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Bandera de Akhzivland: franjas azules y amarilla con una sirena y la casa del museo en blanco

«Crear un país sin permiso». De eso acusaron en 1971 a Eli Avivi, un pescador nacido en Persia que acababa de romper su pasaporte israelí y declarar independiente su casa en la playa de Achziv, a cinco kilómetros del Líbano. El juez lo dejó marchar porque ese delito no existía, y Akhzivland, una micronación de 14.000 metros cuadrados con el ruido del mar por himno, tuvo presidente hasta 2018. Ningún Estado la ha reconocido nunca. En 2015, una señal turística oficial indicaba el camino desde la carretera, con el nombre del presidente y no el del país, por si acaso.

Un pescador entre las ruinas de az-Zib

Eli Avivi nació en Persia en 1930 y llegó con dos años a la Palestina del Mandato británico. A los quince se unió al Palyam, la marina clandestina judía que metía refugiados en el país a espaldas de los británicos, y en la guerra de 1948 luchó primero contra los británicos y después contra las fuerzas árabes. Luego volvió al mar como pescador, en barcos que faenaron de África a Escandinavia, y pasó un año en Groenlandia «como un israelí viviendo con esquimales», según la BBC.

Eli Avivi, con barba y pelo blancos, en su casa de Akhzivland
Eli Avivi, el presidente de Akhzivland. Foto: Elirasa2, Wikimedia Commons (uso libre)

En 1952, de camino a visitar a su hermana, dio con Achziv. Allí había estado az-Zib, una aldea palestina de pescadores de casi dos mil habitantes que la Haganá tomó en mayo de 1948. La mayoría de los vecinos huyó al Líbano o a pueblos cercanos, y a los que se quedaron los trasladaron las autoridades israelíes. Avivi se instaló entre las casas en ruinas, vendía lo que pescaba al kibutz de al lado y se construyó una casa. Más tarde llegó Rina, con la que se casó, y entre los dos montaron un museo en la antigua casa del mujtar, el jefe de la aldea.

Hippies, actrices y un millón de fotos

Los problemas con el Estado empezaron pronto. El ejército quería el terreno para una base, y Avivi, que solo tenía alquilados dos edificios, escribió al primer ministro, David Ben-Gurion, que le dio la razón. Según Rina, el ejército le dejó quedarse a cambio de que trabajara como agente encubierto del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, y, según ella, lo hizo.

Para llegar a fin de mes, Avivi empezó a alquilar habitaciones, y Achziv se llenó de jóvenes que iban a tomar el sol sin bañador y a fumar hierba. «Era un sitio al que venías a sentirte libre», le contó a la BBC el periodista Shlomo Abramovitch. El anfitrión se aficionó a la fotografía, con especial interés por las chicas que posaban desnudas o casi: según la BBC, juntó más de un millón de fotos, que según Ynet nunca llegaron a exponerse.

Playa de Akhziv, en la costa norte de Israel, con bañistas y un cartel de madera en hebreo en primer plano
La playa de Achziv, con el cartel del “Estado de Achziv” en primer plano

Paul Newman pasó por allí en 1960, mientras rodaba Éxodo, y Sophia Loren era visita habitual. Rina, que entonces era una adolescente, contaba que la actriz le enseñó a cocinar espaguetis en aquella casa. Entre las visitas figuran también Shimon Peres y la modelo Bar Refaeli.

Excavadoras, una valla y un país

En 1959, el Gobierno declaró parque nacional la zona de Achziv, y en 1963 mandó las excavadoras a arrasar lo que quedaba de la aldea, incluido el terreno de alrededor de la casa de Avivi. Él se subió a un muro para fotografiar el destrozo, y una excavadora tiró el muro con el fotógrafo encima: según contaba, acabó con varios huesos rotos. En 1970 le anunciaron que le iban a derribar la casa, y en el verano de 1971 le levantaron alrededor una valla que lo dejaba sin acceso al mar.

Eli y Rina rompieron sus pasaportes israelíes y declararon independiente Achziv. Acabaron detenidos y ante un juez, acusados de «crear un país sin permiso». El juez decidió que ese delito no existía, y Avivi salió a los diez días. Según Rina, lo único que les cayó fue una lira de multa por romper los pasaportes, que para el acto fundacional de un Estado no es caro.

