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Why Don’t We Do It in the Road? y los monos de McCartney

Los cuatro Beatles, con collares de flores, sentados ante el Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh en 1968

A principios de 1968, durante el retiro de los Beatles en Rishikesh (India), Paul McCartney vio a dos monos aparearse. Fueron dos o tres segundos, y luego el macho se bajó y miró alrededor «como diciendo: “Yo no he sido”». De aquello salió «Why Don’t We Do It in the Road?», una de las canciones más cortas y descaradas del Álbum Blanco, que Paul grabó casi solo y que a John Lennon le dolió durante años.

Un retiro en la India y una tropa de monos

En febrero de 1968, los Beatles viajaron a Rishikesh, una ciudad sagrada a orillas del Ganges, en las estribaciones del Himalaya, para un curso de meditación trascendental en el ashram del Maharishi Mahesh Yogi. Llegaron a mediados de mes con sus parejas, sus ayudantes y un buen número de periodistas, y compartieron el curso con otros sesenta alumnos, entre ellos Donovan, Mike Love y Mia Farrow. Ringo se marchó a los diez días y McCartney, en marzo. Allí escribieron muchas canciones: dieciocho acabaron en el Álbum Blanco.

Según contó en Many Years From Now, la biografía de Barry Miles, McCartney estaba meditando en una azotea cuando vio pasar por la jungla una tropa de monos. «Un macho se subió a la espalda de una hembra y, como se dice vulgarmente, le dio lo suyo», recordaba. «A los dos o tres segundos se bajó y miró alrededor como diciendo: “Yo no he sido”, y ella miró alrededor como si hubiera habido una leve molestia». Para Paul, aquello demostraba lo simple que es procrear: «Nosotros tenemos problemas horrendos con ello, y los animales no». La Wikipedia sitúa la escena en plena calle. Y cuando en 2001 la periodista Terry Gross le preguntó en la radio pública estadounidense qué la había inspirado, McCartney despachó el asunto con un «probablemente, sentimientos sexuales».

Una canción de 1:42

Dura 1:42 y se reduce a 34 compases de blues y una letra de sólo dos versos. Empieza con tres percusiones distintas, una mano golpeando la caja de una guitarra acústica, palmas y batería, y la voz de McCartney se va volviendo cada vez más rasgada. Él mismo la definió como «una afirmación primitiva sobre el sexo, o sobre la libertad, en realidad»: «Me gusta; es tan escandalosa que me gusta».

Y aquí está, para quien quiera comprobar que dura exactamente lo que promete:

Why Don't We Do It In The Road? (Remastered 2009)

Según el crítico Ian MacDonald, McCartney cantó y tocó la guitarra acústica golpeada, el piano, la guitarra eléctrica, el bajo y las palmas; Ringo Starr puso la batería y más palmas.

Dos días en Abbey Road

El 9 de octubre de 1968, mientras John Lennon y George Harrison trabajaban en otras dos canciones del disco, McCartney se metió en el Estudio 1 de los estudios de EMI y grabó cinco tomas, solo, sin más compañía que el técnico Ken Townsend, tocando todos los instrumentos. Al principio era una canción acústica en la que alternaba estrofas cantadas con suavidad y con estridencia; esa versión puede escucharse en Anthology 3, publicado en 1996.

Al día siguiente, McCartney y Ringo la terminaron: Ringo añadió la batería y las palmas, y Paul más voces, el bajo y la guitarra solista. Lennon y Harrison, mientras tanto, supervisaban los arreglos de cuerda de «Piggies» y «Glass Onion».

La frase «Why don't we do it in the road?» pintada en letras blancas sobre el asfalto de una calle
«Why don’t we do it in the road?», pintado sobre el asfalto

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El enfado de Lennon

A Lennon no le hizo gracia enterarse. En su entrevista con Playboy de 1980 lo recordaba así: «Eso es de Paul. Hasta lo grabó él solo en otra sala. Así estaban las cosas por entonces. […] Me gustó la canción. Aun así, no puedo hablar por George, pero a mí siempre me dolía que Paul sacara algo adelante sin contar con nosotros». Cuando el entrevistador le preguntó si él nunca había grabado nada por su cuenta, contestó que no. Sin embargo, «Julia», grabada cuatro días después de la primera sesión de la canción de Paul, es una interpretación de Lennon en solitario.

McCartney le respondió en 1981, en una conversación con el biógrafo Hunter Davies: no había sido deliberado, John y George estaban ocupados y Ringo y él, libres. «Él hizo lo mismo con “Revolution 9”. Se fue y la hizo sin mí. Nadie lo dice nunca. John es el buen tío y yo, el cabrón». Ringo, por su parte, recordó que «The Ballad of John and Yoko» se había grabado sin él ni Harrison: «“Why Don’t We Do It in the Road?” fuimos sólo Paul y yo, y salió también como tema de los Beatles. No tuvimos ningún problema con eso».

Lowell Fulson y el puesto 27

La canción tuvo su vida propia. En 1969, el cantante de blues Lowell Fulson la grabó para el sello Jewel con versos que no estaban en el original, como «¿Por qué no lo hacemos en el coche?», y su versión acabó en la banda sonora de American Gangster (2007). En 2018, por el cincuentenario del Álbum Blanco, Jacob Stolworthy la puso en el puesto 27 de las 30 canciones del disco en The Independent: era, escribió, tan buena como puede serlo una canción inspirada en dos monos haciéndolo en una calle de la India.

Una pregunta sin respuesta

«¿Por qué no lo hacemos en la calle? Bueno, la respuesta es que somos civilizados y no lo hacemos», explicaba McCartney. «Pero la canción sólo pretendía plantear esa pregunta».

Tres años después, con la banda ya disuelta, John escribiría a un joven cantautor folk una carta sobre el éxito y la integridad artística que, ironías del destino, tardó treinta y cuatro años en llegar. Y McCartney todavía protagonizaría sainetes más sonados, como su pique con Michael Jackson por los derechos de las canciones de los Beatles. En cuanto a los monos, los de la India se limitaron a inspirar una canción; sus parientes de Gombe, en Tanzania, protagonizaron una guerra bastante menos romántica. Y el disco completo en el que acabó la canción: el álbum blanco de los Beatles, publicado el 22 de noviembre de 1968.

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