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Amar Bharati, sadhu de barba blanca, con el brazo derecho levantado y rígido sobre la cabeza, en Allahabad (India)

Amar Bharati, un sadhu que lleva décadas recorriendo las grandes ferias religiosas de la India, asegura que en los años setenta levantó el brazo derecho como ofrenda a Shiva y por la paz del mundo, y que desde entonces no lo ha bajado. Internet ha fijado la fecha en 1973; las crónicas más antiguas apuntan a unos años después. Con una cuenta o con otra, su penitencia ha llenado reportajes en medio mundo y, en 2025, le valió una canción de Jeff Tweedy, el líder de Wilco.

Dos biografías para un solo brazo

La versión que circula desde 2011 por webs y periódicos de medio mundo es redonda. Bharati era un oficinista de Nueva Delhi (empleado de banca, según otras crónicas) con mujer e hijos. En 1970 dejó el empleo y a los suyos para entregarse a Shiva, y tres años más tarde, como todavía se sentía atado a su vida anterior, alzó el brazo derecho para no volver a bajarlo.

Un año antes, él lo había contado de otra manera. En 2010, durante la Kumbh Mela de Haridwar, dos periodistas del portal indio Rediff lo encontraron entre las tiendas de los naga sadhus. Según su crónica, se había hecho sadhu a los siete años, y de su pasado no quiso decir más que esto: «Quería ser sadhu, y lo fui». Del brazo sí habló. Lo levantó, contó, desencantado por las peleas y la ira que veía a su alrededor: «Quiero que todos los indios vivan en paz. Quiero que el mundo entero viva en paz».

Lo que Bernier ya vio en 1667

El gesto tiene siglos. En una carta fechada en Shiraz en 1667, el médico francés François Bernier, que pasó doce años en el imperio mogol, contó que había visto yoguis con uno o los dos brazos siempre levantados por encima de la cabeza, sin poder bajarlos ya ni para comer. Por las mismas fechas, en 1676, el comerciante de joyas Jean-Baptiste Tavernier ilustró sus viajes con un grabado de faquires bajo un baniano, varios con los brazos inmóviles en lo alto.

Grabado antiguo de faquires haciendo penitencia bajo un gran baniano, varios con los brazos levantados sobre la cabeza
Faquires y sus penitencias bajo un baniano, en una lámina de los viajes de Jean-Baptiste Tavernier (edición de Utrecht, 1712); varios sostienen los brazos sobre la cabeza. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Más de tres siglos después, la costumbre sigue viva. En la Kumbh Mela de 2001, en Allahabad, The Irish Times presentó a Bharati como miembro de la Juna Akhara, una orden de ascetas, y recogió la explicación de un discípulo: mantener el brazo en el aire le daba larga vida y otros poderes. Según la crónica de Rediff, algunos sadhus de su grupo lo habían imitado durante veinticinco, trece o siete años. En 2019, ante las cámaras de un medio indio, lo resumía con modestia: «Es una tradición que yo continúo».

Un rockero de Chicago que no le pone peros

En marzo de 2024, Jeff Tweedy, cantante y guitarrista de Wilco, contó en su boletín Starship Casual que había ensayado en Tokio, quizá para un disco, una canción titulada «Amar Bharati». Recordaba que la Wikipedia y otras webs dicen que el sadhu «afirma» llevar así todo ese tiempo, y zanjaba el asunto: «Yo te creo, Amar». La protesta, escribía, le conmovía y a la vez le repelía, pero al final la apreciaba, fiel a su norma de apoyar los actos de construcción. Con todo el respeto, proponía seguir buscando otras formas de promover la paz «mientras esperamos a ver cómo le sale el plan a Amar».

Jeff Tweedy, con sombrero claro y guitarra acústica, levanta el brazo derecho durante un concierto de Wilco
Jeff Tweedy, con el brazo en alto (solo unos segundos), en un concierto de Wilco en el festival 80/35 de Des Moines (Iowa), en julio de 2015. Foto: Shrieking Tree (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons.

El disco llegó el 26 de septiembre de 2025. Se llama Twilight Override y es un álbum triple de treinta canciones, publicado por dBpm Records. «Amar Bharati» es la número 21: dos minutos y veinticinco segundos que una reseña británica calificó de psicodélicos, con una letra que da por buena la fecha de 1973.

Las cuentas del brazo

Esa fecha es el punto flaco de la historia. En enero de 2001, el diario irlandés escribía que Bharati llevaba 24 años con el brazo en alto, lo que remite a 1977. En 2010, la crónica de Rediff hablaba de 32 años: 1978. El 1973 llega después, con la versión del oficinista. Contado desde 1973, el verano de 2026 cerraría 53 años. Que no lo ha bajado nunca es palabra suya y de sus discípulos; nadie lo ha vigilado durante medio siglo.

Del dolor habló sin dramatismo en 2010: «Antes dolía; ahora ya me he acostumbrado». Según los relatos recogidos después, los dos primeros años fueron los peores y luego dejó de sentir el brazo. En 2025, un ortopedista alemán consultado por una revista de salud explicaba que una articulación que pasa décadas sin moverse se queda rígida y que forzarla ahora podría romper el brazo. Bharati tenía su propio plan: en 2010 dijo que, si reunía dinero, viajaría a Estados Unidos para que le arreglaran la mano.

No consta que haya muerto, pero tampoco hay noticias recientes. La última entrevista localizada es de enero de 2019, en la Kumbh Mela de Prayagraj, donde un medio indio lo presentó con setenta años.

La canción «Amar Bharati», en vídeo

El canal de Jeff Tweedy en YouTube ofrece el audio oficial de «Amar Bharati», el corte de Twilight Override dedicado al sadhu del brazo en alto.

Amar Bharati

En este blog hay otras tozudeces de largo recorrido. Otro indio, Lal Bihari, pasó dieciocho años «muerto» sobre el papel y convirtió aquella muerte burocrática en una protesta, y el soldado japonés Shoichi Yokoi resistió casi treinta años en la selva de Guam fiel a unas órdenes. A los dos les gana en años, si se aceptan sus cuentas.

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