Fue un gesto mínimo: la comisura de la boca se le torció un instante y volvió a su sitio. Marc Randolph, cofundador de Netflix, lo vio desde el otro lado de la mesa y lo entendió enseguida: John Antioco, consejero delegado de Blockbuster, se estaba aguantando la risa. Era septiembre de 2000, la reunión se celebraba en un rascacielos de Dallas y los de Netflix acababan de pedir 50 millones de dólares por una empresa de DVD por correo que perdía dinero a chorros. Blockbuster, dueña de miles de videoclubs en medio mundo, dijo que no. Diez años después estaba en bancarrota; hoy Netflix tiene más de 325 millones de suscripciones y de Blockbuster queda una sola tienda, en Bend (Oregón).
Blockbuster, el gigante de los videoclubs
Para quien no lo vivió: hubo un tiempo en que ver una película en casa un viernes por la noche exigía salir a la calle, elegir una cinta en un local con moqueta, acordarse de devolverla y pagar la multa cuando no te acordabas. El rey de ese mundo fue Blockbuster. Su primera tienda abrió el 19 de octubre de 1985 en Dallas, con 8.000 cintas VHS y 2.000 de Beta, y el nombre salió de la jerga de Hollywood para los grandes éxitos de taquilla.
En los noventa se extendió por todo el mundo. En su mejor momento, en 2004, tenía 9.094 tiendas y daba trabajo a 84.300 personas.
Netflix, una empresa de DVD por correo
Netflix la fundaron Marc Randolph y Reed Hastings el 29 de agosto de 1997 en Scotts Valley, California. No tenía nada que ver con lo que es hoy: alquilaba DVD por internet y los mandaba por correo. Empezó a funcionar en abril de 1998 cobrando por cada película y en septiembre de 1999 se pasó a la suscripción mensual, sin multas por retraso, que era justo lo que más odiaban los clientes de los videoclubs.
En 2000 la burbuja de las puntocom estaba en su apogeo, pero Netflix perdía dinero a un ritmo alarmante. Como contó Randolph años después, necesitaban que alguien los comprara por 50 millones de dólares, y deprisa. Y el comprador natural era el gigante del sector.
La reunión de Dallas
Randolph, Hastings y el director financiero, Barry McCarthy, volaron a Dallas y subieron a la sede de Blockbuster, en la Renaissance Tower. Les esperaban Antioco, que un año antes había sacado la empresa a bolsa y había recaudado más de 450 millones de dólares, y su director jurídico, Ed Stead. Hastings planteó la propuesta: unir fuerzas, de modo que Netflix se encargara del negocio por internet y Blockbuster siguiera con las tiendas.
Las objeciones llegaron según lo previsto. «La histeria de las puntocom está completamente exagerada», dijo Antioco, y Stead añadió que los negocios en internet, Netflix incluido, eran insostenibles y quemarían dinero eternamente. Al final, Stead pidió silencio y preguntó cuánto querían. Hastings respondió: 50 millones. Fue entonces cuando Randolph vio el gesto en la boca de Antioco. La reunión, según él, se fue cuesta abajo a partir de ahí.

El viaje de vuelta fue largo y silencioso. En el avión, Randolph hizo el gesto de brindar y resumió la situación: Blockbuster no los quería, así que solo quedaba una cosa por hacer. «Parece que ahora vamos a tener que patearles el culo».
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Total Access, el contraataque que pudo salir bien
Netflix creció y Blockbuster acabó tomándosela en serio. Montó su propio servicio por internet, Blockbuster Online, y en 2007 lanzó una campaña de mil millones de dólares llamada Total Access: el cliente alquilaba un DVD por internet y, si lo devolvía en una tienda, se llevaba otra película gratis. Fue un éxito, aunque cada película regalada le costaba a la empresa dos dólares, con la esperanza de que los nuevos suscriptores acabaran compensándolo. Netflix se sintió amenazada, y Hastings le propuso a Antioco comprarle el negocio por internet.
Entonces intervino Carl Icahn, miembro del consejo de administración, que no estaba dispuesto a seguir perdiendo dinero con Total Access. Antioco salió de la empresa en julio de 2007, entre polémicas por su sueldo y con una indemnización de 24,7 millones de dólares. Su sustituto, James Keyes, que venía de dirigir 7-Eleven, rechazó la propuesta de Hastings, subió los precios del alquiler por internet y acabó con las películas gratis. El crecimiento de Blockbuster Online se frenó en seco.
De 9.094 tiendas a una
Mientras tanto, Netflix había lanzado en 2007 su servicio de vídeo por internet, y en enero de 2008 todos sus suscriptores de DVD pasaron a tener streaming ilimitado sin pagar más. Blockbuster, que además tenía encima la Gran Recesión y la competencia de las máquinas de alquiler de Redbox, no levantó cabeza: el 23 de septiembre de 2010 se declaró en quiebra, con 900 millones de dólares de deuda. Al año siguiente, la operadora de televisión por satélite Dish Network compró las 1.700 tiendas que le quedaban, y en 2014 cerraron las últimas 300 que eran de la empresa. Sobrevivieron solo algunas franquicias.

