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Gran estatua blanca de Bibendum, el muñeco de Michelin, en el centro de una glorieta de Jerez de la Frontera

En la Exposición de Lyon de 1894, Édouard Michelin se quedó mirando una pila de neumáticos y comentó que, con brazos, parecería un hombre. Cuatro años después, el dibujante Marius Rossillon, conocido como O’Galop, le enseñó a su hermano André un cartel que le había rechazado una cervecería de Múnich: un tipo corpulento alzando una jarra junto a la frase latina «Nunc est bibendum», «ahora hay que beber». André le pidió que cambiara al bebedor por un hombre hecho de neumáticos, y así nació Bibendum, el muñeco de Michelin, una de las mascotas comerciales más antiguas que siguen en uso. Llevaba gafas de pinza, fumaba puro y brindaba con una copa llena de clavos y cristales rotos.

Los hermanos Michelin

En 1889, los hermanos André y Édouard Michelin se hicieron cargo en Clermont-Ferrand de Barbier-Daubrée, una empresa en apuros que fabricaba piezas de caucho para maquinaria agrícola, y el 28 de mayo de ese año la rebautizaron con su apellido. En 1891 patentaron un neumático de bicicleta desmontable, y en 1895 llevaron el neumático al automóvil con L’Éclair, un coche que corrió la París-Burdeos-París. La materia prima ya era otra: Charles Goodyear había patentado la vulcanización en Estados Unidos el 15 de junio de 1844. Antes, los objetos de caucho se volvían pegajosos y se descomponían con el calor y el frío; vulcanizado, el material se volvió flexible e impermeable y acabó usándose en el calzado y en los neumáticos.

Nunc est bibendum

La frase del cartel viene de las Odas de Horacio, y encajaba con el lema de los Michelin: su neumático, decían, «se bebe el obstáculo». El primer cartel de Bibendum, de abril de 1898, lo muestra brindando ante dos competidores escuálidos y desinflados con una copa llena de clavos y vidrios rotos, con el lema «Nunc est bibendum!! Es decir: a vuestra salud, el neumático Michelin se bebe el obstáculo». La empresa usó ese mismo formato durante quince años, añadiendo sobre la mesa sus productos más recientes. Una de las fuentes consultadas, la Wikipedia en español sobre Michelin, adelanta la creación del muñeco a 1895; las demás la sitúan en 1898.

Cartel de 1898 en el que Bibendum, hecho de neumáticos, brinda con una copa llena de clavos y cristales ante dos competidores desinflados
«Nunc est bibendum», el cartel de O’Galop de 1898: Bibendum brinda con una copa de clavos y cristales rotos porque «el neumático Michelin se bebe el obstáculo» (dominio público).

El primer Bibendum estaba hecho de neumáticos de bicicleta, llevaba unas gafas de pinza sujetas con un cordón y fumaba puro. En algunos de los primeros carteles aparecía incluso con un cuchillo, sobre sus competidores ensangrentados, aunque Michelin abandonó pronto ese enfoque por una publicidad más pacífica.

¿Por qué se llama Bibendum?

No está claro cuándo se adoptó el nombre. La versión más conocida sitúa el bautizo en la carrera París-Ámsterdam-París de julio de 1898: al ver llegar a André Michelin, Léon Théry, un mecánico de 18 años que después sería un piloto célebre, le habría recibido gritando «¡Ahí está Bibendum, viva Bibendum!». Lo seguro es que en 1908, como muy tarde, el nombre ya estaba asentado, porque la empresa encargó al gastrónomo Curnonsky una columna de prensa firmada como «Bibendum». En Estados Unidos, en 1922, Michelin convocó incluso un concurso para ponerle nombre allí: ganó «Old 1895», por el año en que Michelin había presentado su neumático para automóvil, aunque al jurado no le convenció ninguna propuesta.

Blanco, aunque los neumáticos sean negros

Bibendum es blanco porque los neumáticos de la época también lo eran, o casi: el caucho era de un gris blanquecino o beis translúcido. En 1912 empezaron a fabricarse negros, al añadirles carbono para hacerlos más resistentes. Michelin llegó a pintar a Bibendum de negro en algunos anuncios, pero acabó volviendo al blanco por razones de impresión y de estética, y no por motivos raciales, como a menudo se cree.

Del puro al gimnasio

La silueta del muñeco ha ido cambiando con los años. En los años sesenta ya aparecía corriendo, a menudo empujando un neumático, y había dejado de fumar (la Wikipedia en español sobre Michelin adelanta el cambio a los años cincuenta). En 1998, cuando cumplió cien años, Michelin lo adelgazó, le quitó definitivamente las gafas y lo adaptó a las ruedas más bajas de los coches modernos. Según la propia compañía, el 90 % de la población mundial lo reconoce a simple vista, y representa a la marca en más de 170 países.

Vidriera de colores con la figura de Bibendum en la fachada de la Michelin House de Londres
Bibendum en la Michelin House de Londres, la antigua sede británica de la compañía, de 1911. Foto: Tony Hisgett (CC BY 2.0).

Su figura ha dejado huella incluso en el diccionario. En España, a los pliegues de grasa de la cintura se les llama «michelines», y el Diccionario de la lengua española recoge «michelín», de la marca registrada Michelin, como voz coloquial para la lorza, el pliegue de gordura.

De Astérix a un Óscar

La diseñadora Eileen Gray bautizó con su nombre un sillón de 1925, con formas de neumático sobre una estructura de acero cromado. En algunas traducciones de Astérix en Helvecia, como la inglesa, aparece como vendedor de ruedas de carro. En el doblaje francés de Cazafantasmas, el gigantesco hombre de malvavisco se llama «Bibendum Chamallow». Y en Logorama, el corto animado de 2009 que ganó el Óscar en 2010, varios Bibendums hacen de policías, de sheriff y de equipo de asalto para atrapar a un Ronald McDonald convertido en criminal.

Michelin repasa en su canal oficial, en dos minutos, las muchas formas que ha tenido Bibendum desde que era una pila de neumáticos.

Michelin Man Story

El logotipo del siglo

Más de un siglo después de nacer de un cartel rechazado por una cervecería, Bibendum sigue siendo una de las marcas comerciales más antiguas en uso. En 2000, un jurado internacional lo eligió mejor logotipo del siglo, y desde 2009 protagoniza anuncios animados de televisión.

Otras historias del blog: la guerra entre Adidas y Puma, Stabri, el muñeco de trapo que recorrió más de cincuenta países de mano en mano, y Voltaire y su método para ganar la lotería.

Lee también: Joseph Pujol, Le Pétomane, la estrella del Moulin Rouge y El origen de la Fanta en la Alemania de Hitler

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