Saltar al contenido

El origen de WhatsApp: la agenda que decía «estoy en el gimnasio» y arrinconó al SMS

Jan Koum, cofundador de WhatsApp, hablando sentado en un escenario

El origen de WhatsApp cabe en una línea de la agenda del iPhone. Jan Koum, un ingeniero llegado de Ucrania con dieciséis años, registró la empresa en California el 24 de febrero de 2009, el día en que cumplía 33, para poner junto a cada contacto una frase que dijera si estaba en el gimnasio o no podía hablar. Las notificaciones push de Apple y un puñado de amigos de habla rusa la convirtieron en pocos meses en un servicio de mensajería, y en 2014 Facebook la compró por unos 19.000 millones de dólares.

Cupones de comida y un iPhone nuevo

Koum nació en 1976 y se crio en un pueblo cercano a Kiev, en una casa sin agua caliente donde sus padres casi no usaban el teléfono por miedo a que estuviera pinchado, según contó él mismo. Años después diría que creció en un país donde todo se escuchaba y acababa delatado. A los dieciséis emigró con su madre y su abuela a Mountain View, en California. Allí la madre cuidaba niños y él barría un supermercado; durante una temporada vivieron de cupones de comida.

Aprendió redes por su cuenta, con manuales de segunda mano, y en 1997, mientras revisaba la seguridad de Yahoo para Ernst & Young, conoció a Brian Acton, ingeniero de la casa. Koum fichó después por Yahoo y allí coincidieron nueve años, hasta que en septiembre de 2007 ambos se tomaron un año sabático. A principios de 2009 se compró un iPhone. «Me fastidiaba perderme llamadas cuando iba al gimnasio», recordó en 2018. De ese fastidio nació la idea de poner un estado junto a cada nombre de la agenda, y la marca la sacó de «What’s up?», el «¿qué hay?» inglés.

Una agenda que solo decía «estoy en el gimnasio»

La primera versión llegó a la App Store en mayo de 2009 y no servía para chatear. Enseñaba, junto al nombre de cada contacto, frases como «en el gimnasio» o «no puedo hablar», y poco más. La había programado Igor Solomennikov, un desarrollador ruso al que Koum llegó a través de su amigo Alex Fishman.

Captura de pantalla de la primera versión de WhatsApp para iPhone, de 2009
La primera versión de WhatsApp, que solo mostraba el estado de cada contacto. © WhatsApp (Meta). Imagen: blog de WhatsApp.

«Estábamos muy ilusionados cuando salió y muy decepcionados cuando nadie la usó», contó Koum. Para colmo, se colgaba una y otra vez, y Koum llegó a pensar en dejarlo y buscarse un empleo. Acton, según se ha publicado, le animó a aguantar «unos meses más».

El cambio llegó en junio, cuando Apple estrenó las notificaciones push, que permitían avisar al usuario aunque no tuviera la aplicación abierta. Koum hizo que cada cambio de estado llegara a todos los contactos, y sus pocos usuarios, casi todos amigos rusoparlantes de Fishman, empezaron a mandarse estados de broma: «me he despertado tarde», «voy de camino». «En algún momento aquello se convirtió en mensajería instantánea», resumió Fishman. En agosto de 2009 salió WhatsApp 2.0, ya con mensajes, y los usuarios activos se dispararon hasta 250.000.

«Facebook me ha rechazado»

Acton también andaba buscando trabajo. Twitter le dijo que no, y Facebook, lo mismo. El 3 de agosto de 2009 lo contó en Twitter sin una gota de rencor: «Facebook me ha rechazado. Ha sido una gran oportunidad para conocer a gente fantástica. Con ganas de la próxima aventura de la vida». La siguiente aventura la tenía al lado. En octubre convenció a cinco antiguos compañeros de Yahoo para que invirtieran 250.000 dólares, y el 1 de noviembre entró en la empresa como cofundador.

Jan Koum, cofundador de WhatsApp, durante una charla en Barcelona en febrero de 2014
Jan Koum en el encuentro 4 Years From Now de Barcelona, el 25 de febrero de 2014, seis días después de que Facebook anunciara la compra de WhatsApp. Foto: Tech.eu (CC BY 2.0), vía Wikimedia Commons.

En diciembre llegaron las fotos; después, la versión para BlackBerry, y en 2010, las de los Nokia con Symbian y Android. Los mensajes viajaban por internet y no por la red de SMS de las operadoras, y la cuenta era el propio número de teléfono. Para costear los SMS de verificación, WhatsApp dejó de ser gratis: en 2014, pasado el primer año, costaba 99 centavos anuales. Publicidad no tenía. Koum guardaba en la mesa una nota de Acton con el lema de la casa: «No ads! No games! No gimmicks!» (ni anuncios, ni juegos, ni trucos).

Una firma en la puerta de los cupones

El 19 de febrero de 2014, Facebook anunció la compra: 4.000 millones de dólares en efectivo, unos 12.000 millones en acciones y otros 3.000 millones en acciones restringidas para los fundadores y los empleados, que entonces eran 55. WhatsApp tenía más de 450 millones de usuarios al mes, y el 70 % la abría a diario. Para Facebook era la mayor adquisición de su historia, y Koum entró en su consejo de administración.

La firma tuvo su simbolismo. Koum y Acton la estamparon en Mountain View, delante de la antigua oficina de servicios sociales en la que Koum y su madre hacían cola para recoger los cupones de comida, según la prensa. La compañía que había rechazado a Acton cuatro años y medio antes acababa de pagar una fortuna por la suya.

Los orígenes de WhatsApp, en vídeo

En la Startup School de Y Combinator de 2014, Koum repasó con el inversor Jim Goetz, de Sequoia Capital, cómo una aplicación de estados acabó convertida en un servicio de mensajes. La charla es en inglés.

Jim Goetz and Jan Koum at Startup School SV 2014

Hoy WhatsApp suma unos 3.000 millones de usuarios. Entre los primeros teléfonos que la recibieron fuera del iPhone estuvieron los Nokia, de una compañía finlandesa que había empezado fabricando pasta de papel. Y el mensaje de texto de pago al que fue arrinconando tiene su propia historia, la del primer SMS, enviado mucho antes de que nadie pensara en poner estados en la agenda.

Explora

Consulta el mapa de las historias

Con borde blanco, los países de esta historia. Pulsa cualquier país para ver lo que ocurrió allí, o viaja por épocas y décadas.

Fuentes consultadas

Siguiente historia

Teléfono de caja grande de Alexander Graham Bell, de 1876, en el National Museum of American HistoryCiencia, creatividad y desastres memorablesWestern Union y el teléfono de Bell: el memorando del «juguete» que nadie escribió en 1876Para retratar la ceguera de las grandes empresas suele citarse un memorando de Western Union de 1876: «Este “teléfono” tiene demasiados inconvenientes para ser considerado seriamente un medio de comunicación. El aparato…Leer la siguiente historia →¿Te quedas con ganas de más?Sorpréndeme con otra historiaTirar el dado →

El boletín del Café

No te pierdas la próxima historia

Episodios reales, documentados y profundamente desconcertantes. Cada semana publicamos una nueva historia.

Suscribirme gratis →Por correo o con avisos en el navegador, como prefieras.

Quién escribe

Comparte esta historia

¿Te gusta El Café de la Historia? Añádenos como fuente preferida y verás más historias nuestras en Google.