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Emblema del GRAPO: una estrella roja sobre fondo negro, con una G blanca, una metralleta y el rótulo GRAPO

Hacia las nueve y media de la mañana del 8 de septiembre de 1977, en la Huerta de la Reina, un barrio obrero de Córdoba donde vivían sobre todo ferroviarios, cuatro hombres armados pararon un camión de Industrias Cárnicas Roig, de Valencia, y repartieron a la puerta del mercado sus 3000 kilos de chorizos, salchichas y jamones. Eran del GRAPO, la organización terrorista que entre 1975 y 2006 mató a casi un centenar de personas.

El reparto

El camión iba a hacer su ruta por los pueblos de Lucena. En la calle Acera Tomás de San Martín le cerraron el paso cuatro jóvenes armados y a cara descubierta, que llegaron en un coche, al parecer robado en Sevilla. Metieron al conductor en el coche y le obligaron a llevar el camión hasta la puerta del mercado del barrio.

Allí abrieron las puertas y repartieron toda la carga entre las amas de casa, que no daban crédito. Al conductor le dijeron que solo querían «darle de comer al pueblo, que está hambriento»; a quienes recogían los embutidos les explicaron que, ya que no podían acabar con el hambre del pueblo, manifestaban así su lucha contra el sistema capitalista. Al terminar invitaron al conductor a un café en un bar cercano, pagaron y se marcharon. La policía no detuvo a nadie.

La reivindicación

Por la tarde llamaron a varios periódicos, entre ellos El País y el diario Córdoba, para atribuir la acción al GRAPO. Admitían que «de esta forma no se soluciona el problema del hambre», pero la presentaban como una manera de luchar contra el sistema capitalista y, en concreto, contra los grandes almacenes. La carga se valoró en medio millón de pesetas.

Titular de ABC: «Cuatro individuos secuestraron un camión de embutidos y repartieron la carga en un mercado. Se identificaron más tarde como miembros del GRAPO»
La noticia en ABC, el 9 de septiembre de 1977.

Según la revista Agente Provocador, el grupo eligió la Huerta de la Reina por ser un barrio eminentemente obrero, con vecinos muy precarios que trabajaban para el ferrocarril. El barrio había crecido junto a las instalaciones ferroviarias desde mediados del siglo XIX.

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Sevilla, 1978

Cuatro meses después, el 10 de enero de 1978, el GRAPO lo repitió en Sevilla: encañonó al conductor de un camión de productos Revilla, lo llevó hasta el mercado de La Candelaria y repartió la carga, sobre todo jamones, por valor de 430.000 pesetas. Una llamada al diario Sur/Oeste lo reivindicó. Esta vez hubo un detenido: Juan José Miños Formoso, militante del grupo, al que se imputaron además más de una veintena de atracos y atentados.

Lo que contó Brotons

Francisco Brotons, uno de los dirigentes del GRAPO, que pasó 25 años en prisión, lo contó en sus memorias, Memoria antifascista. Recuerdos en medio del camino. Según él, mientras se repartía en Córdoba un camión de embutidos y quesos, se dio un mitin a la larga cola de vecinos. El hambre, admitía, «no se solucionaría ni con mil camiones»; lo que buscaban era que cundiera el ejemplo y que los trabajadores resolvieran sus problemas por su cuenta.

Brotons aseguraba que lo consiguieron: poco después, en Cádiz, una manifestación de parados entró a la fuerza en el muelle y asaltó un barco cargado de alimentos para repartirlos. Que una cosa llevara a la otra es solo su versión.

Lo que no fue un reparto

Aquel reparto fue una excepción. El GRAPO, fundado en 1975 y considerado por la Audiencia Nacional el brazo armado del PCE(r), cometió su primer atentado mortal el 2 de agosto de 1975 en el canódromo de Madrid, donde mató al guardia civil Casimiro Sánchez García. Según la Wikipedia en español, entre 1975 y 2006 asesinó a 93 personas e hirió a otras 95; Libertad Digital contaba 88 víctimas mortales en 2006, el año de su último asesinato, el de la empresaria Ana Isabel Herrero en Zaragoza.

Vídeo: el ocaso del GRAPO

Para quien quiera saber cómo acabó la historia, este reportaje de Informe Semanal (TVE), de mayo de 2010, repasa el ocaso del GRAPO:

El ocaso del GRAPO. Informe semanal 1/5/10

Ni una loncha

El comando no se quedó con nada: repartió toda la carga, valorada en medio millón de pesetas. Por el reparto de Córdoba no se detuvo a nadie, y el conductor, al que habían obligado a punta de pistola a llevar el camión al mercado, se fue con un café pagado.

Ese mismo año, en Tenerife, un comando independentista robó la bandera equivocada en una iglesia y acabó detenido por irse de la lengua en la redacción de un periódico. Y, puestos a mezclar atracos y menús, el francés Albert Spaggiari se dio un banquete en plena cámara acorazada durante el atraco a la Société Générale de Niza, en 1976. Y mientras tanto, en un barrio obrero de Cornellà, la Banda Trapera del Río inventaba a su manera el punk español.

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Fuentes consultadas

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