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Paul McCartney en Villajoyosa: el verano secreto de 1972

Linda McCartney, con su hija Stella en brazos, baja una escalerilla seguida de Paul McCartney, con gafas de sol, y de sus otras hijas en 1972

El 12 de junio de 1972, de madrugada, una pareja con pinta de hippie y tres niñas se presentó en la recepción del hotel Montíboli, en Villajoyosa (Alicante), a nombre de «Mr. Martin y familia». El seudónimo duró lo que tardó el personal en verles la cara: eran Paul y Linda McCartney, que venían a pasar dos semanas escondidos en la costa alicantina. Allí cumplió Paul 30 años, tocó con la orquesta del hotel hasta las tantas y escribió una canción que la BBC acabaría prohibiendo. Según dijo él mismo, estaba «de humor sensual en España».

Mr. Martin y familia

Hacía dos años que los Beatles se habían separado, buena parte de la opinión pública culpaba a Paul de la ruptura y sus dos primeros discos en solitario no habían funcionado demasiado bien. Wings, la banda que había montado con Linda y con Denny Laine, apenas tenía un año. Según Alberto Abenza, director del documental «Bienvenido, Mister Martin», McCartney buscaba un sitio tranquilo, lejos de la Costa Azul de los famosos. Él mismo se lo explicó a una periodista alicantina: había visto en Inglaterra una foto del hotel Montíboli y le había gustado mucho.

Para esconderse, el sitio era perfecto. El Montíboli, encaramado a un acantilado y con una cala propia a salvo de los paparazzis, era el refugio de los artistas que pasaban cada año por el Festival de Benidorm, de Julio Iglesias a Aretha Franklin, y su personal estaba enseñado a no hacer preguntas, ni siquiera cuando alguien se registraba con un nombre a todas luces falso. Con Paul y Linda venían sus tres hijas, Heather, Mary y Stella, que tenía nueve meses, y por allí apareció también Denny Laine.

Fachadas de casas pintadas de amarillo, azul, verde y rosa sobre la muralla del casco antiguo de Villajoyosa
Las casas de colores del casco antiguo de Villajoyosa. Foto: PiotrMig (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Lo de Mr. Martin duró poco. Según contó entonces el diario Información, se inscribió con un nombre falso, pero el pasaporte le delató. Entonces habló con el personal, dejó órdenes severísimas de que nadie le molestara, porque había venido a descansar con su mujer y sus hijas, y se fue a Benidorm con Linda sin que nadie le reconociera.

Una jam session en el Montíboli

Por las noches, una orquesta amenizaba las veladas del Montíboli, y McCartney acabó tocando con aquellos músicos en una jam session que duró hasta altas horas de la madrugada, según recuerdan en el documental los empleados de entonces. El bar del hotel, del que se encargaba Pepe López, fue el escenario de alguna de aquellas sesiones improvisadas.

Paul McCartney, con camiseta de tirantes y tirantes, toca la batería junto a un músico con pajarita en el hotel Montíboli; la foto está firmada por él
Paul McCartney a la batería, con uno de los músicos de la orquesta del hotel Montíboli, en junio de 1972. La foto está firmada por él.

Los McCartney no llevaban guardaespaldas y se mezclaban con naturalidad con el personal del hotel y con quien se acercaba a hablar con ellos. También se dejaron caer por algunas discotecas de Benidorm, como el Corral Garden.

Lo que sí está documentado es el cumpleaños. El 18 de junio de 1972, Paul cumplió 30 años en el Montíboli, y una foto publicada años después en la biografía «The McCartney Legacy» lo muestra en la cocina del hotel con Linda, las niñas, Denny Laine, parte del personal y unas jarras de sangría.

Monjas, niños y una dirección perdida

No todo fue música. Un día, bajando a la cala del hotel, los McCartney se encontraron con un grupo de monjas y niños de la Casa de Beneficencia de Alcoy, un internado para niños de familias sin recursos que una vez al año los llevaba a la playa. Aquel año tocó Villajoyosa. Lejos de esquivarlos, Paul y Linda sacaron las guitarras y se dejaron rodear por los niños, en una escena que, como dice el guionista Rafa Cervera, parece sacada de una película de Berlanga.

Paul y Linda McCartney, con guitarras, sentados en la playa de pie de un acantilado, con un grupo de niños, monjas y adultos detrás
Paul y Linda McCartney con los niños y las monjas de la Casa de Beneficencia de Alcoy en la cala del Montíboli, en junio de 1972. Foto: José Crespo Colomer.

El fotógrafo alcoyano José Crespo Colomer, que acompañaba siempre aquellas excursiones, lo retrató todo y le prometió a McCartney que le mandaría las fotos. Perdió la dirección y no pudo cumplir su palabra. Décadas después se lo contó a Antonio Martínez, un vecino de Villajoyosa del que hablaremos luego, que mandó las copias a la oficina de McCartney. Desde allí le confirmaron que Paul las había recibido y que le había gustado tenerlas. Crespo, según Martínez, «descansó al saberlo».

