En el siglo XII, un tal Roland tenía tierras en Hemingstone, en el condado inglés de Suffolk, a cambio de un servicio muy particular: cada Navidad debía presentarse ante el rey y hacer un salto, un silbido y un pedo. No es un chiste de taberna. La obligación quedó apuntada, en latín y con toda seriedad, en los registros feudales de la Corona inglesa.
Un apellido que lo decía todo
Los documentos lo llaman Rollandus le Pettour o le Pettus y, en una mención más tardía, Rowland le Fartere. Pettour viene del anglonormando pet, pedo, y designaba a quien los soltaba a menudo; fartere es su equivalente inglés. No era un apodo único: los registros ingleses recogen también a un Walterus Fartere en 1234 y a un Johannes le Fartere en 1327.
Sobre su vida se sabe muy poco. La tradición lo sitúa en la corte de Enrique II, que reinó entre 1154 y 1189, pero los registros no dicen a qué rey divertía. Valerie Allen, autora de On Farting (2007), reconoce que la cronología es un misterio: pudo empezar con Enrique I y seguir con Enrique II. Algo sí está claro. Roland vivió en el siglo XII, porque en tiempos de Ricardo I (1189-1199) sus tierras ya eran de su nieto.
El número de Navidad
La descripción del servicio está en el Liber Feodorum, el Libro de los Feudos, una recopilación de registros de tenencias reunida hacia 1302. Una entrada de 1250 sobre Hemingstone recuerda que aquella sargentía «había sido de Rollandus le Pettour» y que por ella debía hacer cada año, el día de Navidad y ante el rey, saltum et sifflettum et unum bumbulum. Otra entrada, de hacia 1227, lo dice más claro todavía: saltum, siffletum, pettum. Un salto, un silbido y un pedo.
La lingüista Laura Wright, de la Universidad de Cambridge, dedicó a este pasaje una conferencia en la Universidad de Aberystwyth en 2018. Según ella, sifflettum y bumbulum son diminutivos, así que la traducción más fiel sería algo como «un pequeño silbido» y «un pequeño estruendo». El diccionario de latín medieval británico define bumbulus como «retumbo, ventosidad».
Muchas versiones modernas aseguran que Roland tenía que hacer las tres cosas a la vez. Los registros se limitan a enumerarlas, así que la coreografía queda a gusto del lector.
Una finca pagada en espectáculo
Aquella forma de tener tierras se llamaba sargentía (serjeanty): el rey cedía un feudo y, en lugar de una renta o de caballeros para la guerra, pedía a cambio un servicio concreto. A Roland le tocó animar la Navidad.
El tamaño de la finca es otro misterio. Hoy circulan cifras muy distintas: treinta acres, unas doce hectáreas, en unas versiones; más de cien acres en otras. Las fuentes medievales que hemos consultado no lo precisan. Lo que sí explica Walter Copinger en The Manors of Suffolk, publicado a principios del siglo XX, es que los dos señoríos que el Domesday Book registraba en Hemingstone acabaron reunidos en una sola propiedad, la de Roland, y que de ella dependía también el señorío de Langhale, en Norfolk.

Una herencia con número incluido
A la muerte de Roland, la finca pasó a su hijo, Hubert de Afleton, y después a su nieto, Jeffrey. En 1205 la tenían Alexander de Brompton y su mujer, Agnes, hermana y heredera de Jeffrey, que pagaron quince marcos para quedarse con todo el señorío sin repartirlo con otra hermana. Con la tierra iba la obligación: un rollo de 1235 registra en Suffolk un servicio saltus, sibile et bunbi, y en 1250 el escribano todavía recordaba a quién había pertenecido.
Roland tampoco fue el único artista de la casa. Las fuentes citan a un Baldwin le Pettour con la misma sargentía, y fue a él a quien mencionó en 1605 el anticuario William Camden, que describió el número como un baile con carrillos hinchados. Y el oficio existía en otras cortes: en Irlanda, un esquema del siglo XII de la gran sala de banquetes de Tara coloca a los pedorros entre los artistas que entretenían al rey.
