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Massiel contra el PENS: el asalto ultraderechista a su casa en 1975, entre esvásticas y «Beethoven, sí»

Fotografía en blanco y negro de Massiel en 1968, con el pelo largo y un vestido de flores con cuello blanco, en un plató de televisión

«Pintaban una cruz con patas, señorita, una cruz con patas». Eso repetía Adelina, la asistenta de 18 años de Massiel, después de que el 22 de julio de 1975 dos jóvenes ultraderechistas entraran en casa de la cantante, la ataran a una silla y llenaran el piso de esvásticas. Cuando Massiel volvió del rodaje de su programa de televisión, los asaltantes la encañonaron con una pistola que les temblaba en la mano, le explicaron que a ellos los habían obligado y acabaron pidiéndole que no llamara a la policía hasta pasados veinte minutos.

La chica de «La, la, la» que no quiso la foto con Franco

Massiel, nacida en Madrid en 1947, le dio a España su primera victoria en Eurovisión el 6 de abril de 1968, en el Royal Albert Hall de Londres, con «La, la, la». La canción iba a cantarla Joan Manuel Serrat, que quería hacerlo en catalán, algo que el régimen no estaba dispuesto a consentir. Massiel estaba de gira por México, cogió el primer avión y se pagó un vestido de Courrèges en París con todo lo que había ganado allí. Menos mal que ganó, dijo después, porque así se lo pagaron.

Massiel con los brazos abiertos cantando La, la, la en el escenario de Eurovisión 1968, con un vestido corto blanco y rosa y un fondo dorado
Massiel canta «La, la, la» en Eurovisión, en el Royal Albert Hall de Londres, el 6 de abril de 1968. Foto: autor desconocido, dominio público, Wikimedia Commons.

El franquismo quiso convertirla en su chica del cartel. ABC publicó un telegrama, firmado con su nombre, que ponía el triunfo «a los pies de España» y de Franco, y que ella asegura que nunca escribió. Le concedieron el Lazo de Dama de Isabel la Católica, pero se negó a ir a El Pardo a que se lo impusiera Franco y a hacerse la foto con él. Según ha contado, se lo mandaron por correo y pasó un año vetada en Televisión Española.

Tampoco escondía lo que pensaba. En 1970 recorrió España con Fernando Fernán Gómez en el espectáculo A los hombres futuros, yo, Bertolt Brecht, y en 1972, en el programa piloto de La gente quiere saber, de José María Íñigo, se declaró antifascista y partidaria del divorcio; la grabación no se emitió. Para la extrema derecha de la época, Massiel tenía el carné de roja en regla.

Visita a domicilio del PENS

El 22 de julio de 1975, Massiel volvía a casa después de grabar La hora de Massiel para Televisión Española, acompañada por la portera y por un técnico de televisión. Dentro la esperaban dos encapuchados que no debían de tener ni veinte años, militantes del Partido Español Nacional Socialista (PENS).

Antes de que llegara, habían amordazado a Adelina, una chica leonesa de 18 años, y la habían atado para hacer pintadas por toda la casa. Dibujaron esvásticas por todas partes, también en los abrigos del armario, entre ellos el famoso de chinchilla, y escribieron «Roja», «PENS» y un enigmático «¡Beethoven, sí!», cuyo sentido nadie ha sabido explicar.

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Lo que siguió tuvo más de astracanada que de comando. A uno de los asaltantes le temblaban la mano y la pistola, y Massiel contó después a la revista Triunfo que estaban «más nerviosos que nosotros». Le dijeron que no estaban de acuerdo con lo que habían escrito, pero que los habían obligado, y que también podían obligarla a ella. «A mí lo dudo», respondió.

Al final fue ella quien les metió prisa, y los dos se marcharon pidiendo que no avisaran a la policía hasta pasados veinte minutos. Años después, Massiel lo resumió en televisión con menos ironía: «Entraron a matarme en mi casa con pistolas con silenciador en el año 75».

La que se llevó la peor parte

La que peor lo pasó fue Adelina. Según contó Triunfo, tuvo que ser atendida en un hospital psiquiátrico por un shock, y no dejaba de repetir lo de la cruz con patas. La propia Massiel lo recordó en 2023, en el programa Lazos de sangre: la peor parte se la llevó su asistenta, a la que encontraron en el suelo, con las manos atadas y la boca tapada con esparadrapo.

Cuatro meses después murió Franco. El asalto quedó como uno de esos episodios del final de la dictadura en los que la amenaza era muy real aunque los ejecutores parecieran salidos de un sainete.

Massiel, después

Massiel, con gafas, guante dorado y chaqueta de lentejuelas, saluda en la alfombra roja de los Premios Goya de 2018
Massiel en los Premios Goya de 2018. Foto: Carlos Delgado, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

Massiel siguió a lo suyo: grabó una docena larga de discos, hizo cine y teatro, se casó tres veces y llamó Lenin a su perro, que es una manera como otra de contestar a los del PENS. En 2018 su vestido de Eurovisión se expuso en el Museo del Traje de Madrid, y en 2025 seguía diciendo que ganar aquel festival fue lo más fácil que había hecho en su vida.

Si le interesan otros episodios del tardofranquismo con su punto de esperpento, aquí tiene el gran engaño de Elena Francis en la radio franquista, y si prefiere estrellas de la música en la España de la época, pásese por la estancia anónima de Paul McCartney en Villajoyosa.

Lo de «Beethoven, sí» sigue sin explicación. Lo que Massiel dejó claro aquella noche es que a ella no la obligaba nadie.

Vídeo: Massiel canta «La, la, la» en Eurovisión 1968

Así sonó «La, la, la» en el Royal Albert Hall de Londres, en el vídeo del canal oficial del Festival de Eurovisión.

Massiel - La, la, la | Spain 🇪🇸 | Winner of Eurovision 1968

Fuentes consultadas

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