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Juan de Lepe, el marinero que fue rey de Inglaterra un día

Pintura de Lucas van Leyden con dos hombres y una mujer jugando a las cartas en una mesa, hacia 1525

En la iglesia del convento franciscano de la Bella, en Lepe, había una tumba con un epitafio sorprendente: el difunto, un marinero de familia humilde, le había ganado a Enrique VII de Inglaterra las rentas y la jurisdicción de su reino durante un día natural. La lápida desapareció y no hay documentos oficiales de la partida ni en España ni en Inglaterra, pero en 1583 el general de los franciscanos copió la inscripción en su crónica, y la hermandad de la Virgen de la Bella guarda una corona de plata que, según la tradición, el marinero se trajo de aquella corte. Es la leyenda de Juan de Lepe, el pequeño rey de Inglaterra.

Un marinero de Lepe en la corte de los Tudor

De Juan de Lepe se sabe poco, y casi todo procede del mismo sitio. Nació en Lepe a mediados del siglo XV, en una casa humilde, y era marino hasta que, sin que se sepa bien cómo, llegó a la corte inglesa. La versión que recoge la hermandad de la Bella cuenta que entró al servicio de un gran señor inglés y que su agudeza le abrió pronto las puertas de la corte.

En el trono estaba Enrique VII, el primero de los Tudor, que había ganado la corona en 1485 en la batalla de Bosworth y la conservó hasta su muerte, el 21 de abril de 1509. Según la Wikipedia, en lugar de gastar a mansalva se concentró en recaudar nuevos ingresos con varios impuestos, y tras su muerte una comisión constató abusos generalizados en el cobro. Canal Sur lo describe como un monarca austero, avaro y tacaño.

Retrato de Enrique VII de Inglaterra con gorro negro, cadena de oro y una rosa roja en la mano
Enrique VII, retratado el 29 de octubre de 1505 por encargo de Herman Rinck, agente del emperador Maximiliano I, probablemente para una boda que no llegó a celebrarse (National Portrait Gallery, Londres; dominio público)

Las crónicas presentan al lepero como confidente, amigo y comensal del monarca, y alguna lo rebaja a bufón. Coinciden en que jugaba a menudo con un rey que pasaba largas temporadas en palacio, entretenido con espectáculos y juegos de azar.

La partida en la que Enrique VII se jugó el reino

Según la Wikipedia, el rey solo apostaba monedas, porque era famoso por su tacañería. Por eso llama la atención la partida que lo hizo famoso en Lepe: jugaban a doble mano y Enrique VII puso sobre la mesa las rentas que su reino produjera en un día y el título de rey durante esa misma jornada. Perdió. Canal Sur cuenta una variante con dos apuestas: primero la corona y después el título y las rentas.

Ni siquiera el juego está claro. La Wikipedia, Canal Sur y el blog Acontecimientos Históricos de la Provincia de Huelva hablan de naipes; la nota que la hermandad difundió en 2010 a través de la agencia Efe, del ajedrez, y El Español, del póquer. El epitafio, que es el testimonio más antiguo, solo dice que el rey y el marinero comían juntos muchas veces y que también jugaban.

Para sorpresa de la corte, Enrique cumplió su palabra. El nombramiento se hizo público y los ingleses empezaron a llamar al ganador «el pequeño rey de Inglaterra». Juan aprovechó sus veinticuatro horas para hacerse con derechos y riquezas, con permiso para llevárselo todo a España. Algunos relatos lo embarcan esa misma jornada al frente de una flota; otros lo dejan en la corte hasta la muerte de Enrique VII, en 1509.

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El epitafio que copió el padre Gonzaga

Ya rico, Juan regresó a Lepe, vivió con holgura y dio parte de su fortuna al convento franciscano de Santa María de la Bella, donde fue enterrado. Según la crónica, fueron sus amigos y parientes quienes grabaron la historia en la lápida a modo de epitafio. En 1583, el padre Francisco Gonzaga, general de la orden, todavía pudo leerla y la recogió en su crónica De origine seraphicae religionis, publicada en Roma en 1587:

«En la Iglesia de este convento aún se ve el sepulcro de cierto Juan de Lepe, nacido de baja estirpe del dicho pueblo de Lepe, el cual como fuese favorito de Enrique VII rey de Inglaterra con él comiese muchas veces y aun jugase, sucedió que cierto día ganó al rey las rentas y la jurisdicción de todo el reino por un día natural, de donde fue llamado por los ingleses el pequeño rey».

Muros bajos de piedra del antiguo convento franciscano de la Bella, entre pinos, con un monumento al fondo
Restos del convento franciscano de Santa María de la Bella, en el recinto romero de Lepe (foto: Daniel Toscano Díaz, CC BY-SA 4.0)

La lápida no ha llegado hasta nosotros; según el blog Acontecimientos Históricos de la Provincia de Huelva, se destruyó durante la guerra de la Independencia. El convento, fundado en 1431 por el caballero cordobés Francisco Luján, se vendió y quedó abandonado en el siglo XVII, según El Español, y hoy es un puñado de muros bajos en el recinto donde se celebra la romería de la Bella.

Una corona para la Virgen de la Bella

Del botín del pequeño rey, la tradición salva una pieza. En el ajuar de la Virgen de la Bella hay una corona de plata grabada a fuego con esmaltes que, según se cuenta en Lepe, fue una de las coronas de Enrique VII. Las versiones no coinciden en cómo llegó a sus manos: un regalo del rey, algo que se llevó en su día de reinado o algo que robó, según recoge The Local. La hermandad asegura que es la corona más antigua que tiene. En junio de 2010 la expuso por primera vez en cinco siglos (en cuatrocientos años, según Tudor Q and A), y el 20 de septiembre de 2025 volvió a exhibirse con motivo de la Magna Mariana de Huelva.

Que la corona sea antigua no demuestra que saliera de Londres. El guionista lepero Alejandro Torres explicó en 2018 que la pieza se había estudiado en España, que es una corona del siglo XV de un estilo parecido al de los Tudor y que no había encontrado información sobre Juan de Lepe en inglés. La historia entera descansa sobre un epitafio que conocemos por la copia de un fraile.

Saber más que Lepe

En Lepe hay una calle dedicada a Juan de Lepe que da a la plaza del Ayuntamiento, y algunos autores le atribuyen la expresión «saber más que Lepe». El diccionario de la Real Academia la explica por otro Lepe: Pedro de Lepe (1641-1700), obispo de Calahorra y La Calzada y autor de un conocido catecismo, y la Wikipedia considera esa la explicación más probable.

En la costa inglesa de Hampshire hay incluso una aldea llamada Lepe, aunque su nombre aparece ya en documentos del siglo XIII, dos siglos antes del marinero.

En 2022, Alejandro Torres quiso averiguar qué había de verdad en todo esto y lo contó en el documental Buscando al pequeño rey de Inglaterra, estrenado en el Festival de Cine de Islantilla.

La historia ha llegado también a la televisión infantil: Los Lunnis le dedicaron un capítulo de Lunnis de leyenda, que el canal oficial de Clan, de RTVE, tiene completo en YouTube.

Lunnis de Leyenda: Juan de Lepe - Episodio completo | Clan TVE

«The Little King of England»

Con ese nombre, el pequeño rey de Inglaterra, lo recuerdan las crónicas de Lepe. De su paso por la corte de los Tudor quedan el epitafio que copió Gonzaga y la corona de la Bella.

Otras historias del blog: tener buena o mala pinta, la guerra de cien años de Líjar contra Francia y la tiara que Franco regaló a la reina Fabiola.

Fuentes consultadas

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