Bien es cierto que Jimmy Carter rara vez figura entre los presidentes más chispeantes del siglo XX ni entre los más brillantes en el arte de hacer reír a la concurrencia, pero pocos pueden alardear de haber provocado una carcajada tan unánime y, al mismo tiempo, tan tramposa como la que estalló en Japón a cuenta de un chiste que apenas daba para ocupar un suspiro.
A comienzos de los años ochenta, con su etapa en la Casa Blanca ya finiquitada, Carter emprendió una gira asiática que le llevó primero a China y, posteriormente, a Japón. En 1981 ofreció un discurso en un centro universitario cercano a Osaka, rodeado de estudiantes, familias y profesores que observaban al expresidente con esa mezcla de respeto y tensión que provoca ver a alguien que, hasta hace nada, tenía los códigos nucleares en el bolsillo.
Carter, consciente de que su fama de humorista era más bien modesta, apostó por lo seguro: la broma más breve de su repertorio. No era buena, pero sí rápida, y pensó que así evitaría torturas innecesarias al intérprete. Una estrategia simple y aparentemente inocua.
La broma, la “traducción” y la carcajada imparable
El resto de la escena tiene algo de teatro costumbrista contado a media voz. Carter suelta su chiste en inglés, el intérprete pronuncia su versión en japonés y, en un pestañeo, el auditorio explota en carcajadas. Pero no hablamos de una risa cortés de protocolo: aquello fue una ovación desproporcionada, ruidosa y entregadísima, de esas que inflan el ego hasta hacerlo levitar sin remedio
El expresidente, halagado como pocas veces, continúa su discurso con la moral por las nubes. Si aquel chistecito había generado semejante entusiasmo, quizá su futuro como conferenciante internacional prometía. Durante un rato se siente invencible, dueño de un humor inesperadamente universal.
Al terminar, la curiosidad puede más que la prudencia. Se acerca al intérprete y le pregunta, con genuina fascinación, cómo ha conseguido convertir un chiste tan insulso en semejante éxito. El traductor intenta esquivar la cuestión, se retuerce un poco, tantea excusas. Finalmente, ante la insistencia de Carter, admite la verdad.
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⭐⭐⭐⭐⭐ Lo que dicen los lectores
Valoraciones reales de clientes de Amazon
★★★★★
ZeroZeus · Compra verificada
Adictivo, ameno y fresco.
Absolutamente adictivo, no pude soltarlo.
Una lectura que te atrapa desde la primera página, es un libro ameno, fresco y divertidísimo. Me lo he leído en un fin de semana.
★★★★★
Mon Álvarez · Compra verificada
Estrambóticamente genial!
Buenísimo, destacaría la habilidad del autor para encontrar historias tan interesantes y narrarlas de forma tan amena y con ese punto de ironía tan divertido. La encuadernación en tapa dura, de las que ya no se ven. Muy muy recomendable.Lo compré para regalar y me lo quedé para mí.
★★★★★
Carina · Compra verificada
Gran sorpresa y muy ameno
Me llevé una gran sorpresa con este libro. Magnífico el sarcasmo del autor contando historias relaes y contrastadas. Buscaba una lectura para el verano pero me lo leí casi de un tirón. Enhorabuena! y que hayan más!!
★★★★★
toni r. · Compra verificada
lectura muy recomendable
Se lee muy rapido por que los capítulos son ágiles y siempre te dejan con ganas de pasar al siguiente. Hay anécdotas que no conocía en absoluto y otras que sí había oído alguna vez, pero aquí están contadas con bastante humor y contexto.
★★★★★
Cliente Amazon · Compra verificada
De fácil y muy divertida lectura
Gran compra! Me ha divertido tanto como esperaba leyendo la otra historia, la divertida. La selección está muy bien, aunque hecho de menos algunas de las inverosímiles historias que he leído en la web, tan recomendable como este libro. Personalmente, me gusta más el papel. Sin duda, deseo que no se quede en un solo volumen. Gracias.
★★★★★
TheLexyXd · Compra verificada
Lectura recomendada
Un libro muy divertido, en el que aprendes anécdotas inesperadas, aprendes historias y encima te ríes. Me ha gustado mucho!
