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El día que un talco para pies ganó unas elecciones en Ecuador

Figura naranja de la mascota de Pulvapies con el lema «¡El político más limpio de la historia en el Ecuador!»

En 1967, según una historia que la propia marca lleva medio siglo contando y que recoge el Libro Guinness, en Picoazá, un pueblo de unos 4.000 habitantes de la provincia ecuatoriana de Manabí, el candidato más votado a la alcaldía fue un talco para pies. La marca, Pulvapies, se había anunciado durante la campaña como si se presentara a las elecciones, con un lema imbatible: «Vote por cualquier candidato, pero si quiere bienestar e higiene, vote por Pulvapies». Y repartió folletos del mismo tamaño y color que las papeletas.

Picoazá: un pueblo, una urna, un talco

Picoazá es hoy una parroquia del cantón de Portoviejo, en la provincia de Manabí. En 1967 tenía lo justo para unas elecciones municipales: vecinos, papeletas, candidatos y bastante hartazgo.

En este contexto apareció Pulvapies, una marca de talco para pies que decidió lanzarse a lo grande con una campaña publicitaria que, sin saberlo, iba a hacer historia. Y lo hizo con una audacia sin complejos: presentándose como candidato a alcalde.

Publicidad creativa o golpe de Estado aromático

La estrategia fue sencilla. Mientras los candidatos humanos se debatían entre promesas vagas y discursos eternos, Pulvapies optó por el humor, la ironía y el marketing directo. Entre sus lemas más sonados estaban:

  • “Vote por cualquier candidato, pero si quiere bienestar e higiene, vote por Pulvapies.”
  • “Para alcalde: Honorable Pulvapies.”
Ilustración actual del Honorable Pulvapies: un pie con bigote y banda presidencial ante un atril
La ilustración actual del Honorable Pulvapies. Imagen: Pulvapies

El ingenio publicitario se desplegó en anuncios y altavoces montados en camiones, que recorrían el pueblo anunciando las bondades del talco con insistente contundencia. Incluso se llegó a repartir un boletín titulado El Pulvapies Ilustrado, que mezclaba sátira, recomendaciones higiénicas y una buena dosis de autopromoción. Pero el golpe maestro fue otro: los folletos de la campaña tenían el mismo tamaño y color que las papeletas oficiales. Un detalle de imprenta que, el día de la votación, tuvo consecuencias de lo más democráticas.

Y, según el relato, el pueblo votó en masa por el talco. No sería el último prodigio en el que el talco tuvo la última palabra: ocho años después, en un pueblo de Tarragona, unos polvos bien espolvoreados sirvieron para pillar a la mesa de Nulles, que subía escaleras y contestaba preguntas.

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¿Error, sabotaje o legítimo cansancio del electorado?

Según la versión que se ha repetido desde entonces, Pulvapies fue, con diferencia, el “candidato” más votado. Lo curioso es que ni siquiera estaba en la lista oficial. Pero claro, en aquel entonces, las papeletas eran papelitos en blanco donde el votante escribía el nombre de su elegido a mano. Y vaya si escribieron. Eso sí, el sitio de verificación Snopes la califica de «leyenda»: no ha encontrado documentos de la época que la confirmen.

Si ocurrió así, nunca sabremos si fue una broma colectiva o una protesta. Pulvapies, claro, no llegó a asumir el cargo. No es el único candidato improbable de la historia: los británicos han convertido en tradición a sus candidatos estrafalarios, y en Alaska un pueblo tuvo durante veinte años como alcalde honorario a Stubbs, un gato anaranjado.

Según el relato, el talco cosechó votos también en otros municipios, y los candidatos derrotados llegaron a plantearse demandar a la empresa. Por una vez, los pies ganaron a la cabeza.

El talco que inspiró tesis y carcajadas

Décadas después, la historia aparece en tesis universitarias, artículos y manuales de publicidad como ejemplo de hasta dónde puede llegar una campaña ingeniosa.

Y, por si faltaba algún laurel, el episodio acabó en el Libro Guinness de los Récords con una categoría hecha a medida: «Más votos para un producto farmacéutico en una campaña política». Un récord que, sospechamos, nadie tiene prisa por batir.

Folleto publicitario del Honorable Pulvapies: «¡Ya llegó! ¡El único realmente honorable!»
Folleto publicitario del Honorable Pulvapies. Imagen: Pulvapies

La marca, por supuesto, no salió perdiendo: más de medio siglo después, Pulvapies sigue en las farmacias ecuatorianas y presume de aquella campaña en su propia historia.

Nunca volvió a postularse a ningún cargo, tal vez por modestia empresarial, tal vez por prudencia estratégica. Y, hasta donde alcanza la memoria hemerográfica, no se le conocen casos de corrupción, sobres bajo la mesa ni tramas de financiación opaca. Como mucho, algún exceso de fragancia mentolada.

Mientras el resto de aspirantes prometían progreso, asfaltado y prosperidad, Pulvapies ofrecía algo mucho más tangible: bienestar inmediato y pies secos. La higiene resultó más convincente que el programa político.

Y así, en un rincón de la costa ecuatoriana, un bote de talco se convirtió en alcalde oficioso y en leyenda de la publicidad. No gobernó ni inauguró plazas, pero, a diferencia de muchos alcaldes, nadie lo recuerda por nada malo.

Para quien se pregunte por qué en otros sitios se vota siempre el mismo día de la semana, tenemos explicado por qué en Gran Bretaña las elecciones siempre son en jueves.

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Vídeo: Pulvapies presume de su victoria

Medio siglo después, la marca sigue presumiendo de aquella campaña en sus anuncios:

PULVAPIES ANIVERSARIO

Fuentes consultadas