Pixie, Dixie y el gato Jinks aparecieron por primera vez en 1958, fruto del ingenio de los estudios de animación de Hanna-Barbera. No llegaron al mundo como estrellas indiscutibles, sino como uno de los segmentos del programa The Huckleberry Hound Show, aquel formato que se coló con notable discreción en los televisores de medio planeta. Entre 1958 y 1961 se emitieron 57 episodios, piezas breves insertadas dentro del show principal, pero con la capacidad suficiente para dejar huella.
La fórmula parecía sencilla: dos ratones diminutos e inteligentes, enfrentados a un gato doméstico tan fanfarrón como ineficaz. El modelo recordaba a Tom y Jerry, aunque aquí se prefería la chispa verbal al garrotazo. No por espíritu pacífico, sino por economía. Dibujar persecuciones eternas salía carísimo, así que el estudio optó por diálogos ingeniosos, situaciones habladas y mucha picardía.
Gracias a esa apuesta por la voz y el ritmo, el segmento ganó una personalidad inesperada. Y para los espectadores hispanohablantes, el hallazgo fue aún mayor, porque el gato Jinks terminó hablando como un andaluz exiliado que había triunfado en México. Su nombre: Florencio Castelló.
Un trío de salón: dos ratones sagaces y un gato con ínfulas
La convivencia perpetua entre Pixie, Dixie y Jinks respondía a un patrón reconocible, casi ritual. Los ratones representaban la astucia del pequeño que conoce bien sus limitaciones, pero también sus fortalezas. Jinks, en cambio, personificaba al encargado oficial de mantener la casa libre de roedores, aunque rara vez cumplía su misión con dignidad.
Cada episodio repetía una secuencia que, lejos de agotar al espectador, se volvía una especie de liturgia humorística. Jinks sentía herido su orgullo profesional, diseñaba un plan disparatado para librarse de los ratones, lo anunciaba al público con total solemnidad, ponía manos a la obra y, cómo no, terminaba atrapado en su propia trampa.

La serie mantenía un tono suave, amable, sin grandes explosiones ni persecuciones frenéticas. El chiste se apoyaba en equívocos, inventos improvisados y diálogos muy trabajados para un dibujo supuestamente infantil. El gato hablaba sin parar, los ratones también, y esa verborrea sostenía buena parte del ritmo y del encanto del segmento.
Jinks y “lo roedore”: menos golpes, más guasa y mosaico lingüistico
La reducción de movimientos y el uso abundante de primeros planos con largas conversaciones permitieron que el doblaje adquiriera un peso descomunal. En versión original, Daws Butler daba vida a los tres protagonistas, modulando voces con auténtica habilidad. Pero el gran salto cultural llegó cuando el doblaje hispanoamericano decidió que aquel gato debía sonar a andaluz castizo, con ecos de teatro popular y gracia casi folclórica.
Pixie hablaba con un español hispano neutro de la zona central de México, correcto y amable. Dixie exhibía un marcado acento cubano que le daba un aire pícaro y vivaracho. Ambos creaban un contraste sonoro que encajaba bien con su manera de moverse y pensar.
Y entonces aparecía Jinks, armado con un acento andaluz tan rotundo que muchos niños españoles, al descubrir la serie en cadenas locales, entendían que había sido producida en Andalucía. No era así, pero la ilusión funcionó. El gato dejó de ser un personaje estadounidense para transformarse en ese “andaluz de los dibujitos” que decía odiar “a muelte” a los ratones.
El gato Jinks: un villano fracasado que pedía a gritos una voz única
Jinks nunca fue un gran antagonista. Era más bien un eterno perdedor con aspiraciones elevadas. Soñaba con ser un cazador implacable, pero todo en él respiraba procrastinación, torpeza y pretensión. Precisamente por eso necesitaba una voz muy concreta: grandilocuente y patética a la vez, capaz de moverse entre la vanidad y el ridículo.
