«El espectáculo de Buffalo Bill ha cerrado aquí. No hay negocio». Así resumía un empleado del Wild West, en una carta fechada en Barcelona el 7 de enero de 1890 y publicada en The Sun de Nueva York, la estancia de la compañía en la capital catalana. Había llegado tres semanas antes con cientos de artistas, unos veinte bisontes y la fama recién ganada en París, y se encontró con lluvias torrenciales, una epidemia de gripe y unas entradas que no todo el mundo podía pagar. De aquel invierno quedaron un muerto ilustre, el pregonero del espectáculo, y un puñado de leyendas sobre niños raptados y muelas robadas que, vistas de cerca, no se sostienen.
Un circo del Oeste en el Eixample
La compañía de William Frederick Cody venía de actuar en París durante la Exposición Universal de 1889, la de la torre Eiffel, y de recorrer el sur de Francia. Barcelona fue su única parada en España. Desembarcó el 18 de diciembre con vaqueros, jinetes mexicanos, indios sioux, caballos y bisontes, y levantó su recinto en un solar entre las calles Aribau y Rosselló, en pleno Eixample y muy cerca de Gràcia.
Las funciones empezaban a las dos y media de la tarde y las entradas costaban entre dos pesetas y un duro, un lujo para el bolsillo de la época. En el recinto trabajaban más de cuatrocientas personas y casi trescientos animales. El público vio a un jinete saltar de caballo en caballo con la saca del correo al hombro, como en el Pony Express, una cacería de bisontes de verdad y un asalto en el que una partida de indios se llevaba a unos espectadores hasta que Buffalo Bill y sus hombres los rescataban a tiros. Entre los números que más entusiasmaron estaba el ataque a la diligencia.

Ni Custer ni Toro Sentado
Con los años, el recuerdo de aquella visita se fue llenando de cosas que no ocurrieron. Se ha escrito que el espectáculo acababa con la batalla de Little Bighorn y que Cody hacía de Custer, algo que los estudiosos del Wild West consideran más leyenda que realidad: el final habitual era el ataque a la cabaña de unos colonos, con Buffalo Bill llegando al galope para salvarlos. Tampoco sirvió en el Séptimo de Caballería de Custer. En la guerra de Secesión se alistó en el 7.º de Caballería de Kansas, un regimiento de la Unión, y más tarde fue jefe de exploradores del 5.º de Caballería, servicio por el que recibió en 1872 la Medalla de Honor.
Toro Sentado no pudo decepcionar a nadie en Barcelona porque nunca cruzó el Atlántico. El jefe lakota trabajó cuatro meses en el espectáculo en 1885, cobrando unos cincuenta dólares a la semana por dar una vuelta a caballo a la pista, y regresó a su reserva. Cuando el Wild West desembarcó en Barcelona seguía vivo: lo mató la policía india de Standing Rock el 15 de diciembre de 1890, casi un año después, cuando intentaba detenerlo.

