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CED y VHD, las películas en disco de vinilo de los años 80

Videodisco CED SelectaVision de RCA dentro de su funda rígida de plástico

Una aguja de diamante, un disco de vinilo de 30 centímetros y una película de Snoopy: así arrancó en 1981 el CED de RCA, un videodisco que la compañía tardó diecisiete años en desarrollar y apenas cinco en enterrar. En Japón, JVC lanzó en 1983 su propio sistema, el VHD, con la misma idea de fondo: películas grabadas en discos que se leían como un elepé. Ninguno de los dos pudo con las cintas de vídeo. RCA perdió unos 650 millones de dólares, y hoy sus discos son cosa de coleccionistas.

Un elepé con película

En 1964, en los laboratorios de RCA, la Radio Corporation of America, alguien se hizo una pregunta razonable: si un disco de vinilo puede guardar música, ¿por qué no imágenes? Así nació un proyecto que primero se llamó Discpix y que avanzó muy despacio. El equipo empezó con solo cuatro personas, y hasta 1972 no consiguieron un disco capaz de guardar diez minutos de vídeo en color: un fragmento de un capítulo del Superagente 86.

El sistema acabó llamándose CED, siglas en inglés de disco electrónico de capacitancia, aunque RCA lo vendió con un nombre más comercial, SelectaVision. Una aguja de diamante recorría un surco, como en un tocadiscos, pero no leía vibraciones: medía los cambios de capacitancia eléctrica entre la aguja y el disco, hecho de PVC mezclado con carbono para que condujera la electricidad. Para que cupiera una película, el surco era finísimo y podía medir hasta 19 kilómetros.

Disco CED de vinilo conductor de RCA, de 30 centímetros
Un disco CED: vinilo conductor de 30 centímetros con un surco que podía medir hasta 19 kilómetros. Foto: Athnex (dominio público).

En las pruebas descubrieron que el polvo era un enemigo mortal: con la humedad se pegaba a la superficie y hacía saltar la aguja. La solución fue meter el disco en una funda rígida de plástico de la que el reproductor lo sacaba sin que nadie lo tocara. Por eso un CED parecía un disquete gigante.

Diecisiete años después

El primer reproductor, el SFT100W, salió a la venta el 22 de marzo de 1981, después de diecisiete años de desarrollo, con un catálogo de unos 50 títulos (Tecnovortex habla de «cientos»). El primero que se fabricó fue Race for Your Life, Charlie Brown, una película de Snoopy y compañía de 1977. Quince meses después llegaron el SGT200 y el SGT250, con sonido estéreo, y este último con el primer mando a distancia inalámbrico de un reproductor CED; CED Magic fecha el SGT250 en mayo de 1982, y Canal Preto sitúa los modelos estéreo en 1983. En 1983 llegaron también los reproductores que permitían saltar directamente a distintas partes de la película.

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La imagen era comparable o algo mejor que la de una cinta VHS normal, aunque peor que la del LaserDisc, que se leía con láser. Y el CED tenía sus manías. Cada cara guardaba unos sesenta minutos, así que casi todas las películas obligaban a levantarse a darle la vuelta, y la mayoría de las de más de dos horas no cabían en un solo disco. Como la aguja tocaba el disco, se desgastaban los dos: RCA calculaba que un disco aguantaba unas 500 reproducciones, y la aguja había que cambiarla de vez en cuando. Congelar la imagen solo era posible con un costoso almacenamiento electrónico de fotogramas; algunos modelos tenían un «modo página» que repetía cuatro fotogramas. Y algunos discos sufrían el llamado «virus del vídeo», saltos constantes por culpa del polvo metido en los surcos.

Reproductor de videodiscos RCA SelectaVision modelo SGT-100
Un reproductor RCA SelectaVision SGT-100. Foto: Logg Tandy (CC BY 4.0).

Su baza era el precio. Cuando RCA lo planeó, un vídeo habría costado el doble que el reproductor, según CED Magic, y los discos se podían prensar en máquinas de discos de música apenas modificadas. Según la Wikipedia en inglés, el CED atraía más que el vídeo o el LaserDisc a un público con menos dinero, aunque algunos reproductores salieron a 499 dólares y Tecnovortex recuerda que no era precisamente barato.

