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La ley de Godwin y el efecto Streisand, dos reglas que internet cumple a rajatabla

Fotografía aérea de una gran casa con piscina y jardines en lo alto de un acantilado sobre el mar en Malibú

La foto número 3850 de un archivo de 12.000 imágenes de la costa de California se había descargado seis veces, y dos de esas descargas eran de los abogados de Barbra Streisand. Cuando la cantante pidió 50 millones de dólares para que la retiraran, la visitaron más de 420.000 personas en un mes. Así nació el efecto Streisand, primo hermano de la ley de Godwin: dos reglas de internet que nadie ha votado y que casi todo el mundo ha visto cumplirse alguna vez.

La ley de Godwin

Mike Godwin, un abogado que trabajaba para la Electronic Frontier Foundation, la formuló en 1990 pensando en los foros de Usenet: «A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que surja una comparación con los nazis o con Hitler se aproxima a uno». Lo planteó como un experimento, para frenar unas comparaciones que, a su juicio, banalizaban el Holocausto.

En 1994 lo explicó en Wired con un título que lo dice todo, «Meme, counter-meme». La regla que circula por los foros, la de que la discusión se acaba y pierde quien saca a Hitler, es un añadido de los usuarios. Y tampoco la autoría está libre de discusión: Richard Sexton sostiene que la ley formaliza un mensaje suyo de octubre de 1989.

Mike Godwin, con gafas redondas y camisa clara, delante de un fondo con el logotipo de Voice of America
Mike Godwin, autor de la ley que lleva su nombre, en 2017. Foto: Voice of America (dominio público).

La ley entró en el Oxford English Dictionary en 2012. En 2021, unos investigadores de Harvard analizaron discusiones de Reddit y no encontraron que las comparaciones nazis aparecieran con una frecuencia estadísticamente significativa, lo que demuestra, como mínimo, que Reddit no es Usenet. El propio Godwin ha matizado su ley: en 2017, a raíz de la marcha de ultraderechistas en Charlottesville, animó a comparar con los nazis a quienes desfilaban con su simbología.

El efecto Streisand

En 2003, el fotógrafo Kenneth Adelman colgaba en internet las fotos aéreas del California Coastal Records Project, un archivo de unas 12.000 imágenes de la costa para documentar la erosión. En una de ellas, la 3850, se veía la casa de Barbra Streisand en Malibú.

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Streisand demandó a Adelman y a la web que distribuía las fotos por violación de su intimidad y pidió 50 millones de dólares. El juez desestimó la demanda y la condenó a pagar los 177.000 dólares de costas del fotógrafo. Mientras tanto, la foto había pasado de seis descargas a más de 420.000 visitas en el mes siguiente.

El nombre lo puso en 2005 Mike Masnick, en el blog Techdirt, a propósito de otro caso: un hotel de playa que exigía a una web de fotos de urinarios que dejara de mencionarlo. En sus memorias de 2023, Streisand explicó que su problema no era la foto, sino su nombre asociado a ella por motivos de seguridad, y reconoció que, visto con perspectiva, había sido un error.

Antes de que tuviera nombre

El efecto es mucho más viejo que internet. Cuando se estrenó Ciudadano Kane en 1941, William Randolph Hearst, en quien Orson Welles se había inspirado en parte para su magnate, prohibió que sus periódicos mencionaran la película. Fue un éxito de crítica y un fracaso de taquilla, se olvidó durante años y volvió con fuerza en los cincuenta, de la mano de críticos franceses como André Bazin, hasta colarse en todas las listas de las mejores películas de la historia.

Rótulo del título de Citizen Kane, con letras blancas sobre fondo negro y la leyenda An RKO Radio Picture
El rótulo de Citizen Kane en el tráiler de 1941. RKO Radio Pictures (dominio público).

En España hay ejemplos de manual. En 2007, un juez ordenó secuestrar un número de El Jueves por una portada sobre los entonces príncipes de Asturias, y la portada, que en el quiosco habría durado una semana, se vio en medio mundo. En marzo de 2018, una jueza ordenó el secuestro cautelar de Fariña, el libro de Nacho Carretero sobre el narcotráfico gallego; los libreros respondieron con ingenio, el libro se convirtió en tema de conversación nacional y en junio la Audiencia Provincial de Madrid levantó la medida.

Los investigadores Sue Curry Jansen y Brian Martin lo explicaron en 2015: la censura falla cuando el propio intento de censurar se ve. Para que funcione no basta con quitar algo de la vista; hace falta que nadie se entere de que se ha quitado.

Las dos reglas tienen algo en común: describen lo que pasa cuando alguien pierde los nervios en público. Una discusión que acaba en Hitler y una demanda que convierte una foto aburrida en la más vista del día son, en el fondo, el mismo error con distinto vestuario.

El efecto Streisand, en dos minutos

El psicólogo Xavi Savin explica en este vídeo por qué intentar ocultar algo puede tener el efecto contrario.

El Efecto Streisand

Si les ha gustado, en el blog están también Guy Goma, el falso experto de la BBC, la conspiración de Bielefeld y Stabri, el muñeco viajero de internet.

Fuentes consultadas

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