Entrada a Akhzivland, el «Estado de Achziv», en la costa norte de Israel
«Estado de Achziv. Casa de Rina y Eli Avivi», dice el cartel de la entrada. Foto: David Shay, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Avivi aprovechó la fama. Convocó una rueda de prensa, encabezó una sentada con decenas de pacifistas y los nombró a todos diputados de Achziv. La bandera lleva una sirena, parecida a la de la bandera del municipio neerlandés de Eemsmond, junto a la casa del museo. El himno es el ruido del mar, y la constitución establece que el presidente es elegido democráticamente por su propio voto. Según la BBC, ese voto no llegó a emitirse nunca; según la prensa alemana, la única elección, la del año de la fundación, la ganó Avivi por 1 a 0. Hay hasta un Parlamento, una cabaña de madera con cojines alrededor de una mesa, que no ha celebrado jamás una sesión.

Durante años, Avivi estampó el sello de Akhzivland en los pasaportes de los visitantes, que se llevaban un recuerdo y, alguna vez, un lío en una frontera de verdad.

Unos meses antes de la independencia, la noche del 1 de enero de 1971, seis guerrilleros de Al Fatah habían llegado en barca desde el Líbano para secuestrar a Avivi. Uno entró en la casa y, en lugar de a Avivi, se encontró a Rina apuntándole con un arma: soltó la suya y una bolsa de granadas. Las fuerzas de seguridad acabaron deteniendo a los seis, y Rina contaba entre risas que el despliegue fue tal que corrió el rumor de que Israel estaba en guerra con Achziv.

Woodstock en la playa

En 1972, Akhzivland montó un festival de rock, «como Woodstock», según Rina, y hubo atascos en noventa kilómetros a la redonda. «Vino todo Israel. Perdimos el control», recordaba su productor, Meir Kotler, en un documental de 2009.

El museo reunía miles de piezas que Avivi había sacado del mar y de la tierra, de osarios a instrumentos náuticos oxidados. Muchas pertenecen por ley a la Autoridad de Antigüedades de Israel, que las considera prestadas, y Rina decía que era la única oficina del Gobierno con la que no tenían problemas. La luz eléctrica no llegó hasta 1988, y Akhzivland se hizo un nombre como sitio para las bodas civiles que las instituciones religiosas oficiales no ofrecían.

Con los años, las autoridades se fueron saliendo con la suya: la mayor parte de Achziv acabó dentro del parque nacional y a Avivi le prohibieron los festivales. Tras los pleitos, un tribunal le arrendó el terreno por 99 años, sin pronunciarse sobre la existencia del Estado, y los Avivi acordaron pagar por pasar a la playa a través de la valla. «Amo Israel, el lugar, pero no al Gobierno», decía él. En 1978, cuando Israel lanzó una ofensiva contra las milicias palestinas del sur del Líbano, anunció, según una crónica que recoge la BBC, que abría su espacio aéreo a los aviones israelíes «camino de Fatahland».

Presidencia vacante

Eli Avivi murió a mediados de mayo de 2018, a los 88 años; según su hermana, tenía una neumonía grave. Lo enterraron en el kibutz Gesher HaZiv, uno de los dos que se levantaron sobre las tierras de az-Zib. No había nombrado sucesor. «Cuando me vaya, mi mujer decidirá lo que quiere», le había dicho a la BBC en 2015.

Desde entonces, Rina es la única habitante permanente de Akhzivland. La bandera sigue ondeando y la presidencia, vacante. Ella quiere convertir el lugar en un monumento a su marido, «el mejor presidente de la historia».

Para cubrir la vacante bastarían unas elecciones, que en Akhzivland son sencillas: según la constitución, el presidente sale elegido con su propio voto. Solo falta que alguien se presente.

Avivi tuvo más suerte con los jueces que Edwin Lipburger, el artista austriaco que en 1971 levantó sin licencia una casa esférica y acabó al frente de la República de Kugelmugel: en 1979 lo condenaron a diez semanas de cárcel por usurpación de funciones públicas. Frente a Cerdeña, el rey de Tavolara regentaba el único restaurante de su isla, y la Orden de Malta expide pasaportes sin tener un palmo de tierra. Más lejos llegó Dennis Hope, que en 2004 fundó un Gobierno Galáctico para proteger las parcelas en la Luna que vende desde 1980.

Vídeo: un hippie se crea un país

La historia de Akhzivland, contada por el canal A toda leche:

AKHZIVLAND 🔍 Un hippie se crea un país (26)

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Fuentes consultadas

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