Saltar al contenido

Vine-Glo, el «zumo de uva» de la Ley Seca que se volvía vino en el sótano

Anuncio de Vine-Glo de 1930 con el lema «legal in your home» en letras grandes, dos copas sobre un racimo de uvas y la lista de ocho variedades con sus precios

En noviembre de 1930, Milwaukee se llenó de vallas y anuncios de un producto «legal en su casa»: Vine-Glo, concentrado de uva de California. La palabra «vino» no aparecía, aunque el barril que la marca dejaba en el sótano acababa rondando los quince grados. Lo vendía Fruit Industries, una cooperativa de viticultores con préstamos del Gobierno de Herbert Hoover y una abogada que hasta 1929 había llevado los procesos de la Ley Seca en el Departamento de Justicia. El negocio duró hasta noviembre de 1931, cuando un juez de Kansas City condenó a otra empresa del ramo y la cooperativa prefirió retirarse a tiempo.

Legal en su casa, sin decir «vino»

El truco no era nuevo. El artículo 29 de la Ley Volstead permitía fabricar en casa zumos de fruta «no embriagantes», que la normativa limitó a 200 galones al año por hogar, y los viticultores californianos lo aprovecharon con ladrillos de uva deshidratada que advertían, muy serios: «No deje el líquido en una jarra en el armario durante veinte días, porque se convertiría en vino». Esa parte ya la contamos al repasar la Ley Seca, de las recetas de whisky a los ladrillos de vino. Vine-Glo llevó la jugada a escala industrial.

El anuncio del Chicago Tribune de finales de 1930 no dejaba lugar a dudas: «directo a usted desde 20.000 viñedos de California» y, en letras enormes, «legal en su casa». Ofrecía ocho variedades con nombre de vino, del oporto al borgoña, en barriles de cinco galones por 14,75 dólares y de diez por 24,50. En Milwaukee, los pedidos se tomaban en unas doscientas farmacias y cien tiendas de ultramarinos que no guardaban ni un barril.

Una cooperativa con préstamo federal y abogada de lujo

Detrás estaba Fruit Industries, nacida en 1929 de la fusión de siete cooperativas de California. Para dar salida a una cosecha récord obtuvo un préstamo de 1,3 millones de dólares de la Junta Federal Agrícola, creada ese mismo año para sostener los precios del campo, y a finales de 1931 ya le debía más de 2,5 millones.

Mabel Walker Willebrandt, sentada a un escritorio lleno de papeles y libros abiertos, junto a un teléfono de candelero, en un despacho con estanterías
Mabel Walker Willebrandt en su despacho, en una foto de Underwood & Underwood. Dominio público (Biblioteca del Congreso), vía Wikimedia Commons.

La abogada era Mabel Walker Willebrandt, fiscal general adjunta de Estados Unidos entre 1921 y 1929 y responsable de los procesos de la Ley Seca; Al Smith la llamaba «la Porcia de la Prohibición». Hizo campaña por Hoover en 1928 y, según The Mob Museum, esperaba a cambio ser fiscal general. No lo fue. Dimitió en 1929 y, según Time, Vine-Glo nació por consejo suyo. Algunas fuentes sostienen que ya había bendecido la idea antes de dejar el cargo.

Un barril en el sótano y una amenaza de Capone

Lo más llamativo era el servicio a domicilio. Los agentes de Vine-Glo bajaban el barril al sótano del cliente, lo diluían y lo cuidaban dos o tres meses, según las crónicas; luego lo embotellaban ellos mismos, y salía con unos quince grados. Un bodeguero californiano recordaba en 1969 que el técnico solía hacer tres visitas. El eslogan, según Time, era «Basta con quitar el tapón».

En Washington nadie quería mojarse. El director de la Prohibición, Amos Woodcock, había dicho que todo era «cuestión de intención», y ni él ni el fiscal general Mitchell aclararon qué harían con los anuncios. Ralph Merritt, dirigente de los viticultores, aseguraba incluso que el programa ayudaba a hacer cumplir la Prohibición, y Charles Collins Teague, de la Junta Federal Agrícola, le dio la razón.

