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Duk Koo Kim: el boxeador que murió tras un combate y cambió las reglas del boxeo

Ring de boxeo vacío, con cuerdas rojas, blancas y azules, iluminado por focos en un pabellón a oscuras

La noche del 13 de noviembre de 1982, en un recinto montado junto al Caesars Palace de Las Vegas, el surcoreano Duk Koo Kim aguantó trece asaltos ante el campeón del mundo de los ligeros de la WBA, Ray «Boom Boom» Mancini. En el decimocuarto, dos derechas lo tumbaron. Se levantó agarrándose a las cuerdas, el árbitro paró la pelea y, minutos después, Kim cayó en coma. Nunca despertó.

El combate se retransmitió en directo por la CBS en Estados Unidos. La muerte de Duk Koo Kim cambió el boxeo: por él, los combates por un título mundial dejaron de durar quince asaltos y pasaron a doce.

«O muere él o muero yo»

Kim había crecido pobre en la provincia de Gangwon, en el este de Corea del Sur. Su padre murió cuando él tenía dos años, y antes del boxeo trabajó como limpiabotas y guía turístico, según la Wikipedia. En su tumba hay una frase grabada: «La pobreza es mi maestra», recuerda The Korea Herald.

Se hizo profesional en 1978 y en febrero de 1982 ganó el título de la Federación de Boxeo de Oriente y el Pacífico, que lo convirtió en el aspirante número uno de la WBA. Llegó a Las Vegas con 17 victorias, una derrota y un empate, pero solo había peleado fuera de su país una vez, en Filipinas. Al ver la ciudad dijo que aquello era «como el cielo».

Fachada del hotel y casino Caesars Palace, en Las Vegas, junto a una avenida con coches
El Caesars Palace de Las Vegas, en cuyo recinto se disputó el combate de 1982, fotografiado en 2012. Foto: Adam Kliczek, memoriesstay.com (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.

Ni siquiera su edad está clara: la prensa de 1982 le atribuía 23 años, y la Wikipedia y The Korea Herald, 27. Lo que recogen todas las crónicas es la frase que dijo antes del combate: «O muere él o muero yo». En la pantalla de la lámpara del hotel escribió en coreano algo que se tradujo como «matar o morir» y que, según la Wikipedia, significaba en realidad «vivir o morir».

Trece asaltos de igual a igual

Mancini, de 21 años, defendía su título por segunda vez y no subestimó al rival: lo describió como un aspirante «hambriento y decidido», el peor tipo de rival posible. Tenía razón. Durante buena parte del combate se cambiaron golpe por golpe; Kim le abrió una oreja y le hinchó un ojo, y Mancini se lesionó la mano izquierda en el tercer asalto.

A partir del décimo asalto, Kim se cansó y empezó a agarrarse, y el árbitro, Richard Green, le quitó un punto. En el decimotercero, Mancini le lanzó una ráfaga de 39 golpes y Kim la resistió. Al empezar el decimocuarto, dos derechas seguidas lo mandaron a la lona. Se levantó con ayuda de las cuerdas, pero Green paró la pelea a los 19 segundos del asalto.

Cuatro días en coma

Poco después, Kim se desplomó. Lo sacaron en camilla hasta el hospital Desert Springs, donde el neurocirujano Lonnie Hammargren le operó durante dos horas un hematoma subdural. Logró quitar el coágulo, pero el daño cerebral era irreversible. Según el cirujano, lo había causado un solo golpe.

Su madre, Yang Sun-yo, no había viajado con él porque no podía permitírselo, según The Korea Herald; llegó después, en un viaje pagado por el Gobierno surcoreano, y con su consentimiento se le retiró el soporte vital. Un juez del condado de Clark lo declaró legalmente muerto el 17 de noviembre, aunque las fuentes fechan su muerte el 17 o el 18. Por deseo de su madre se donaron sus riñones.

Un país de luto

En Corea del Sur, el presidente Chun Doo Hwan envió sus condolencias y la comisión de boxeo suspendió todos los combates hasta el entierro. Al funeral, en Seúl, asistieron unas 700 personas, entre ellas su prometida, Lee Young-mi, que estaba embarazada. Su hijo, Kim Chi-wan, nació en julio de 1983 y llegó a ser dentista.

La tragedia no acabó ahí. Tres meses después de su muerte, su madre se quitó la vida, y el 1 de julio de 1983 lo hizo el árbitro Richard Green, de 46 años. Mancini cargó durante años con la culpa; su promotor, Bob Arum, dijo que «nunca volvió a ser el mismo». Mucho después, el hijo de Kim y su madre viajaron a California para conocerlo, un encuentro que recoge el documental The Good Son.

Ray Mancini, con traje oscuro, posa con los puños en alto como un boxeador
Ray «Boom Boom» Mancini en el festival de Tribeca, en 2008. Foto: David Shankbone (CC BY 3.0), vía Wikimedia Commons.

De quince a doce asaltos

El 9 de diciembre de 1982, menos de un mes después, el Consejo Mundial de Boxeo (WBC) votó limitar sus combates por el título a doce asaltos a partir del 1 de enero de 1983 e implantar la cuenta de protección de pie, la que el árbitro hace sin que el boxeador haya caído, según The Washington Post. La comisión atlética de Nevada también endureció sus normas.

La WBA, que había organizado el Mancini-Kim, no se sumó hasta 1987; la Federación Internacional de Boxeo, en 1987 o 1988 según las fuentes, y la Organización Mundial de Boxeo nació en 1988 ya con doce asaltos. También se reforzaron los reconocimientos médicos previos. Kim no subió al ring para cambiar el reglamento, pero lo cambió.

Otra norma que nació de un problema en pleno partido: la tarjeta roja, que Ken Aston ideó tras un partido caótico en el Mundial de 1966. Y otra muerte en plena competición, mucho más extraña: la de Frank Hayes, el jockey que murió en su primera victoria. Meses antes, en abril de 1982, Corea del Sur había vivido otra tragedia de la que apenas se habló: la masacre de Uiryeong.

El combate, en vídeo

En este reportaje de la serie Witness, de BBC News, Ray Mancini recuerda el combate contra Kim.

THE FIGHT THAT CHANGED BOXING FOREVER - WITNESS - BBC NEWS

Dura tres minutos y medio y está en inglés.

Lee también: Francia-Kuwait en España 82: el jeque que anuló un gol y Corea del Norte en el Mundial 1966: el día que echó a Italia

Fuentes consultadas

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