En 1927, un redactor de The American Magazine, William S. Dutton, se propuso encontrar al hombre más normal de Estados Unidos. Con el censo, un mapa y un mapa del tiempo eligió la ciudad más corriente del país, Fort Madison (Iowa), y allí, tras preguntar a los vecinos, dio con su hombre: Roy L. Gray, dueño de una tienda de ropa, de 43 años, casado y con dos hijos.
Los requisitos del hombre medio
Los requisitos estaban claros. El elegido tenía que haber nacido en Estados Unidos y ser de edad, tamaño, educación y opiniones medias. Debía tener una casa media en una calle media, conducir un coche medio y ser cabeza de una familia de cuatro, la media que usaba la Oficina del Censo. Su trabajo, un pequeño negocio de una sola persona, también medio. Y, por si quedaba alguna duda, debía ser «ni líder ni rezagado en los asuntos públicos, ni destacado ni desconocido, ni popular ni impopular».
Para encontrarlo, Dutton usó el informe del censo, un mapa y un mapa meteorológico, y con ellos llegó a la ciudad más media del país: Fort Madison, a orillas del Misisipi, en el sureste de Iowa. Luego hizo una encuesta entre sus vecinos para dar con el hombre más medio de todos.
Roy L. Gray
El elegido fue Roy L. Gray, dueño de una tienda de ropa, de 43 años, casado y con dos hijos. Dutton llamó a su puerta para comunicarle que era el hombre más normal de Estados Unidos, y Gray se tomó la noticia con calma. Aceptó una entrevista y se lo llevaron a Chicago, donde le dieron trato de invitado de honor, que incluyó conocer al alcalde. Periódicos como The Lincoln Star, de Nebraska, o el Rushville Daily Republican, de Indiana, contaron la historia el 25 y el 26 de octubre de 1927.

La revista que lo eligió se publicó entre 1906 y 1956. La habían fundado periodistas de investigación como Ida Tarbell y Lincoln Steffens, pero con el tiempo se volcó en las historias de interés humano, y el hombre más normal del país encajaba de lleno.
La vieja idea del hombre medio
La idea venía de lejos. En 1835, el estadístico belga Adolphe Quetelet desarrolló la noción de «hombre medio», l’homme moyen, y llegó a ver en los promedios casi un mandato moral: si todos vivieran en las mismas condiciones, serían medios, y eso era a lo que debía aspirar la sociedad. En inglés, al ciudadano corriente se le sigue llamando hoy average Joe.
La búsqueda tuvo réplicas. En 1945, el Museo de la Salud de Cleveland compró a Norma, una escultura hecha por Abram Belskie con las medidas medias que había reunido el ginecólogo Robert Latou Dickinson, y organizó un concurso para encontrar a la mujer de Ohio que más se le pareciera. Se presentaron 3863 candidatas; según la revista Cabinet, sólo un porcentaje mínimo se acercaba a las medidas de la estatua, y el premio, un bono de guerra de 100 dólares, se lo llevó una cajera de cine de 23 años.
Unos años después, en 1950, la Fuerza Aérea estadounidense encargó medir a miles de pilotos para rediseñar las cabinas. El investigador Gilbert S. Daniels comprobó que ninguno era medio en las diez medidas clave, y que con sólo tres de ellas no llegaban al 5 %. Diseñar para el hombre medio, concluyó, era diseñar para nadie.
El hombre que no volvió a ser noticia
Después de su paseo por Chicago, Roy L. Gray volvió a Fort Madison, a su tienda y a su vida normal, y, como escribió Alex Boese en Weird Universe, no volvió a salir en los periódicos. Para el hombre más normal de Estados Unidos, no había final más coherente.
Roy no está solo en esta galería de héroes discretos: en Gran Bretaña, el Club de los No Muy Buenos llegó a celebrar los fracasos más estrepitosos con auténtico orgullo, y Maurice Flitcroft, un gruista sin experiencia, se coló en el Open Británico de golf y firmó la peor tarjeta de su historia. Claro que ellos, al menos, destacaban en algo. Y si de gente corriente va la cosa, el apellido más común del país tiene hasta su propia fiesta: el Día Nacional del Apellido Smith, cada 6 de enero. En el otro extremo está el Día Mundial de la Gente Peculiar, dedicado a quienes no optarían nunca a un título así.
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Fuentes consultadas
- Boese, A. (2017, 16 de febrero). Roy L. Gray, the Most Average Man. Weird Universe. https://www.weirduniverse.net/blog/comments/roy_l._gray_the_most_average_man
- De Lorenzo, M. (2019, 28 de junio). Un señor extraordinario. El Progreso. https://www.elprogreso.es/blog/manuel-de-lorenzo/un-senor-extraordinario/201906281719231384651.html
- Cambers, D. S. (2004). The Law of Averages 1: Normman and Norma. Cabinet, 15. https://cabinetmagazine.org/issues/15/cambers.php
- 99% Invisible. (s. f.). On Average. 99% Invisible. https://99percentinvisible.org/episode/on-average/
- Wikipedia. (s. f.). Adolphe Quetelet. Wikipedia, en español. https://es.wikipedia.org/wiki/Adolphe_Quetelet
- Wikipedia. (s. f.). Abram Belskie. Wikipedia, en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/Abram_Belskie
- Wikipedia. (s. f.). Fort Madison, Iowa. Wikipedia, en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/Fort_Madison,_Iowa
- Wikipedia. (s. f.). The American Magazine. Wikipedia, en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/The_American_Magazine
- Wikipedia. (s. f.). Average Joe. Wikipedia, en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/Average_Joe
- Wikipedia. (s. f.). Robert Latou Dickinson. Wikipedia, en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Latou_Dickinson
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