Cuando el pedo dejó de tener gracia
Con el tiempo, el servicio empezó a parecer poco decente y se cambió por un pago de dieciséis chelines y ocho peniques al año al Tesoro real, según Copinger y The Gentleman’s Magazine. El apellido, en cambio, aguantó: en 1330 todavía aparece un Rowland le Fartere relacionado con tierras de Hemingstone y de la vecina Gosbeck.

En el pueblo tampoco se olvidó. Christopher Grove, rector de Hemingstone desde hacia 1718 hasta su muerte en 1769, tiene en su epitafio una alusión en latín a la tierra que en otro tiempo pagaba a los reyes ingleses con diversiones. De Roland no quedan crónicas de sus actuaciones ni opiniones del público. Queda algo más prosaico y quizá más fiable: unos funcionarios que copiaron sin pestañear, generación tras generación, que una finca de Suffolk se pagaba con un salto, un silbido y un pedo.
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Siete siglos después, otro profesional del ramo llenó teatros en París: Joseph Pujol, Le Pétomane, el panadero que triunfó en el Moulin Rouge con sus pedos. Y el humor flatulento viene de muy atrás, como demuestra el chiste más antiguo que se conserva, un pedo sumerio. Aunque no todos los pedos dan risa: en 2016, en Tokio, uno provocó un incendio en pleno quirófano. Y un asunto escatológico mucho más serio: el Día Mundial del Retrete, que se celebra cada 19 de noviembre. Y, en la corte española, la princesa Luisa Isabel de Orleans contestó al embajador de Francia con tres eructos.
Roland el Pedorro, en vídeo
La serie Horrible Histories, de la BBC, dedicó a Roland este número navideño.
Dura dos minutos y está en inglés.
Lee también: si te ha hecho gracia lo de conservar unas tierras a cambio de un pedo, en Inglaterra también premiaban con media canal de tocino a quien juraba no haberse arrepentido de casarse: son los Dunmow Flitch Trials. Y si te van las rarezas con respaldo legal, aquí tienes las leyes absurdas del mundo, las reales y los bulos.
Fuentes consultadas
- Wright, L. (2018). Bumbulummery: a Christmas tradition that you will probably not wish to revive. Anglo-Norman Dictionary. https://anglo-norman.net/bumbulummery/
- Aberystwyth University. (2018). Bumbulummery: A Christmas tradition that you will probably not wish to revive (conferencia de Laura Wright). https://research.aber.ac.uk/en/activities/bumbulummery-a-christmas-tradition-that-you-will-probably-not-wis/
- Copinger, W. A. (1905-1911). The Manors of Suffolk: Notes on Their History and Devolution, vol. 2. Londres: Unwin. https://archive.org/details/manorsofsuffolkn02copiuoft
- McRobbie, L. R. (2015). The True Story of Roland the Farter, and How the Internet Killed Professional Flatulence. Atlas Obscura. https://www.atlasobscura.com/articles/roland-the-farter-professional-flatulence
- Chevalier, L. (2025). Roland the Farter: A Royal Christmas Performer. Medievalists.net. https://www.medievalists.net/2025/12/roland-the-farter-a-royal-christmas-performer/
- Suffolk County Council. Hemingstone (historia de la parroquia). Suffolk Heritage Explorer. https://suffolkher.esdm.co.uk/media/pdfs/hemingstone.pdf
- Wikipedia. Roland the Farter. https://en.wikipedia.org/wiki/Roland_the_Farter
- Historic England. Church of St Gregory, Hemingstone (ficha del edificio protegido). British Listed Buildings. https://britishlistedbuildings.co.uk/101182641-church-of-st-gregory-hemingstone
- Derrin, D. (2015). Reseña de On Farting: Language and Laughter in the Middle Ages, de Valerie Allen (Palgrave Macmillan, 2007). Somatechnics, 5(1). https://researchers.mq.edu.au/en/publications/on-farting-language-and-laughter-in-the-middle-ages/
- CBBC. (2024). FARTER Christmas! | Horrible Histories. BBC. https://www.youtube.com/watch?v=igB8yW_pN1w
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