Según una leyenda que empezó a circular en el siglo XIII, a mediados del IX una mujer disfrazada de hombre llegó a papa con el nombre de Juan el Inglés, gobernó algo más de dos años y quedó al descubierto al dar a luz en plena procesión por Roma. Durante tres siglos casi nadie lo puso en duda: tuvo busto en la catedral de Siena y Jan Hus la sacó en su juicio. Pero ningún documento del siglo IX la menciona, la sucesión de papas no deja hueco para ella y los historiadores la tienen por una leyenda.
Juan el Inglés, nacido en Maguncia
La versión más famosa es la de la crónica de papas y emperadores de Martín de Opava, un dominico de finales del siglo XIII, aunque puede que el pasaje no sea suyo. Cuenta que un tal Juan el Inglés, nacido en Maguncia, sucedió a León IV y ocupó la silla de Pedro dos años, siete meses y cuatro días. Era una mujer: había ido a Atenas vestida de hombre detrás de su amante, estudió hasta no tener rival y en Roma la eligieron papa.
El final fue de todo menos discreto. Se quedó embarazada de un acompañante y se puso de parto durante una procesión de San Pedro a Letrán, en la calle que va del Coliseo a la iglesia de San Clemente. Murió allí mismo y allí la enterraron, y desde entonces, añade la crónica, los papas evitaban esa calle. Otras versiones la hacen arrastrar por un caballo mientras la lapidan, y en alguna se retira a hacer penitencia y su hijo acaba de obispo de Ostia.
Una papisa de 1099
La primera mención conocida es anterior y bastante distinta. Está en la crónica universal de Metz del dominico Jean de Mailly, escrita hacia 1250, que no le pone nombre y sitúa los hechos en 1099, no en el siglo IX. Su colega Esteban de Borbón la recogió poco después. Fue la versión de Martín de Opava la que la llevó al siglo IX y la bautizó.
El historiador Thomas F. X. Noble lo resume así: la historia no se puede rastrear hasta el siglo IX, nace en el XIII y casi todo el mundo la creyó hasta el XVI. El medievalista Alain Boureau, que le dedicó un estudio en 1984, sitúa su elaboración entre 1250 y 1310.

No hay hueco en el calendario
Encajarla entre León IV y Benedicto III es imposible. León IV murió el 17 de julio de 855, y el clero y el pueblo de Roma eligieron enseguida a Benedicto III, que por culpa de un antipapa no fue consagrado hasta el 29 de septiembre. Hay monedas con la efigie de Benedicto y del emperador Lotario, muerto ese mismo septiembre. El arzobispo Hincmaro de Reims cuenta que su mensajero iba a ver a León IV, supo en el camino que había muerto y entregó la petición a Benedicto. No queda sitio para dos años y siete meses de papisa.
Un busto en Siena y una silla con agujero
Aun así, la papisa se coló en la historia oficial. Hacia 1400, entre los bustos de papas de la catedral de Siena, se talló uno con la inscripción «Johannes VIII, Foemina de Anglia», colocado entre León IV y Benedicto III. Boccaccio la incluyó entre sus mujeres célebres y Petrarca contó que, cuando se descubrió su sexo, en Italia llovió sangre tres días con sus noches. En 1415, en su juicio, Jan Hus la puso de ejemplo de que la Iglesia podía ir bien sin papa. Sus acusadores le discutieron el argumento, pero no que hubiera existido.
Luego llegó el detalle más escabroso. Para que no volviera a pasar, el papa elegido se sentaría en una silla con el asiento agujereado, un clérigo comprobaría por debajo y anunciaría «Duos habet et bene pendentes» («Tiene dos y cuelgan bien»). Las sillas existían. A la entrada de Letrán había un asiento de mármol, la sedia stercoraria, donde se sentaba el nuevo papa mientras se cantaba el salmo que habla de levantar al pobre del polvo y del estiércol. En la capilla de San Silvestre había dos de pórfido con el asiento perforado, y se usaron para consagrar a Pascual II en 1099, el mismo año en que Jean de Mailly situaba a su papisa. Hoy una está en los Museos Vaticanos y la otra en el Louvre, adonde la llevó Napoleón.