Un fracaso de 650 millones

El problema de fondo era el calendario. RCA había previsto lanzarlo en 1977, pero los problemas técnicos y los continuos cambios en la cúpula de la empresa lo alargaron hasta 1981, y para entonces las cintas de VHS y Betamax, que además permitían grabar, ya estaban en las casas, igual que el LaserDisc. Cuando presentó el sistema, a finales de 1979, RCA calculaba vender entre cinco y seis millones de reproductores al año. Esperaba colocar 200.000 antes de que acabara 1981 (a principios de 1982, según la Wikipedia en español) y vendió más o menos la mitad.

RCA bajó precios, regaló discos y ofreció reembolsos, pero las ventas apenas mejoraron. El 4 de abril de 1984, con unos 550.000 reproductores vendidos (unos 750.000 contando los de otros fabricantes, según CED Magic), anunció que dejaba de fabricarlos, y los que quedaban en las tiendas acabaron liquidándose por unos 20 dólares. Lo que pasó después con los discos depende de la fuente: la Wikipedia en inglés dice que la demanda se disparó tras el anuncio, y CED Magic, que la mayoría de los compradores dejaron de comprarlos. RCA siguió produciéndolos hasta 1986. Los últimos fueron La joya del Nilo y un disco conmemorativo, Memories of VideoDisc, que se regaló a muchos de los empleados del proyecto y cuya referencia corresponde al 27 de junio de 1986, último día de funcionamiento normal de la fábrica de discos de Rockville Road. Las pérdidas se calculan en unos 650 millones de dólares (600, según la Wikipedia en español), y el golpe contribuyó a que General Electric comprara RCA en 1986 (en 1985, según Canal Preto).

El VHD, la versión japonesa

En Japón, JVC, la empresa que había creado el VHS, trabajaba en algo parecido. Enseñó los primeros prototipos de su VHD, siglas de Video High Density, en 1978, y lo puso a la venta en Japón el 21 de abril de 1983. También se leía con una aguja que medía la capacitancia, pero con una diferencia importante: el disco no tenía surcos, y la aguja seguía las pistas de forma electrónica, como en un CD, así que se desgastaba menos. Los discos medían 25 centímetros, iban en funda y guardaban hasta una hora por cara.

Videodisco VHD de JVC
Un videodisco VHD de JVC, de 25 centímetros. Foto: TheTurtleyOne (CC BY-SA 4.0).

JVC lo presentó en varias ferias de electrónica de Estados Unidos, pero al final decidió no venderlo allí. En el Reino Unido, Thorn EMI llegó a invertir en una fábrica de discos en Swindon para lanzarlo en 1984, pero abandonó el plan a finales de 1983, y el VHD se quedó como herramienta de formación y enseñanza, casi siempre conectado a un ordenador.

Donde de verdad encontró su sitio fue en el karaoke. También se usó para videojuegos interactivos, y hasta hubo una versión en 3D, con gafas especiales, que se vendió en Japón. El último disco nuevo salió en 1990, según la Wikipedia en inglés; la española y Canal Preto hablan de principios de los noventa.

Vídeos: el CED y el VHD por dentro

El canal británico Techmoan explica en este vídeo, en inglés (30 minutos), cómo funcionaba el CED de RCA.

Retro tech: The RCA CED Videodisc

Y en este otro (32 minutos) hace lo mismo con el VHD de JVC.

Movies on Vinyl - VHD The forgotten 1980s Videodisc

Cosa de coleccionistas

Hoy el CED y el VHD son cosa de coleccionistas: según CED Magic, a mediados de los noventa la tecnología difunta de los años setenta y ochenta empezó a coleccionarse. Con cuidado, eso sí: como la aguja toca el disco, cada vez que se ponen se gastan un poco más.

Otras historias del blog: la historia de Netflix y Blockbuster, la cadena de videoclubes que pudo comprar Netflix y no quiso, y el E.T. de Atari, el videojuego que acabó enterrado en el desierto.

Lee también: EBR-I, el reactor nuclear que empezó encendiendo cuatro bombillas y El día que Los Ángeles se rindió a Depeche Mode

Fuentes consultadas

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