Dos hombres vacían un barril de licor en una alcantarilla de una calle de Nueva York ante varios policías y un hombre de traje y canotier
Agentes vacían un barril en una alcantarilla de Nueva York tras una redada de la Ley Seca, ante el subcomisario de policía John A. Leach. Dominio público (Biblioteca del Congreso), vía Wikimedia Commons.

En Chicago la cosa se puso fea. Algunos periódicos publicaron que Al Capone había amenazado de muerte a cualquier farmacéutico o tendero que vendiera Vine-Glo, y Donald Conn, director gerente de la cooperativa, respondió que correrían el riesgo. El historiador David Reamer sospecha que pudo ser un reclamo publicitario.

El juez de Kansas City y la retirada

La prensa no les quitaba ojo. En diciembre de 1930, el dibujante Rollin Kirby se burló de la cooperativa y de su abogada en la viñeta «La oveja perdida». En agosto de 1931, tras una redada en la oficina neoyorquina de Vino Sano, fabricante de ladrillos, su director pidió a Willebrandt que defendiera a sus empleados. Según Time, ella contestó: «Lo siento, pero nunca acepto casos de la Prohibición».

El golpe llegó por un caso ajeno. El 16 de octubre de 1931, el juez federal Merrill E. Otis condenó en Kansas City a Ukiah Grape Products, otra empresa de concentrados, y a su jefe de ventas local, Albert Brunett. Sus vendedores daban instrucciones detalladas para fermentar el producto y, según Time, prometían algo a la altura de cualquier vino de antes de la guerra. Para el juez, aquello ni siquiera era zumo: el zumo tenía que salir de la fruta, y aquel líquido era un jarabe rebajado con agua.

En Fruit Industries tomaron nota. En noviembre, Conn anunció que dejarían de vender y «atender» Vine-Glo. Sus otros concentrados seguirían a la venta sin servicio, «para refrescos, como siempre», y si alguien los dejaba fermentar, la cooperativa no quería saber nada. En 1932, Al Smith aún acusaba a los republicanos de haber «pagado» a Willebrandt con un préstamo agrícola de 20 millones a una empresa frutera; según él, Willebrandt también había convencido a Justicia de que un vino de 12 grados no emborrachaba. La Ley Seca terminó en diciembre de 1933.

Lo de Chicago no extrañará a quien conozca el origen de las cicatrices de Al Capone, el gánster al que algunos periódicos atribuyeron aquellas amenazas. Y un año antes de que entrara en vigor la Ley Seca, otro ingrediente del alcohol, la melaza, causó en Boston una tragedia muy distinta: la inundación de melaza de 1919.

Explora

Consulta el mapa de las historias

Con borde blanco, los países de esta historia. Pulsa cualquier país para ver lo que ocurrió allí, o viaja por épocas y décadas.

Fuentes consultadas

Siguiente historia

Las marionetas originales de Mahna Mahna y las dos Snowths rosas en una vitrina del Museo de la Ciudad de Nueva YorkCultura pop y rarezas modernasEl origen de «Mahna Mahna»: de un documental italiano sobre Suecia a los TeleñecosEl origen del «Mahna Mahna», la canción más pegadiza de los Teleñecos, está en una sauna sueca de cine italiano. Piero Umiliani la compuso en 1968 para Svezia, inferno e paradiso, un…Leer la siguiente historia →¿Te quedas con ganas de más?Sorpréndeme con otra historiaTirar el dado →

El boletín del Café

No te pierdas la próxima historia

Episodios reales, documentados y profundamente desconcertantes. Cada semana publicamos una nueva historia.

Suscribirme gratis →Por correo o con avisos en el navegador, como prefieras.

Quién escribe

Comparte esta historia

¿Te gusta El Café de la Historia? Añádenos como fuente preferida y verás más historias nuestras en Google.