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El experimento Filadelfia: el barco que nunca se volvió invisible

Fotografía en blanco y negro del destructor de escolta USS Eldridge navegando en alta mar

Según una leyenda que circula desde mediados de los años cincuenta, hacia el 28 de octubre de 1943 la Marina de Estados Unidos volvió invisible el destructor de escolta USS Eldridge en Filadelfia y lo teletransportó a Norfolk durante unos minutos, con efectos terribles para su tripulación. Toda la historia sale de las cartas y las notas de un solo hombre, el antiguo marino mercante Carl M. Allen. El diario de guerra del barco demuestra que aquel otoño el Eldridge no pisó Filadelfia, y la Marina no ha encontrado ni un papel sobre el experimento.

Lo que se supone que pasó

La versión más conocida dice que, en el astillero naval de Filadelfia, unos científicos aplicaron al Eldridge la teoría del campo unificado de Albert Einstein. El barco se volvió invisible, apareció unos minutos en Norfolk (Virginia) y regresó a Filadelfia. A veces se le llama también «Proyecto Arcoíris», aunque en los archivos de la Marina RAINBOW era otra cosa: el nombre en clave de los planes de guerra contra Alemania, Italia y Japón.

Un paquete con la etiqueta «Feliz Pascua»

Todo arrancó en 1955, cuando Morris K. Jessup, astrónomo de formación y vendedor de recambios de coche, publicó The Case for the UFO. Poco después llegó a la Oficina de Investigación Naval (ONR) un paquete anónimo con la etiqueta «Happy Easter»: un ejemplar del libro lleno de notas manuscritas en tres tonos de tinta azul, que hablaban de la propulsión de los platillos volantes y de razas alienígenas.

En enero de 1956, Jessup empezó a recibir cartas de un tal Carlos Miguel Allende, que también firmaba como Carl M. Allen y daba una dirección de New Kensington (Pensilvania). Aseguraba haber visto el experimento desde el mercante SS Andrew Furuseth y remitía a un artículo de un periódico de Filadelfia que, por lo que se sabe, nunca existió. En 1957, Jessup vio en la ONR el libro anotado y notó que la letra se parecía a la de las cartas.

Dos oficiales de la ONR, el capitán Sidney Sherby y el comandante George W. Hoover, se interesaron por el asunto a título personal; Hoover acabaría concluyendo que no había nada sólido detrás. Se lo enseñó a Austin N. Stanton, presidente de Varo, contratista de la ONR, y a Stanton le interesó tanto que su oficina sacó copias del libro anotado y de las cartas: la llamada «edición Varo». La ONR habla de 25 copias; otras fuentes, de 127.

Lo que dice el diario del barco

El Eldridge, bautizado en honor de un aviador naval muerto en las islas Salomón en 1942, fue botado en Newark (Nueva Jersey) el 25 de julio de 1943 y entró en servicio el 27 de agosto en el astillero de Nueva York. Según su diario de guerra, siguió por Nueva York y Long Island Sound hasta el 16 de septiembre; del 18 de septiembre al 15 de octubre hizo entrenamiento y pruebas de mar en las Bermudas, y el 18 de octubre volvió a Nueva York con un convoy. Allí se quedó hasta el 1 de noviembre, cuando salió escoltando el convoy UGS-23, que el día 2 entró en Norfolk. El 3 zarpó hacia Casablanca.

El Andrew Furuseth tampoco cuadra. Salió de Norfolk el 25 de octubre rumbo a Orán, y su capitán en 1943, William S. Dodge, negó por escrito que él o su tripulación vieran nada raro. Los dos barcos ni siquiera coincidieron en Norfolk. La ONR, por cierto, no pudo experimentar nada en 1943: se creó en 1946.

Imanes, chispas y Einstein

La Marina sí hacía cosas con electricidad. Durante la guerra instalaba en los cascos cables de desmagnetización: una corriente medida anulaba el campo magnético del barco para que no lo detectaran las minas magnéticas. Nada que ver con volverlo invisible.

Obreros instalan cables de desmagnetización a lo largo del casco de un barco en 1942
Obreros instalando cables de desmagnetización en el casco de un barco, en 1942. National Museum of the U.S. Navy, dominio público, vía Wikimedia Commons.

En los años cincuenta, además, el destructor USS Timmerman probó un generador de alta frecuencia, de 1.000 hercios en lugar de los 400 habituales, que producía descargas en corona. Ningún tripulante sufrió daños. La ONR apunta que de ahí pudieron salir las historias de levitaciones y teletransportes.

El destructor USS Timmerman navegando frente a la costa de Maine en 1952
El destructor USS Timmerman frente a Bath (Maine), el 4 de septiembre de 1952. Marina de Estados Unidos, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Einstein, por su parte, fue consultor a tiempo parcial de la Oficina de Artillería de la Marina en 1943 y 1944, pero se dedicaba a la investigación teórica sobre explosivos. Su teoría del campo unificado nunca llegó a completarse.

De la broma al cine

Jessup no conoció el desenlace: se quitó la vida en Florida en abril de 1959. En 1969, Allen le confesó a L. J. Lorenzen, de la asociación ovni APRO, que todo era un engaño; había escrito las anotaciones, dijo, «para meterle a Jessup el miedo en el cuerpo». Después se retractó. Su familia, en New Kensington, lo describió como «una mente fantástica», pero también como un vagabundo y un maestro de las tomaduras de pelo.

La leyenda despegó en 1979 con The Philadelphia Experiment: Project Invisibility, de Charles Berlitz, autor de un superventas sobre el Triángulo de las Bermudas, y del ufólogo William L. Moore, que la presentaban como un relato verídico. En 1984 llegó la película, dirigida por Stewart Raffill a partir de un guion inicial de John Carpenter, en la que dos marineros del Eldridge saltan de 1943 a 1984.

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El Eldridge acabó desapareciendo de verdad. En 1951 Estados Unidos se lo cedió a Grecia, que lo rebautizó Leon; la Marina griega lo dio de baja en 1992 y en 1999 se vendió como chatarra a una empresa del Pireo.

Aquel otoño de 1943 la Marina estadounidense sí tuvo sustos de verdad: el USS William D. Porter le lanzó por error un torpedo al acorazado en el que viajaba Roosevelt. Y el cine ya sabía fabricar mitos: el de los lemmings que se suicidan en masa lo popularizó un documental de Disney. Mucho antes, otro fraude había engañado a los propios científicos durante cuarenta años: el hombre de Piltdown. Y cuatro años después hubo una travesía que sí ocurrió, aunque parecía igual de imposible: la Kon-Tiki cruzó el Pacífico en 1947 con seis hombres a bordo de una balsa de troncos.Otra historia de la Armada estadounidense convertida en leyenda es la del Vuelo 19 y el Triángulo de las Bermudas.

The Philadelphia Experiment (1984), en vídeo

Este es el tráiler de la película de Stewart Raffill que llevó la leyenda a los cines.

The Philadelphia Experiment (1984) Official Trailer #1 - Sci-fi Movie HD

Dura unos tres minutos y medio y está en inglés.

Lee también: Elena Francis, la consejera de la radio que nunca existió y Los asesinatos de la familia Clutter: el crimen de Kansas que inspiró A sangre fría

Fuentes consultadas

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