En abril de 1815, en Batavia, la actual Yakarta, se oyó un estruendo como de cañonazos lejanos, y salieron barcos a reconocer la costa sin encontrar nada. Lo que se oía a más de mil kilómetros era el volcán Tambora, en la isla de Sumbawa, que estaba a punto de protagonizar la erupción más potente de la historia registrada. Mató a decenas de miles de personas en Indonesia y enfrió el planeta entero: 1816 fue el año sin verano, con nieve en junio, cosechas perdidas y hambre en Europa y América. Y se ha relacionado con el nacimiento de Frankenstein, del primer vampiro romántico de la literatura y del antepasado de la bicicleta.
La erupción del Tambora
Todo empezó el 5 de abril de 1815 con una primera explosión que se oyó en Makassar, a 380 kilómetros, en Batavia, a 1.260, y en Ternate, en las Molucas, a 1.400. Al día siguiente empezó a caer ceniza sobre el este de Java.
Lo peor llegó el 10 de abril (el 11, según tiempo.com). Aquella explosión se oyó en Sumatra, a más de 2.600 kilómetros, donde la confundieron con disparos. Fue una erupción de índice 7 en la escala de explosividad volcánica: lanzó unos 41 kilómetros cúbicos de roca, levantó una columna de más de 43 kilómetros hasta la estratosfera (de más de 32, según El País), le arrancó a la montaña un tercio de su altura, de unos 4.300 metros a 2.851, y dejó una caldera de seis a siete kilómetros de ancho.
Las cifras de víctimas varían según quién las calcule. Zollinger, en 1855, habló de unos 10.000 muertos directos; Tanguy, de 11.000 por la erupción y 49.000 por el hambre y las epidemias posteriores; El País, de más de 12.000 en las primeras veinticuatro horas y otros 75.000 después. El vulcanólogo Clive Oppenheimer calcula al menos 71.000 muertos en total, y otras estimaciones, como la que recoge el Imperial College de Londres, llegan a 100.000.
1816, el año sin verano
La ceniza más gruesa cayó en una o dos semanas, pero la más fina se quedó en la atmósfera de unos meses a unos años, y los vientos la repartieron por todo el planeta. La temperatura media mundial bajó entre 0,4 y 0,7 grados. El verano de 1816 fue en Europa el más frío de todos los registrados entre 1766 y 2000, y 1816 fue el segundo año más frío del hemisferio norte desde alrededor de 1400.
En el este de Estados Unidos, una niebla seca persistente enrojeció y atenuó tanto el sol que se podían ver las manchas solares a simple vista. Cerca de la ciudad de Quebec se acumularon treinta centímetros de nieve entre el 6 y el 10 de junio de 1816, y las heladas arruinaron la mayor parte de las cosechas de Norteamérica. En Europa, que aún no se había recuperado de las guerras napoleónicas, los motines por el pan de 1816 y 1817 fueron los más violentos del continente desde la Revolución francesa. Las crecidas del Rin impidieron transportar grano, en el norte de Italia cayó nieve roja y entre 1816 y 1819 hubo epidemias de tifus en Irlanda, Italia, Suiza y Escocia: solo la que salió de Irlanda mató a más de 65.000 personas.
La noticia de la erupción tardó meses en llegar a Europa: viajaba a la velocidad de los barcos de vela. En España, donde Fernando VII había suprimido la prensa y solo dejaba publicar la Gaceta de Madrid, el periódico oficial recogió una crónica fechada en Londres el 8 de enero que hablaba de un ruido como de descargas de artillería cerca de Surabaya, en Java, de una oscuridad como la de la noche más lóbrega y de tres días de lluvia de ceniza en los que no se podía respirar sin taparse la cara con un pañuelo. La crónica situaba aquellos ruidos «a fines de junio», aunque la gran erupción fue en abril, y reconocía que todavía se ignoraba dónde estaba el volcán. De lo que pasaba en España, en cambio, la Gaceta apenas informaba: en Santander, el ayuntamiento anotó en noviembre de 1816 que se había perdido la cosecha de chacolí.

Un verano encerrados en Villa Diodati
En junio de 1816, una lluvia incesante obligó a Mary Shelley, Percy Bysshe Shelley, Lord Byron, el médico John William Polidori y sus amigos a pasar encerrados en Villa Diodati, junto al lago de Ginebra, buena parte de sus vacaciones en Suiza. Los días se les iban entre vino, láudano y conversaciones intelectuales, que Mary Shelley recordaría con cariño.
DEL BLOG AL LIBRO
Más de 300 páginas de historias reales que parecen inventadas: personajes extravagantes, decisiones absurdas y episodios que cuesta creer que ocurrieran.
📖 Entrar en Mundo Estrambótico →Tapa blanda · Tapa dura · Kindle
Después de leer una colección de cuentos alemanes de fantasmas, Byron propuso un concurso para ver quién escribía la historia más terrorífica. Mary Shelley, tras escuchar una de aquellas conversaciones, se despertó con la imagen de Victor Frankenstein arrodillado junto a su criatura, y así nació Frankenstein. Byron escribió un fragmento que Polidori aprovechó después para El vampiro, un precursor de Drácula. Byron, además, escribió ese verano el poema Oscuridad, inspirado en un día en que «las gallinas se fueron a dormir a mediodía y hubo que encender velas como a medianoche».

