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100 Years: la película de Malkovich que nadie verá hasta 2115

John Malkovich, sonriente, en la Berlinale de 2023

Robert Rodríguez dirigió en 2015 un cortometraje escrito y protagonizado por John Malkovich que ninguno de los dos verá jamás en una sala. 100 Years es un encargo del coñac Louis XIII, que lo encerró en una caja fuerte con temporizador programada para abrirse el 18 de noviembre de 2115. Ese día se proyectará en Cognac (Francia) ante los descendientes de un millar de invitados, que recibieron entradas de metal con el encargo de dejarlas en herencia.

Un anuncio de coñac sin ninguna prisa

Louis XIII es el coñac de lujo de la casa Rémy Martin, del grupo Rémy Cointreau. Se vende desde 1874 en un decantador de cristal con flores de lis, y su argumento comercial es el tiempo: según la marca, cada botella mezcla hasta 1.200 aguardientes y necesita más de un siglo y cuatro generaciones de maestros bodegueros, de modo que quien empieza el trabajo nunca prueba el resultado. En 2015 la botella costaba unos 3.000 dólares.

La campaña, de la agencia Fred & Farid, trasladó la idea al cine: una película que sus autores tampoco podrán disfrutar. Malkovich escribió el guion y se reservó el papel protagonista. Rodríguez, el de El Mariachi y Sin City, rodó con Claudio Miranda, Óscar a la mejor fotografía por La vida de Pi, y completó el reparto con la actriz china Shuya Chang y el chileno Marko Zaror, al que se había visto en Machete Kills.

Según la agencia Front Row Features, Rodríguez no sabía al principio que el trabajo acabaría bajo llave. Luego explicó que cuanto más pensaba en el proyecto, menos capaz se veía de decir que no.

Decantador de coñac Louis XIII en una vitrina, con una etiqueta de 2.095 euros
Un decantador de Louis XIII a la venta por 2.095 euros en la tienda del ferri Viking Amorella. Foto: JIP, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Lo único que se sabe del argumento

El guion está protegido por un acuerdo de confidencialidad y lo que ha trascendido cabe en dos líneas. Rodríguez lo describió como una historia con mucha carga emocional. Cuando le preguntaron si salía una botella de Louis XIII, reconoció que sí, aunque precisó que la película trata de la visión del futuro de Malkovich.

El mismo 18 de noviembre de 2015 se publicaron tres avances con los mismos actores y el mismo diálogo de arranque, titulados Nature, Retro y Future. Según la nota de prensa, enseñan tres versiones de la Tierra dentro de un siglo: una invadida por la vegetación, otra urbanizada hasta el último rincón después de la exploración espacial y una tercera gobernada por robots humanoides de los que los humanos tienen que huir. Ninguno de los tres pertenece a la película, así que tampoco sirven para adivinar qué futuro eligió Malkovich, si es que eligió alguno. Lo más cerca que ha estado el público es un tráiler corto con imágenes del rodaje y algún plano de la versión terminada.

Una caja fuerte sin llave ni combinación

La caja la fabricó Fichet-Bauche, una empresa francesa de seguridad fundada en 1825. Tiene un cristal blindado y un temporizador que descuenta los cien años. No se abre con llave ni con combinación, y la marca asegura que la puerta se desbloqueará sola el día previsto aunque no haya corriente eléctrica.

La ceremonia de cierre se celebró en Los Ángeles el 18 de noviembre de 2015 en la residencia Sheats-Goldstein, la casa de hormigón y cristal que John Lautner diseñó a principios de los sesenta y que los cinéfilos conocen como la mansión de Jackie Treehorn en El gran Lebowski. Allí Malkovich metió el rollo en la caja y puso en marcha el temporizador. En la nota de prensa dejó una frase que muchos actores con filmografía larga firmarían: en cierto modo, le habría gustado que ninguna de sus películas se hubiera visto en cien años.

Salón de la residencia Sheats-Goldstein, en Los Ángeles, con techo de hormigón en triángulos, sofás de cuero y piscina
El salón de la residencia Sheats-Goldstein, obra de John Lautner, donde Malkovich cerró la caja fuerte en 2015. Foto: Grueslayer, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Una gira para enseñar una caja cerrada

Antes de instalarse en Cognac, la caja salió de viaje. La gira empezó en Hong Kong el 11 de diciembre de 2015 y en mayo de 2016 llegó al Festival de Cannes, donde la película estuvo presente sin proyectarse. Thierry Frémaux, delegado general del festival, se sumó a la broma y dijo que esperaba que sus descendientes tuvieran en cuenta 100 Years para la Palma de Oro de 2116.

Mil entradas para dejar en el testamento

Louis XIII repartió invitaciones para el estreno entre un millar de personas de todo el mundo, Malkovich y Rodríguez incluidos. Las entradas son de metal, lo que para un siglo de mudanzas y cajones no parece mala idea, y llevan el encargo de pasar a hijos y nietos. La sesión está prevista en el Domaine du Grollet, la finca de la casa en Cognac, y a ella asistirá también el maestro bodeguero que esté de turno en 2115.

El plan tiene sus riesgos. Las entradas deben sobrevivir a tres o cuatro generaciones sin que nadie las tire con los papeles del abuelo, y alguien tendrá que acordarse de la cita. Según io9, además, la copia se conserva en película fotoquímica, así que dentro de un siglo también hará falta un proyector que funcione.

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Pharrell y la canción que se ahoga

Dos años después, la marca repitió la jugada con música. En noviembre de 2017, Pharrell Williams presentó 100 Years, una canción que no se publicará hasta 2117. Está grabada en un disco hecho con arcilla del suelo calizo de Cognac y guardada en otra caja de Fichet-Bauche que solo se destruye si acaba bajo el agua. El mensaje es ecológico: si sube el nivel del mar, la canción se pierde con todo lo demás. De momento solo la han oído cien invitados en una fiesta privada en Shanghái, donde sonó una sola vez.

Otras esperas

Hollywood ya había demostrado que la promoción admite inventos: Sony llegó a fabricarse un crítico, David Manning, para elogiar sus estrenos. Louis XIII tomó el camino contrario y fabricó un estreno sin público. Y hay esperas que nadie planea, como la de la carta de John Lennon a Steve Tilston, que tardó treinta y cuatro años en llegar a su destinatario. Louis XIII, por cierto, se vende desde 1874, el mismo año en que una galletera londinense bautizó la galleta María con el nombre de una gran duquesa rusa.

Si todo sale según lo previsto, el 18 de noviembre de 2115 alguien abrirá la caja, enhebrará el rollo y descubrirá por fin qué escribió Malkovich. Lo de la botella ya está confirmado.

100 Years, en vídeo

En este reportaje que publicó io9 en 2015, Malkovich y Rodríguez cuentan cómo y por qué hicieron una película para no verla.

100 Years: The Movie You'll Never See Featurette

Las escenas de futuro que aparecen pertenecen a los avances, que se rodaron aparte y no forman parte de la película guardada en la caja.

Fuentes consultadas

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