En enero de 2018 quedaban nueve en Estados Unidos: seis en Alaska, dos en Oregón y una en Texas. En agosto de ese año solo seguía abierta la de Bend, en Oregón, y desde que cerró en enero de 2020 la última tienda que quedaba fuera de Estados Unidos, en Dargaville (Nueva Zelanda), es el último Blockbuster del mundo (las de Australia habían cerrado en marzo de 2019). Se ha convertido en una atracción turística, con recuerdos de la marca y unos objetos de películas de Russell Crowe que el humorista John Oliver había regalado a una tienda de Alaska, y en septiembre de 2020 hasta se alquiló por Airbnb para dormir en ella con decoración noventera.

Su historia la cuenta el documental The Last Blockbuster, estrenado el 15 de diciembre de 2020.
El canal V1 Analytics resume en poco más de tres minutos, sobre un mapa de Estados Unidos, cómo se fueron abriendo las tiendas de Blockbuster y cómo desaparecieron después.
¿Tan ciego estaba Blockbuster?
En las escuelas de negocios, el «no» de Dallas se cuenta como el ejemplo perfecto de miopía empresarial, y algo de eso hubo. Pero la caída tuvo más padres: una dirección que cambió de rumbo en el peor momento, la crisis de 2008, las máquinas de Redbox y el vídeo bajo demanda. Blockbuster llegó a intentarlo con Total Access e incluso compró en 2007 la plataforma de descargas Movielink. Lo hizo tarde.
El 29 de septiembre de 2023, Netflix cerró el servicio de alquiler de DVD por correo con el que había nacido, después de más de 5.000 millones de envíos. El videoclub de Bend, en cambio, sigue abierto. Netflix, por su parte, tiene en 2026 más de 325 millones de suscripciones de pago en más de 190 países.
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Fuentes consultadas
- Wikipedia. (s. f.). Blockbuster LLC. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Blockbuster_LLC
- Wikipedia. (s. f.). Netflix, Inc. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Netflix,_Inc.
- Wikipedia. (s. f.). Netflix. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Netflix
- Wikipedia. (s. f.). Marc Randolph. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Marc_Randolph
- Wikipedia. (s. f.). Reed Hastings. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/Reed_Hastings
- Randolph, M. (2022, 4 de mayo). We pitched Netflix to Blockbuster. They laughed us out of the building. Built In. https://builtin.com/articles/netflix-blockbuster-buyout
- TheWrap. (s. f.). Netflix co-founder Marc Randolph on the ‘best decision’ the streaming giant ever made. TheWrap. https://thewrap.com/netflix-marc-rudolph-best-decision-early-days
- GQ España (7 de julio de 2020). «Netflix vs. Blockbuster: la rivalidad que cambió para siempre la industria del entretenimiento». https://www.revistagq.com/noticias/articulo/netflix-contra-blockbuster-historia
- Wikipedia. (s. f.). The Last Blockbuster. Wikipedia, The Free Encyclopedia. https://en.wikipedia.org/wiki/The_Last_Blockbuster
- UpdateNerd. (2022). The Last Blockbuster storefront [Fotografía]. Wikimedia Commons. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:The_Last_Blockbuster_storefront.jpg
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