De chisme medieval a arma protestante
Para Roma, la papisa solo se convirtió en un problema con la Reforma. Según el historiador Jan Machielsen, los protestantes vieron la ocasión de usar a cronistas medievales, y por tanto católicos, para atacar la sucesión apostólica e identificar al papado con la ramera de Babilonia. El agustino Onofrio Panvinio la negó y apuntó que podía venir de chismes sobre Juan XII; en 1601 Clemente VIII la declaró falsa, y el busto de Siena se rehízo o se cambió por el de un papa varón, Zacarías.
La puntilla, en cambio, se la dio un protestante. David Blondel la desmontó en dos tratados publicados en Ámsterdam en 1647 y 1657, y propuso que podía ser una sátira contra Juan XI.
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La refutación no la jubiló. En el tarot de Marsella, la segunda carta lleva tiara papal y se llama La Papesse, quizá en recuerdo de Juana; en la baraja Rider-Waite pasó a ser la Suma Sacerdotisa. En el cine la interpretó Liv Ullmann en 1972, y en 2009 Sönke Wortmann llevó a la pantalla la novela de Donna Woolfolk Cross. Noble contó casi 1.100 títulos sobre ella en el catálogo WorldCat. Ningún papa de verdad, observaba, recibe tanta atención desde hace ocho siglos.
Juana no es la única mujer inexistente a la que se buscó con empeño. En los años ochenta, la Armada de Estados Unidos recorrió los bares de Chicago preguntando por una tal Dorothy. Y en 1923, en Moscú, los bolcheviques escenificaron un juicio contra el mismísimo Dios. Y de Juana a Juana: Gilles de Rais, compañero de armas de Juana de Arco, acabó confundido por la tradición con Barba Azul. Los papas de verdad también tuvieron que resolver asuntos peculiares: en 1241, Gregorio IX tuvo que aclarar a un arzobispo noruego que bautizar a los niños con cerveza no servía. Y en 1958, Juan XXIII se asomó al balcón de San Pedro con la sotana abierta por detrás y sujeta con imperdibles.
La papisa Juana, en vídeo
El canal Scriptorium cuenta la leyenda en este vídeo de 2023.
Dura unos ocho minutos.
Fuentes consultadas
- Cambridge University Press. (2025). The Myth of Pope Joan, en The Cambridge History of the Papacy (Jan Machielsen). https://www.cambridge.org/core/books/cambridge-history-of-the-papacy/myth-of-pope-joan/8CF23E2BCFE14452CC06BAFD0A787F3F
- The Catholic Historical Review. (2013). Why Pope Joan? (Thomas F. X. Noble). https://www.jstor.org/stable/23565325
- Comptes rendus de l’Académie des Inscriptions et Belles-Lettres. (1984). La papesse Jeanne. Formes et fonctions d’une légende au Moyen Âge (Alain Boureau). https://www.persee.fr/doc/crai_0065-0536_1984_num_128_3_14181
- Catholic Encyclopedia. (1910). Popess Joan (J. P. Kirsch). https://www.newadvent.org/cathen/08407a.htm
- BBC News Mundo. (2025). Cómo surgió la leyenda de la papisa Juana (y por qué nunca ha habido una suma pontífice). https://www.bbc.com/mundo/articles/cr7n5m22z8jo
- Liturgical Arts Journal. (2018). Papal Humiliations II: The Papal Sedia Stercoraria (Zachary Thomason). https://www.liturgicalartsjournal.com/2018/10/papal-humiliations-ii-papal-sedia.html
- Wikipedia. Pope Joan. https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Joan
- Wikipedia. The High Priestess. https://en.wikipedia.org/wiki/The_High_Priestess
- Wikipedia. Pope Joan (1972 film). https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Joan_(1972_film)
- Wikipedia. Pope Joan (2009 film). https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Joan_(2009_film)
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