo del artista que su aspecto era «sucio, mal vestido, desagradable, muy feo, descortés, grosero y enfermo».

Vídeo-extracto de Vincent and Me

Ahí la tienen seduciendo a la cámara

La aparición en el filme supone otra marca difícil de batir, convirtiéndose en la actriz más longeva que jamás ha actuado en una película.

Entrevista con Jeanne Calment

Y aquí, con 119 años y la mente -bastante- clara

«En la vida, a veces, se toman malas decisiones» respondió la anciana en 1995 cuando le preguntaron por el asunto del piso de Arlés.

El mal negocio del notario Raffray no terminó con su propia muerte, no; su viuda tuvo que hacerse cargo de la renta acordada hasta la muerte de la señora Calment.

Una viuda que recibirá una casa ya tan deteriorada por el tiempo y la falta de mantenimiento que habrá perdido prácticamente todo su valor.

Tumba de Jeanne Calment
La tumba de la decana de la humanidad

Dos años después que el notario, en agosto de 1997, fallecerá la anciana Calment a la edad de 122 años y 164 días, un récord no igualado hasta nuestros días. Sus restos descansan en el cementerio de Trinquetaille, en Arlés.

Descanse en paz Madame Calment. Y descanse en paz también usted, Seigneur Raffray.

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6 comentarios en «Doña Jeanne Calment, el señor Raffray y una casa en Arlés»

  1. Este notario deja en mantillas a Mario Conde frotándose las manos tras vender sus acciones de Banesto.

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