Hi, Hi, Hi

El verano en Villajoyosa también dio una canción. Según los autores del documental, allí compuso McCartney «Hi, Hi, Hi» y el esbozo de «My Love», y él mismo dejó caer de dónde le venía la inspiración: «Estaba de humor sensual en España cuando la escribí». La BBC no compartió el humor: prohibió el single, que salió el 1 de diciembre de 1972, por sus alusiones al sexo y a las drogas. En España, en cambio, «Hi, Hi, Hi» llegó al número 1.

Pocos días después de Villajoyosa, Wings salió de gira por Europa con las niñas y el equipo técnico, en un autobús de dos pisos pintado de colores.

Paul McCartney, con camisa de rayas, toca el bajo en un escenario durante la gira de Wings de 1972
Paul McCartney con Wings en Turku (Finlandia), el 5 de agosto de 1972, en la gira que empezó semanas después de Villajoyosa. Foto: Helge Heinonen (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.

Los autores del documental van más allá y le atribuyen a aquel retiro parte de las canciones de «Red Rose Speedway» y «Band on the Run», los dos discos de 1973 con los que Wings levantó cabeza. Es una hipótesis: lo que confirman las fuentes es «Hi, Hi, Hi».

La única entrevista

Solo hubo una entrevista en España aquel verano, y se la llevó Pirula Arderius, la primera mujer periodista de la provincia de Alicante, con fotos de Perfecto Arjones. Salió en el diario Información el 20 de junio con dos titulares: «El montaje sobre mi muerte fue un absurdo de las «fans» americanas» y «Ahora tengo otros amigos, otros compañeros… Los Beatles, finito…». En la misma entrevista prometió volver a España para tocar en una plaza de toros y a precios asequibles, porque la gente que de verdad le interesaba era la de las gradas, la que no tenía dinero para las sillas de delante.

Página del diario Información del 20 de junio de 1972 con el titular «Paul Mc. Cartney (ex Beatle), con su familia, en Villajoyosa» y fotos de Paul
La entrevista de Pirula Arderius, con fotos de Perfecto Arjones, en el diario Información del 20 de junio de 1972: la única que dio McCartney en España aquel verano.

Arderius también le sacó al personal del hotel algún chisme: que Paul se pasaba el día en la playa y que comía mucho arroz. Al despedirse, él le enseñó los músculos y le dijo que se había puesto muy «strong» con las vacaciones españolas.

Hotel in Benidorm

Años después, McCartney grabó una canción improvisada titulada «Hotel in Benidorm», que salió en el disco en directo Paul Is Live (1993). Los autores del documental la relacionan con el verano de 1972, pero no hay ninguna prueba de que tenga que ver con el Montíboli.

Vídeo: Paul McCartney en Villajoyosa

Este capítulo del pódcast «7 vidas», de la cadena SER, cuenta en un cuarto de hora el verano de McCartney en Villajoyosa.

7 vidas | Paul McCartney en Villajoyosa

Antonio Martínez, el vecino que lo investigó

Que hoy se conozca todo esto se debe, sobre todo, a Antonio Martínez, un vecino de Villajoyosa. De niño vio en el álbum de recortes de su hermana Juana, fan de los Beatles, una foto de Paul y Linda con sus hijas en el Montíboli, y no le dio importancia. De adolescente puso un día «Revolver» y «Rubber Soul» y se enganchó. En el año 2000, en una convención de fans en Catarroja, alguien contó que Paul había veraneado en Benidorm tras la ruptura de los Beatles, y Martínez, que sabía que no era así, se puso a investigar.

El concejal de Cultura le puso en contacto con Tomás Ruiz, director del Montíboli y subdirector en 1972, que le presentó a otros empleados de entonces. Uno era Ramón Lorente, el recepcionista que les vio llegar, que resultó ser el dueño del videoclub del pueblo: Martínez llevaba años alquilándole películas sin saber que había tratado con Paul McCartney. Otro, Pepe López, el encargado del bar.

Más de veinticinco años de investigación han acabado en un documental, «Bienvenido, Mister Martin», dirigido por Alberto Abenza y escrito por los periodistas Amadeu Sanchis y Rafa Cervera, que se estrenó el 22 de octubre de 2025 en CaixaForum València y cuyos derechos compró À Punt. Sanchis ya había sacado la historia a la luz en 2019, en un reportaje para la revista Beat, después de ver la foto de los niños de Alcoy en una exposición. Martínez, que trabaja en el puerto de Villajoyosa, prepara ahora un libro.

Gracias a su empeño, aquellas dos semanas que McCartney pasó escondido en Villajoyosa ya no son solo una foto en el álbum de recortes de su hermana.

Si te gustan las historias de los Beatles en España, aquí contamos la de Andrés Moore, el madrileño que fundó The Beatles según la prensa franquista; y si prefieres a Hendrix, la de la portada de Axis: Bold As Love. Y muy cerca de allí, en Jijona, se fabrica el dulce más navideño de España: aquí tienes la historia del turrón. Más de veinte años después volvió a hacer de acompañante casi anónimo, esta vez de Allen Ginsberg, en The Ballad of the Skeletons.

Lee también: Cuando Michael Jackson compró las canciones de los Beatles y Why Don’t We Do It in the Road? y los monos de McCartney

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