A mediados de los años ochenta, el psiquiatra japonés Hiroaki Ota, del hospital Sainte-Anne de París, empezó a atender a compatriotas que habían llegado a la ciudad de sus sueños y acababan ingresados con delirios, angustia o alucinaciones. Lo llamó síndrome de París. Un estudio de 2004 reunió 63 casos graves desde 1988, la prensa de medio mundo la hizo famosa y la etiqueta se quedó, aunque ningún manual de psiquiatría la reconoce como enfermedad y buena parte de aquellos pacientes ya estaba enferma antes de subir al avión.
La ciudad de las revistas
En Japón, París llevaba décadas vendiéndose como la capital del refinamiento: moda, perfume, pastelería y cine de la nouvelle vague. El escritor Philippe Adam, autor de un relato sobre el síndrome, contaba en 2011 que muchas de las decepcionadas eran estudiantes que llegaban con la Francia de las películas de Godard en la cabeza.
Luego estaba la ciudad de verdad. La psicoanalista japonesa Eriko Thibierge-Nasu hacía la lista de agravios: huelgas, gente que levanta la voz, carteristas en el metro y taxis que llegan con un cuarto de hora de retraso. En Japón, explicaba, uno puede quedar a las 13:01 en un andén con la seguridad de que el otro estará allí a las 13:01. Bernard Delage, de una asociación de ayuda a familias japonesas en Francia, lo resumió en The Guardian con los dependientes: en Japón el cliente es el rey, y en París apenas le miran.

Sesenta y tres casos en Sainte-Anne
Ota trabajaba en el Centro Hospitalario Sainte-Anne, el gran hospital psiquiátrico del sur de París, y era médico consultor de la embajada de Japón. En 1991 publicó en Tokio un libro con el título del asunto, Pari shōkōgun, «síndrome de París». Solo existe en japonés.

La parte clínica llegó en 2004, en un artículo de la revista Nervure firmado por Annie Viala, el propio Ota y otros tres psiquiatras. Repasaban 63 pacientes japoneses ingresados en estado agudo desde 1988, la mitad de entre 20 y 30 años. Pasaban una media de dos semanas ingresados. Dieciocho volvieron a Japón con repatriación médica y 28 acompañados por un familiar.
Los diagnósticos no tenían nada de turísticos: 23 casos de esquizofrenia, 11 de delirio agudo y otros tantos de trastorno esquizoafectivo, manía o depresión grave. Entre ellos estaba una mujer de 39 años que vio en el metro de Tokio un cartel con el lema «La France vous attend» («Francia le espera») y entendió que se lo decían a ella.
El estudio apuntaba lo que empujaba a los más frágiles: la barrera del idioma, el aislamiento de quien sale de una sociedad muy organizada en grupos, una manera de hablar más directa que puede tomarse por hostilidad, el desengaño ante la ciudad real y el agotamiento de los viajes apretados, con el desfase horario encima.
Veinte casos al año, o doce, o ninguno
En octubre de 2006 la historia dio la vuelta al mundo. La embajada japonesa habló a The Guardian de unos veinte casos al año y de al menos cuatro repatriaciones en lo que iba de año. The Japan Times lo dejó en una docena y preguntó en un editorial por qué había que señalar precisamente a los japoneses. En diciembre, la BBC añadió que la embajada tenía un teléfono de urgencias abierto día y noche para el choque cultural; la embajada lo negó más tarde.
En 2011, la misma embajada aseguró a Slate que ese año no había repatriado a nadie por el síndrome. Youcef Mahmoudia, psiquiatra del Hôtel-Dieu, el hospital que hay junto a Notre Dame, lo despachaba con un «eso no existe». Por su servicio pasan unos cincuenta «viajeros patológicos» al año, la mayoría franceses de provincias, y los japoneses no llegan al 5 %. En 2010 habían visitado Francia unos 700.000 japoneses, y la inmensa mayoría volvió a casa con fotos y sin diagnóstico.
