El día 19 de septiembre de 1973 Carl Gustaf Folke Hubertus Bernadotte fue nombrado de manera oficial rey de Suecia con el nombre artístico de Carlos XVI Gustavo.
Y no es Carlos Gustavo XVI porque es norma en el país nórdico que los monarcas cuyo numeral es par coloquen un segundo nombre tras el número regnal. Cosas de suecos…
Bernadotte: Muerte a los reyes
Si nos atenemos exclusivamente a los registros históricos sólo encontramos datos fidedignos sobre la monarquía sueca y los nombres de sus reyes a partir de las últimas décadas del siglo X. Antes, sólo hay bruma y leyenda.
Así las cosas, desde entonces hasta Carlos XVI Gustavo de Suecia han desfilado por el trono más de cincuenta reyes pertenecientes a once dinastías diferentes.
Vamos a conocer los orígenes de la actual dinastía real sueca que no son precisamente reales, ni suecos.

La dinastía Bernadotte
La irrupción de Napoleón en Francia puso patas arriba la política sueca, y llevó al rey Gustavo IV Adolfo (recuerden, al ser par tiene ese segundo nombre tras el numeral) a sellar una serie de alianzas desastrosas para el país que desembocaron en una guerra con Rusia que provocó la perdida de Finlandia.
Este hecho causó un profundo malestar en las élites y los militares, malestar que desembocó en un golpe de Estado que lo derrocaría.
A la desesperada, abdica en su hijo Gustavo pero el Parlamento sueco lo rechaza alegando que el derrocamiento incluye también a su familia.
Los golpistas ponen en el trono a su tío que reinó bajo el nombre de Carlos XIII, un títere del Parlamento que, para acabar de desestabilizar la situación era ya muy mayor y no tenía descendencia.
Para salir del atolladero, adoptó a un pariente danés que reunía las dos condiciones indispensables para ser heredero: era noble y joven. A Carlos Augusto de Augustenburg, que así se llamaba el elegido, no se le ocurre otra cosa que morirse al mes siguiente para acabar de arreglar la situación.

Jean-Baptiste Bernadotte
Aquí entra en juego Jean-Baptiste Bernadotte, un general napoleónico.
Bernadotte había nacido en 1763 en una familia humilde. Muy joven se alistó en el ejército francés demostrando grandes dotes que le llevaron de ascenso en ascenso hasta lo más alto del escalafón militar.
Cuando estalla la Revolución Francesa y Francia entra en guerra contra media Europa, se distingue especialmente en las numerosas campañas en las que participó alcanzando el rango de mariscal.
Con el tiempo, la relación de Bernadotte con Napoleón empezó a deteriorarse paulatinamente por diversas razones de manera preocupante, y aquí aparece en escena Carl Otto Mörner.

Mörner era un diplomático del rey Carlos XIII de Suecia enviado a las cortes europeas para anunciar que Carlos Augusto de Augustenburg, recuerden, el joven heredero danés, había fallecido en un accidente.
Cuando Mörner llegó a Francia, por lo que sea, se nos vino arriba y sin consultar a sus superiores y por su cuenta ofrece la sucesión a Bernadotte.
Napoleón se lo tomó a pitorreo pero cuando meditó el asunto vio que era una jugada maestra ya que no sólo le quitaba de en medio al molesto mariscal que le estaba saliendo contestón (por varios asuntos que abarcaban desde discrepancias políticas hasta amorosas y familiares que no vienen al caso ahora) sino que por el mismo precio sentaba en el trono de Suecia a un Gran Mariscal de Francia, lo cual facilitaría convertir a Suecia en un estado satélite fácil de manejar.

Las razones del ofrecimiento
Pero, ¿por qué ofrecen a un francés que ni siquiera es noble el trono sueco?
Pues muy sencillo…
Bernadotte gozaba de muy buena fama en Suecia debido al impecable trato que había dispensado a una treintena de oficiales suecos capturados en cierta campaña militar en Lubeck.
En Suecia había corrido la voz de su caballerosidad y rectitud y se le consideraba el paradigma de hombre justo.
A su regreso a Suecia, Otto Mörner es detenido por insubordinación por el ofrecimiento a Bernadotte sin la aprobación del Parlamento, pero la candidatura del francés va ganando adeptos por todo el país; no sólo su fama de hombre honrado le precedía sino que los estamentos militares ven con buenos ojos que un militar de su prestigio y experiencia les dirija y así poder dar la revancha a Rusia y recuperar Finlandia.
A partir de aquí la cosa fue rápida.
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