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Congo, el chimpancé que pintaba: Picasso, Miró, Dalí y la aduana de Baltimore

Congo, el chimpancé pintor

En 1958, los aduaneros de Baltimore se negaron a dejar pasar como obras de arte unos cuadros llegados de Londres, con un argumento rotundo: los había puesto sobre el lienzo «un animal subhumano sin mente racional ni capacidad de imaginación». Su autor se llamaba Congo, era un chimpancé del zoo de Londres y tenía cuatro años. Para entonces, Picasso y Miró querían una de sus obras.

El lápiz de Desmond Morris

Congo nació en libertad hacia 1954 y acabó en el zoológico de Londres. Cuando tenía unos dos años, el zoólogo Desmond Morris, que presentaba el programa de televisión Zootime y luego escribiría El mono desnudo, le dio un lápiz y un papel. Lo que quería comprobar es si un simio tenía sentido de la composición. El chimpancé dibujó círculos y equilibró los trazos a un lado y otro de la hoja.

Entre 1956 y 1959 hizo unas 400 obras entre dibujos y pinturas. Su motivo más reconocible era un abanico de líneas repetido.

Del zoo al ICA

En septiembre de 1957, el Instituto de Artes Contemporáneas de Londres expuso una selección. La prensa se dividió. Hubo quien solo vio en aquello «espasmos reflejos» de un simio, y el Daily Telegraph elogió su «originalidad y frescura» y el interés científico de la muestra.

Pintura abstracta del chimpancé Congo
Una pintura de Congo, con sus característicos abanicos de color, vía Wikimedia Commons.

Y llegaron los compradores. Según unas fuentes, a Picasso se la regalaron, y según otras la compró; se dice que la colgó en su estudio. Miró cambió dos dibujos suyos por una de sus obras. También tuvieron cuadros de Congo el biólogo Julian Huxley y el duque de Edimburgo. A Salvador Dalí se le atribuye una frase que resume el debate con mala idea: «La mano del chimpancé es casi humana; la de Jackson Pollock es completamente animal».

El aduanero de Baltimore

La frase de la aduana estadounidense, recogida por el Daily Express y otros diarios británicos en la primavera de 1958, venía de un trámite: las obras de arte no pagaban aranceles. La prensa se lo tomó casi siempre a broma, pero detrás había una pregunta que Morris se tomaba en serio: si el arte es una aptitud exclusivamente humana.

Los experimentos terminaron en 1959. Congo murió de tuberculosis en 1964, a los diez años.

Desmond Morris en 1969
Desmond Morris en 1969, dos años después de publicar El mono desnudo, vía Wikimedia Commons.

Más que Warhol

El 20 de junio de 2005, Bonhams sacó a subasta en Londres tres obras de Congo junto a piezas de Renoir y Warhol. Las de Congo se vendieron por 14.400 libras, más de veinte veces lo estimado. El comprador fue Howard Hong, de Pasadena, California, que pagó unos 25.000 dólares y dijo a NPR: «¿Quién puede decir que los humanos tenemos el monopolio de la abstracción?». Las de Renoir y Warhol se quedaron sin vender, y desde entonces se repite que un chimpancé superó a Warhol.

En diciembre de 2019, la Mayor Gallery de Londres expuso y puso a la venta 55 obras de la colección del propio Morris, de 1.500 a 6.000 libras cada una, bajo el título Congo the Chimpanzee: The Birth of Art. Un crítico había hablado de «expresionismo abstracto lírico». Morris murió el 19 de abril de 2026, a los 98 años.

Morris, en vídeo

El propio Desmond Morris cuenta aquí cómo trabajaba con Congo.

Desmond Morris - Congo the artistic chimpanzee (17/37)

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