★★★★★
Menuo Meneillos · Compra verificada
He aprendido y me he reido
Me ha sorprendido este libro. Pensaba que iba a ser otro recopilatorio de curiosidades historicas sin más, pero me he encontrado historias realmente raras, divertidas y algunas directamente increibles.
Ya he acabado contando varias de las historias a la familia.
Recomedable para quien quiera acercarse a la historia desde un punto de vista menos academico y más entretenido.
★★★★★
Néstor P M · Compra verificada
El pop llega a la Historia
El tiktok de la Historia, pero sin anuncios moscardones ni necesidad de wifi. Lees la primera frase de una crónica y ya es demasiado tarde: te la tienes que acabar. El acto reflejo es no creérsela y eso acaba siendo lo que aumenta el volumen de las carcajadas.
No había traducido el chiste. Lo que dijo fue, palabra arriba palabra abajo:
“El presidente Carter ha contado una historia graciosa. Todos deben reír”.
De pronto, la risa perfecta dejaba de ser espontánea para revelarse como una orden disfrazada de humor.
Cuando quien manda no es el orador, sino el intérprete
La anécdota funciona como un cursillo exprés de sociología diplomática. La audiencia japonesa, habituada a un protocolo férreo y a una cortesía casi coreográfica, entendió la instrucción del intérprete y la siguió con la naturalidad de quien no quiere desentonar. Si el hombre del micrófono dice que es momento de reír, se ríe. Punto.
El traductor transformó un chiste flojo en un éxito rotundo cambiando el contenido por la reacción esperada. No tradujo el mensaje; tradujo su función. Y lo consiguió con precisión quirúrgica.
La escena apunta una verdad incómoda: en ciertos actos internacionales, el poder real sobre lo que recibe el público no reside en quien habla, sino en quien interpreta. Carter pensaba que llevaba las riendas, pero el verdadero director de orquesta estaba a su derecha, cuaderno en mano y voz suave, decidiendo qué iba a escuchar la audiencia.
Si se observa con cierto detenimiento, el episodio es casi un manual de comunicación intercultural. Las palabras importan, pero importan aún más el contexto, la jerarquía y el delicado juego de expectativas. Y en aquella sala de Osaka, una instrucción como “todos deben reír” no sonó a tiranía, sino a indicación amable para facilitar la convivencia.
Carter, veterano de las traducciones más desastrosas
Carter no era precisamente un novato en esto de los malentendidos lingüísticos. A finales de 1977, durante su visita oficial a Polonia, sufrió una cadena de interpretaciones desastrosas que hicieron correr ríos de tinta.
Su frase diplomática sobre «comprender los deseos de futuro del pueblo polaco» se transformó, en boca del intérprete, en algo mucho más íntimo y más fogoso. Según la traducción, un libidinoso Carter parecía arder en deseos de conocer a todos los polacos en un sentido bastante menos institucional. Especialmente a sus partes íntimas.
El comentario “dejé Estados Unidos esta mañana” terminó escuchándose como un dramático «he abandonado Estados Unidos para no volver jamás” Por si el panorama no era ya suficientemente confuso, el traductor salpicó el discurso con palabras rusas en un país que llevaba décadas soportando la sombra soviética.
«Casanova» Carter en Polonia
La situación derivó en un bochorno diplomático considerable y la necesidad urgente de cambiar de intérprete. Con ese historial, no extraña que la anécdota japonesa se recuerde con malicia: primero lo transforman en pretendiente colectivo y seductor de toda Polonia y, poco después, un traductor japonés decide que lo más eficaz es decretar la risa por ley.
El chiste que revela más de la diplomacia que cien discursos
El episodio de Osaka parece una simple anécdota, pero encierra una contundente lección de diplomacia: el intérprete sacrificó el contenido para asegurar el efecto, evitando silencios incómodos y garantizando la reacción del público; así, Carter obtuvo la carcajada que buscaba, no por la gracia del chiste, sino porque alguien decidió, con toda naturalidad, que aquel día tocaba reír.
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Ah, y si alguien se lo pregunta: el famoso chiste sigue siendo un misterio, porque el propio Carter nunca llegó a revelar cuál era exactamente.
Vídeo: “The Story of Jimmy Carter Speaking to Japanese Students”
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toni r. · Compra verificada
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