Noche de paz y los cielos de Turner
Hay quien relaciona con el año sin verano hasta un villancico. Según tiempo.com, que recoge una historia del historiador José Luis Comellas, el frío inutilizó el órgano de la iglesia de San Nicolás de Oberndorf, cerca de Salzburgo, y para la Navidad de 1818 el párroco, Joseph Mohr, pidió a su amigo Franz Xaver Gruber que pusiera música a un villancico. La Wikipedia lo cuenta de otra manera: Mohr había escrito el poema Stille Nacht en 1816, en Mariapfarr, y en la Nochebuena de 1818 le pidió a Gruber una melodía con acompañamiento de guitarra porque las crecidas del río quizá habían estropeado el órgano. Así nació Noche de paz.
Los cielos también cambiaron. La ceniza en la atmósfera produjo atardeceres espectaculares, y se ha relacionado con el tono amarillo que predomina en cuadros de J. M. W. Turner como Chichester Canal (1828). Un estudio de 2007 que analizó cuadros pintados entre 1500 y 1900 encontró una correlación entre la actividad volcánica y la cantidad de rojo que usaban los pintores.

La bicicleta y Waterloo
La escasez de avena para alimentar a los caballos pudo empujar al inventor alemán Karl Drais a buscar otra forma de transporte sin ellos, y así inventó la draisiana, un vehículo sin pedales que se movía empujando el suelo con los pies y que fue precursor de la bicicleta.

Hay incluso quien implica al Tambora en la derrota de Napoleón. La lluvia y el barro ayudaron a los aliados a vencer en Waterloo en junio de 1815, dos meses después de la erupción. En 2018, el geólogo Matthew Genge, del Imperial College de Londres, publicó en la revista Geology que la ceniza volcánica cargada de electricidad puede subir hasta la ionosfera, hasta 100 kilómetros de altura, y favorecer la formación de nubes; según él, eso pudo traer las lluvias que contribuyeron a la derrota francesa. Victor Hugo ya había escrito en Los miserables que a Napoleón le bastó un cielo nublado fuera de estación para perder un mundo.
El canal de divulgación Geographics dedica un documental (en inglés) a la erupción del Tambora y al año sin verano.
Diez veces el Krakatoa
Según la revista Smithsonian, la erupción del Tambora fue diez veces más potente que la del Krakatoa, pero es mucho menos conocida: la del Krakatoa, en 1883, se difundió por telégrafo, mientras que la del Tambora viajó a la velocidad de los barcos de vela. El volcán sigue activo: su última erupción conocida, según el Programa Global de Vulcanismo de la Smithsonian, es de 1967.
Otras historias del blog: el Paricutín, el único volcán con certificado de nacimiento, Christopher Lee cantando heavy metal y la historia de la Pax Britannica, lo que vino después de Waterloo.
Fuentes consultadas
- Wikipedia. 1815 eruption of Mount Tambora https://en.wikipedia.org/wiki/1815_eruption_of_Mount_Tambora
- Wikipedia. Year Without a Summer https://en.wikipedia.org/wiki/Year_Without_a_Summer
- Wikipedia. Año sin verano https://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1o_sin_verano
- Smithsonian Institution. Global Volcanism Program: Tambora https://volcano.si.edu/volcano.cfm?vn=264040
- tiempo.com. Volcanes y clima: 1816, un año sin verano en el hemisferio norte (2011) https://www.tiempo.com/ram/354/volcanes-y-clima-1816-un-ano-sin-verano-en-el-hemisferio-norte/
- El País. El año sin verano (2016) https://elpais.com/elpais/2016/06/08/ciencia/1465406477_390660.html
- Smithsonian Magazine. Blast from the Past https://www.smithsonianmag.com/history/blast-from-the-past-65102374/
- Wikipedia. Silent Night https://en.wikipedia.org/wiki/Silent_Night
- Tate. Sunset, Joseph Mallord William Turner https://www.tate.org.uk/art/artworks/turner-sunset-n01876
- Imperial College London. Napoleon’s defeat at Waterloo caused in part by Indonesian volcanic eruption (2018) https://www.imperial.ac.uk/news/187828/napoleons-defeat-waterloo-caused-part-indonesian/
Siguiente historia
Palabras, costumbres y tradiciones inverosímilesLeyes absurdas del mundo: las reales y los bulosSi una ballena aparece muerta en una playa británica, es de la Corona. Lo dice una norma medieval que sigue en vigor, y el jurista Henry de Bracton llegó a precisar que…Leer la siguiente historia →Cada semana publicamos una nueva historia. Recíbela gratis en tu correo.
Cada semana, historias insólitas para mentes curiosas
Quién escribe

Paseante curioso que se detiene donde la Historia tropieza consigo misma. Desde El Café de la Historia rastrea episodios reales tan absurdos que parecen inventados: juicios a animales, personajes extravagantes y anécdotas que el relato oficial suele pasar por alto. Con una mezcla de absoluto rigor histórico, barra libre de ironía y gusto por lo pintoresco, sirve pequeñas crónicas del pasado para recordarnos que la Historia, además de solemne, también sabe ser ridícula.
Síguenos en redes sociales
Curiosidades, fotos e historias insólitas también en tus redes favoritas.



Los comentarios están cerrados.