En París, Cody había posado para Rosa Bonheur, la pintora más célebre de Europa, que lo retrató a lomos de un caballo blanco. Llegó a Barcelona con el prestigio intacto y un ego a juego; el novelista Jordi Solé, que ha estudiado su estancia, lo describe obsesionado con estar a la altura de su propio mito.
DEL BLOG AL LIBRO
Más de 300 páginas de historias reales que parecen inventadas: personajes extravagantes, decisiones absurdas y episodios que cuesta creer que ocurrieran.
📖 Entrar en Mundo Estrambótico →Tapa blanda · Tapa dura · Kindle
Lluvia, gripe y viruela
El tiempo no acompañó. Aquel invierno llovió tanto que el agua anegó el recinto y obligó a suspender las funciones entre el 2 y el 6 de enero de 1890. Por las mismas fechas llegaba a la ciudad la llamada gripe rusa, la pandemia que entre 1889 y 1890 infectó a millones de personas en todo el mundo, y con ella hubo casos de tifus y de viruela. Los vecinos más aprensivos encontraron enseguida a quién culpar: a los indios del circo, de quienes se decía que traían en el cuerpo las peores enfermedades. A los del barrio tampoco les hacía gracia la idea de que se escapara algún bisonte.
Algunos miembros de la compañía acabaron en el hospital de la Santa Creu con viruela. Quien no salió de la ciudad fue Frank Richmond, el pregonero que presentaba el espectáculo con voz de trompeta, que murió el 3 de enero de 1890. La carta de The Sun habla de fiebre tifoidea; un diario de Pittsburgh contó que había enfermado después de soltar su discurso al aire libre, en un día de frío y sin abrigo, porque Cody se negó a que el público pasara más frío del que ya pasaba viendo al presentador abrigado. Según la familia de Richmond, aquel día la taquilla no llegó a los diez dólares. Su cuerpo fue embalsamado y enviado en barco a Estados Unidos.
Niños raptados y una muela con leyenda
Las historias más pintorescas tampoco resisten la consulta de la prensa de la época. Corrió el rumor de que los indios secuestraban niños, y Jordi Solé, que se documentó a fondo para su novela, lo da por falso, igual que la versión de que varios indios murieron en la ciudad y fueron enterrados en ella. La carta de The Sun hablaba de tres indios muertos y uno con viruela, sin aclarar dónde ni de qué, pero los autores que han repasado la visita sostienen que en Barcelona no murió ninguno. La historia de la muela que le sacaron a Buffalo Bill, y que alguien se habría quedado como recuerdo hasta que acabó robada, a Solé le parece demasiado bonita para ser verdad.
Mientras la compañía chapoteaba en el Eixample, Cody dormía en el hotel Cuatro Naciones, en la Rambla, por el que antes habían pasado Stendhal, Chopin y el general Ulysses S. Grant. Allí lo imaginó Solé, aburrido en una ciudad que le pareció mucho menos interesante que las grandes capitales en las que solía actuar.
¿Un fracaso?
Durante décadas se dio por hecho que la visita había sido un fiasco. Así lo escribió el periodista Josep Maria Huertas Clavéria, y la carta de The Sun hablaba de una compañía desmoralizada. Solé recuerda que el primer día acudieron siete mil personas y que, cuando hubo función, la asistencia fue considerable. El historiador Christopher Dixon dedicó en 2014 una tesis doctoral en la Universidad de Strathclyde a discutir la idea de que aquellas cinco semanas fueron el peor momento de las giras europeas del Wild West, con prensa catalana, española y estadounidense, cartas y memorias de los propios artistas.
La compañía se marchó a finales de enero de 1890 rumbo a Nápoles. En Roma, una delegación del Wild West fue recibida por el papa León XIII, y en Verona el espectáculo se representó en el anfiteatro romano. No volvió a España: en su gira europea de 1905 y 1906 pasó de largo.
Buffalo Bill en Barcelona, en vídeo
El canal de divulgación Barcelona Memory repasa en este vídeo la llegada de la compañía y sus semanas en la ciudad:
La visita ha tenido una segunda vida en la ficción. Jordi Solé la convirtió en una novela negra, Barcelona Far West (2010), publicada en castellano como El revólver de Buffalo Bill, en la que Cody se abre paso a tiros en un burdel del Tibidabo para rescatar a una supuesta hija de Caballo Loco; nada de eso pasó, y el autor es el primero en decirlo. En 2023, Ramon Madaula y Raquel Sans estrenaron en el Teatre Goya Buffalo Bill a Barcelona, una función en la que ella, periodista, entrevista a un Cody interpretado por él. Llegaba con ciento treinta y cuatro años de retraso, pero bajo techo.
Si te ha gustado el Oeste en el Eixample, en el café también hemos contado la riada que Hans Christian Andersen vio desde la Rambla, la historia de Comanche, el caballo que sobrevivió a Custer, y la de Palisade, el pueblo de Nevada que fingía tiroteos para los pasajeros del tren.
Fuentes consultadas
- Antón, J. (2010, 15 de noviembre). Buffalo Bill se lía a tiros en Barcelona. El País. https://elpais.com/diario/2010/11/15/catalunya/1289786845_850215.html
- Ferro, L. (2010, 17 de diciembre). Buffalo Bill visita Barcelona. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20101217/54090348068/buffalo-bill-visita-barcelona.html
- Revista de Letras (2011, 27 de octubre). Jordi Solé recupera a Buffalo Bill de visita en la Barcelona de finales del XIX. https://revistadeletras.net/jordi-sole-recupera-a-buffalo-bill-de-visita-en-la-barcelona-de-finales-del-xix/
- Creus, J. (2020, 19 de marzo). La Barcelona de Buffalo Bill. Nació Digital. https://naciodigital.cat/opinio/la-barcelona-de-buffalo-bill.html
- Parks, J. S. (1890, 24 de enero). Hard Luck For The Wild West. The Sun (William F. Cody Archive). https://codyarchive.org/texts/wfc.nsp14768.html
- Pittsburg Dispatch (1890, 7 de febrero). A Trumpet-Toned Orator (William F. Cody Archive). https://codyarchive.org/texts/wfc.nsp10251.html
- Dixon, C. (2014). The visit by Buffalo Bill’s Wild West to Barcelona. Tesis doctoral, Universidad de Strathclyde. https://stax.strath.ac.uk/concern/theses/1831ck10p
- Wikipedia. Buffalo Bill’s Wild West. https://en.wikipedia.org/wiki/Buffalo_Bill%27s_Wild_West
- Wikipedia. Buffalo Bill. https://en.wikipedia.org/wiki/Buffalo_Bill
- Wikipedia. Sitting Bull. https://en.wikipedia.org/wiki/Sitting_Bull
- Viquipèdia. Buffalo Bill. https://ca.wikipedia.org/wiki/Buffalo_Bill
- Wikipedia. Pandemia de gripe de 1889-1890. https://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_gripe_de_1889-1890
Siguiente historia
Batallas, disputas y otros grandes jaleosLa batalla de Caransebes: el ejército austriaco que se atacó a sí mismoEl 24 de septiembre de 1788, el ejército otomano llegó a Caransebes, en la actual Rumanía, dispuesto a pelear, y se encontró muertos y heridos por el suelo y una ciudad que…Leer la siguiente historia →Cada semana publicamos una nueva historia. Recíbela gratis en tu correo.
Cada semana, historias insólitas para mentes curiosas
Quién escribe

Paseante curioso que se detiene donde la Historia tropieza consigo misma. Desde El Café de la Historia rastrea episodios reales tan absurdos que parecen inventados: juicios a animales, personajes extravagantes y anécdotas que el relato oficial suele pasar por alto. Con una mezcla de absoluto rigor histórico, barra libre de ironía y gusto por lo pintoresco, sirve pequeñas crónicas del pasado para recordarnos que la Historia, además de solemne, también sabe ser ridícula.
Síguenos en redes sociales
Curiosidades, fotos e historias insólitas también en tus redes favoritas.



Los comentarios están cerrados.