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Un hombre con americana celebra eufórico, con los brazos en alto, una apuesta ganada en un casino

El 11 de abril de 2004, en el Plaza Hotel & Casino de Las Vegas, un londinense de 32 años llamado Ashley Revell puso 135 300 dólares a una sola tirada de la ruleta: al rojo. Para reunirlos había vendido todo lo que tenía, ropa incluida, y se presentó en el casino con un esmoquin alquilado, rodeado de su familia, sus amigos y las cámaras de Sky One. La bola cayó en el 7 rojo.

De conejo de las noticias a jugador

Revell no era un desconocido para la televisión británica. Según la Wikipedia en inglés, había sido el News Bunny de la cadena L!VE TV: un tipo disfrazado de conejo que se colocaba detrás del presentador del informativo y reaccionaba con gestos a cada noticia. Luego fue documentalista y buscador de famosos para la misma cadena, y en 2000 sus intentos de montar una agencia de presentadores salieron en un documental de Channel 4.

Cuando hizo su apuesta, el Evening Standard publicó que su agencia había llegado a proporcionar invitados falsos al programa de Vanessa Feltz, y puso en duda que hubiera ganado 25 000 libras como jugador profesional de póker en los dos años anteriores, como él decía.

Un jugador con traje coloca sus fichas sobre el tapete de una ruleta mientras varias personas miran
Un jugador coloca sus fichas sobre el tapete de una ruleta

En marzo de 2004 vendió todas sus pertenencias, ropa incluida, y completó el bote con mercadillos y subastas. Según el presidente de eventos del Plaza, la idea había surgido a principios de ese año en una conversación informal con un amigo, y entre los dos buscaron un equipo de televisión para grabarlo.

La apuesta que Las Vegas no quería

No todos los casinos querían aquella apuesta. Caesars Entertainment la rechazó, y las negociaciones con el Hard Rock se rompieron la víspera, así que el equipo de Sky reescribió el guion con un nuevo título: «La apuesta que Las Vegas no quiso aceptar». Los dueños del Plaza, en cambio, vieron enseguida el valor publicitario y dijeron que sí.

Revell llevó el dinero en efectivo, lo cambió por fichas e hizo unas cuantas apuestas pequeñas para calentar. Pensaba jugárselo todo al negro, pero en el último momento cambió al rojo, influido por las encuestas entre sus seguidores británicos. La bola rebotó por varias casillas y se quedó en el 7 rojo. Cobró 270 600 dólares en la misma mesa y dejó 600 de propina al crupier.

Ashley Revell, con esmoquin, atiende a una periodista junto a la mesa de ruleta del Plaza en 2004
Ashley Revell, con esmoquin, atiende a una periodista junto a la mesa de ruleta del Plaza en 2004

«Todo pasó tan deprisa que la ruleta estaba girando antes de que me diera cuenta», dijo a Reuters. Su padre no lo celebró tanto: «Sigo estando en contra. No debería haberlo hecho. Es un chico malo. A mis hijos les digo que no apuesten, y tengo otros cuatro que van a querer hacer lo mismo». El hotel le regaló champán y una suite, y le hizo firmar el tapete para exponerlo en el vestíbulo.

La polémica

A otros casinos no les hizo gracia. Para MGM Mirage, aceptar a sabiendas la apuesta de alguien que se jugaba todo su patrimonio, aunque fuera un truco publicitario, «no es el mensaje adecuado para nuestro negocio», y Harrah’s aseguró que no habría participado ni de lejos. El director de operaciones del Plaza, Phil Flaherty, lo achacó a la envidia: «No podría haber comprado la increíble publicidad que recibimos».

Después del rojo

Con parte del dinero se inscribió en las Series Mundiales de Póker y se compró una moto Triumph Tiger, con la que recorrió Europa y conoció en Holanda a la que sería su mujer. También montó una empresa de póker en línea, Poker UTD, que cerró en 2012 por la polémica de las cuentas congeladas en Estados Unidos.

Su jugada dejó además descendencia televisiva: un episodio de la serie Las Vegas, emitido en 2005, se inspiró libremente en él, y Simon Cowell reconoció que la apuesta de Revell le había dado la idea de su concurso Red or Black? (2011-2012), en el que todo dependía de un rojo o un negro.

Vídeo: la jugada en tres minutos

Y para quien quiera ver girar la bola, aquí está la jugada resumida:

Red or Black? - Betting your whole life on one roulette spin

Menos de la mitad de posibilidades

En una ruleta americana como la del Plaza, con 18 números rojos, 18 negros y dos verdes, el 0 y el 00, la probabilidad de que salga rojo es de 18 entre 38, alrededor del 47 %. Revell tenía menos de la mitad de opciones de no arruinarse, y la bola no sabía nada de su apuesta: cada tirada es independiente de las anteriores. Ganó, cobró, dio las gracias y, como le dijo a Reuters, no quiso tentar más a la suerte.

En lo de jugarse una fortuna delante de las cámaras británicas, Revell tiene un primo lejano en Charles Ingram, el militar que ganó el millón en ¿Quién quiere ser millonario? con la ayuda, según el tribunal, de unas toses muy oportunas. Por no hablar de Harry Bensley, que, según la leyenda, se apostó a principios del siglo XX dar la vuelta al mundo con una máscara de hierro.

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