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Isla de los Faisanes: seis meses española y seis francesa

La isla de los Faisanes, un islote alargado con árboles en mitad del río Bidasoa, entre Irún y Hendaya

Hay un trozo de tierra en el río Bidasoa, entre Irún y Hendaya, que es español de febrero a julio y francés de agosto a enero. Mide unos 200 metros de largo por 40 de ancho, no vive nadie, no hay faisanes, y Francia nombra para gobernarlo a un «virrey». En la isla de los Faisanes se firmó en 1659 el Tratado de los Pirineos, allí se entregó a la novia de Luis XIV, Velázquez preparó aquel encuentro y Victor Hugo escribió que, como mucho, se encontraba alguna vaca y tres patos.

El condominio más pequeño del mundo

Un condominio es un territorio sobre el que dos o más Estados ejercen la soberanía a la vez, y la isla de los Faisanes es el más pequeño del mundo. Su superficie varía según la fuente: unos 6.820 metros cuadrados según la Wikipedia en español, menos de 7.000 según Traveler, unos 6.000 según el blog Fronteras, 3.000 según la oficina de turismo de Hendaya y no más de 2.000 según elDiario.es. Francia la administra del 1 de agosto al 31 de enero, y España, del 1 de febrero al 31 de julio, así que es francesa 184 días al año y española 181 (182 en los bisiestos). El reparto se articuló en el Tratado de Bayona de 1856 y lo reguló un convenio firmado también en Bayona el 27 de marzo de 1901, para acabar con los choques entre los pescadores de las dos orillas. Como la frontera sigue el cauce principal del río, que pasa al norte del islote, la isla queda en realidad del lado español de la línea.

La vigilan, por turnos, las comandancias navales de San Sebastián y de Bayona, y el cargo francés lleva aparejado el título de «virrey de la isla de los Faisanes», algo bastante insólito en una república. Uno de esos virreyes fue el oficial de marina Julien Viaud, más conocido como el novelista Pierre Loti. En la práctica, del mantenimiento se encargan los ayuntamientos de Irún y Hendaya, que mandan a alguien a desbrozar cada seis meses.

El Tratado de los Pirineos

La isla debe su fama al final de la guerra entre España y Francia que había empezado en 1635. En 1659, los dos países eligieron aquel islote neutral, en plena frontera, para negociar la paz, y cada uno tendió su propio puente provisional para llegar a él. Por parte española acudió Luis de Haro, valido de Felipe IV; por la francesa, el cardenal Mazarino. Tras veinticuatro conferencias firmaron allí, el 7 de noviembre de 1659 (el blog Fronteras dice que el 7 de julio), el Tratado de los Pirineos, por el que España cedía, entre otros territorios, el Rosellón y la mitad norte de la Cerdaña, y que se sellaba con una boda: la de Luis XIV con la infanta María Teresa, hija de Felipe IV.

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La entrega de la infanta

Las fechas de lo que pasó después varían según la fuente. Según el portal de historia del Ayuntamiento de Hondarribia, que cita elDiario.es, la boda se celebró por poderes el 6 de junio de 1660 en Hondarribia, con el valido Luis de Haro en el papel de novio, mientras Luis XIV esperaba en San Juan de Luz, donde días después debía ratificarse con otra ceremonia. Al día siguiente, Felipe IV fue en góndola con su hija a la isla para reunirse con su hermana, Ana de Austria, reina madre de Francia, a la que no veía desde hacía 25 años, y Luis XIV llegó a caballo para ver a escondidas a su esposa. El blog Fronteras sitúa el 7 de junio el encuentro de los dos reyes y la entrega de la infanta, y la Wikipedia en español fecha el compromiso el 10 de junio. Diego Velázquez, como aposentador real, preparó aquel encuentro por el lado español, con un pabellón adornado con numerosos tapices, aunque no hay constancia documental de que pintara ningún cuadro en la isla. Murió en Madrid poco después, y Traveler no descarta que aquel viaje le costara la salud. Según elDiario.es, el capitán de los mosqueteros de Luis XIV era Charles de Batz-Castelmore, conde d’Artagnan, que dos siglos después inspiró la novela de Alejandro Dumas.

Pintura barroca del encuentro de Luis XIV y Felipe IV, con sus cortes, en un pabellón de la isla de los Faisanes
La entrevista de Luis XIV y Felipe IV en la isla de los Faisanes, de Jacques Laumosnier (dominio público).

Otras entregas reales

No fue la única vez. Según el blog Fronteras, allí se celebró una conferencia entre Isabel de Valois, reina de España y esposa de Felipe II, y su hermano Carlos IX de Francia, y el 9 de noviembre de 1615 se intercambiaron dos princesas casadas por poderes: Ana de Austria, con el heredero de Francia, e Isabel de Borbón, con el de España. En 1721 fue el turno de Luis XV y de su prometida, la infanta Mariana Victoria, de tres años. Nunca llegaron a casarse: él lo hizo con María Leszczyńska, y ella, con el futuro José I de Portugal.

Ni faisanes ni visitas

A veces, con la marea baja, se puede llegar a pie desde la orilla española, pero el acceso está prohibido salvo en contadas jornadas de puertas abiertas. En el centro hay un monolito que recuerda los acuerdos de 1659. Y faisanes no hay: Victor Hugo, que pasó por la zona en 1843, escribió que como mucho se encontraban alguna vaca y tres patos, «sin duda comparsas alquilados para hacer el papel de faisanes». El nombre podría venir de la deformación de alguna palabra relacionada con el paso o el peaje del río; en euskera la llaman Konpantzia, por las conferencias.

Monolito de piedra con una inscripción conmemorativa entre la hierba y los árboles de la isla de los Faisanes
El monolito que recuerda el Tratado de los Pirineos, en el centro de la isla. Foto: Tangopaso (dominio público).

El río la ha ido erosionando, y hoy está estabilizada gracias a obras de protección. Los marinos de San Sebastián y de Bayona desembarcan en ella cada cinco días para vigilarla.

National Geographic España explica en este vídeo de su canal por qué la isla cambia de país cada seis meses.

El curioso caso de las Islas de los Faisanes

Un relevo cada seis meses

Más de tres siglos y medio después del Tratado de los Pirineos, la isla sigue sin faisanes y sin vecinos, y cambia de manos cada 1 de febrero y cada 1 de agosto. Según elDiario.es, el relevo no tiene hoy nada de litigioso: es un trámite ceremonial y tradicional.

Otras historias del blog: el Couto Mixto, Llívia y la guerra de los stops y la monja negra de Moret. Y una fiesta en internet dedicada al estilo de aquella época: el Día del Orgullo Barroco.

Fuentes consultadas

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