Florencia, Jerusalén y la India
París no tiene la exclusiva. En Florencia, la psiquiatra Graziella Magherini reunió un centenar de casos entre 1980 y 1990: visitantes que se mareaban, sufrían taquicardias o perdían la noción de quiénes eran ante las obras de arte. Lo bautizó síndrome de Stendhal, por el escritor francés que describió un vértigo parecido al salir de la basílica de Santa Croce.
En Jerusalén, el hospital psiquiátrico de Kfar Shaul atendió entre 1980 y 1993 a 1.200 turistas con trastornos relacionados con la ciudad, según un estudio publicado en 2000 en The British Journal of Psychiatry, y 470 acabaron ingresados. Algunos se creían personajes bíblicos, y para eso no hace falta pisar Tierra Santa: en 1959, el psicólogo Milton Rokeach sentó a la misma mesa a los tres Cristos de Ypsilanti. El de Jerusalén tiene incluso un manual de siete fases que termina en sermón.
En la India, el psiquiatra Régis Airault, que pasó unos años en el consulado francés de Bombay, repatrió a varios compatriotas desbordados por el país. En Fous de l’Inde contó el caso de una joven que corría por la calle para besar a las vacas sagradas. Airault dibujaba un mapa curioso: los occidentales pierden pie camino de Oriente, en Florencia, Jerusalén o la India, y los japoneses, en París.
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Lo que comparten casi todos los psiquiatras es una conclusión menos novelesca que la etiqueta: un viaje puede desencadenar una crisis en alguien vulnerable, pero rara vez la fabrica de la nada. Le Monde lo resumía en 2009 con una advertencia para viajeros: nadie se libra de sus demonios haciendo la maleta.
Otros le sacaron más partido al mito de París: en 1925, Victor Lustig vendió la torre Eiffel como chatarra. Y sobre lo que se pierde por el camino entre Japón y Occidente, pocas historias como la del chiste de Jimmy Carter en Japón.
El síndrome de París, en vídeo
El canal Píldoras de Psicología cuenta en este vídeo quién describió el síndrome y qué se sabe de él.
Dura algo más de siete minutos. Las cifras de casos que da son más generosas que las de los estudios.
Fuentes consultadas
- Nervure. (2004). Les Japonais en voyage pathologique à Paris : un modèle original de prise en charge transculturelle (Annie Viala, Hiroaki Ota y otros). https://www.minkowska.com/article_databank/les-japonais-en-voyage-pathologique-a-paris-un-modele-original-de-prise-en-charge/
- Oxford University Press. (2016). Jerusalem Syndrome and Paris Syndrome: Two Extraordinary Disorders (Eliezer Witztum y Moshe Kalian). https://doi.org/10.1093/med:psych/9780190245863.003.0015
- The British Journal of Psychiatry. (2000). Jerusalem syndrome (Yair Bar-El y otros). https://doi.org/10.1192/bjp.176.1.86
- The Guardian. (2006). Paris syndrome hits Japanese. https://www.theguardian.com/world/2006/oct/25/japan.france
- The Japan Times. (2006). Japanese and the ‘Paris syndrome’. https://www.japantimes.co.jp/opinion/2006/10/29/editorials/japanese-and-the-paris-syndrome/
- Le Monde. (2009). Ces syndromes qui frappent les touristes étrangers. https://www.lemonde.fr/societe/article/2009/09/01/ces-syndromes-qui-frappent-les-touristes-etrangers_1234348_3224.html
- Slate.fr. (2011). Paris ou le choc de la réalité. https://www.slate.fr/story/47495/folies-voyage-paris-choc-realite
- Wikipedia. (s. f.). Paris syndrome. https://en.wikipedia.org/wiki/Paris_syndrome
- Wikipedia. (s. f.). Syndrome de Paris. https://fr.wikipedia.org/wiki/Syndrome_de_Paris
- Wikipedia. (s. f.). Stendhal syndrome. https://en.wikipedia.org/wiki/Stendhal_syndrome
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