Ahí entró Florencio Castelló, que convirtió al gato en un personaje digno de una compañía teatral andaluza de principios del siglo pasado. Exageró el acento, acentuó la jactancia y añadió un repertorio de coletillas que hoy siguen vivas en la memoria colectiva. Frases como “dónde eztán ezoh mardito roedore” se recitan todavía como si fueran refranes familiares.
Florencio Castelló: de Sevilla a México, pasando por la guerra y los escenarios
Para comprender del todo por qué Jinks suena como suena, conviene hacer un pequeño desvío por la biografía de Florencio Castelló. Nacido en Sevilla en 1905, se formó en el teatro y destacó pronto por su desparpajo, su vis cómica y una voz privilegiada. Participó en numerosas obras de ambiente andaluz en las que mezclaba interpretación y canto con una naturalidad pasmosa.
A causa de la Guerra Civil abandonó España en 1936. Partió con una compañía de zarzuela rumbo a Argentina y, tras una larga gira por Hispanoamérica, terminó instalándose en México a finales de los años treinta. Allí el cine vivía un momento de esplendor y exigía actores de carácter capaces de cubrir papeles secundarios con personalidad. Castelló encajó como anillo al dedo.
Su acento andaluz, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en su sello. Participó en películas junto a figuras míticas del cine mexicano y se dejó ver en teatro, radio y televisión. La radio le ofreció un escaparate formidable en el programa humorístico La Tremenda Corte, donde su capacidad para modular ritmos y rematar chistes lo convirtió en favorito del público.
Evolución del acento andaluz en el doblaje
En el siguiente vídeo aparecen doblajes de Florencio Castelló en múltiples largometrajes míticos en los que participó a lo largo de su vida.
Del teatro lírico al micrófono: un andaluz en la trastienda de Hanna-Barbera
Cuando las productoras estadounidenses comenzaron a doblar sus dibujos al español con mayor frecuencia, Castelló ya era una figura conocida en México. Su fama y su inconfundible voz llevaron a que fuese elegido para interpretar al gato Jinks en los primeros doblajes de la serie.
No se limitaba a leer un guion. Sus intervenciones transformaban el texto. Añadía matices, exageraba expresiones andaluzas, jugaba con ritmos musicales y, sobre todo, convertía las amenazas del gato en pequeños momentos de comedia. Jinks sonaba a callejón sevillano y a patio mexicano, un equilibrio extraño que terminaba funcionando sorprendentemente bien.
Aquella mezcla creó un personaje inolvidable: un gato que vivía en una casa de caricatura estadounidense, pero que hablaba como si hubiera salido de un sainete.
La huella del acento andaluz de Florencio Castelló en la memoria colectiva
El acento de Jinks no fue una simple anécdota. Se convirtió en un fenómeno lingüístico. Podría tratarse de uno de los primeros personajes de animación con acento andaluz reconocible emitido masivamente en televisión, algo llamativo si se tiene en cuenta que ese acento no procedía de un estudio español, sino de un actor sevillano afincado en México.

Lo curioso es que ese acento andaluz “exportado” regresó a España empaquetado en forma de dibujo animado. Muchos niños españoles descubrieron de golpe una caricatura del habla sureña que, sin embargo, tenía raíces auténticas. Y las frases de Jinks, repetidas miles de veces, quedaron grabadas en la memoria de quienes crecieron escuchando sus exabruptos.
Frases, gestos y ritmo: el arsenal sonoro del gato Jinks
El trabajo de Castelló iba más allá del acento. Construyó un personaje vocal. Alargaba sílabas, introducía “ozús”, “eas” y lamentos melodramáticos, modulaba el tono con precisión y dotaba al gato de un orgullo casi trágico. Ese estilo convertía cualquier frase, por simple que fuera, en un pequeño espectáculo.
Incluso el diseño visual del personaje parecía cobrar sentido gracias a la voz: ese gato flacucho, con aire de derrotado eterno, encontraba en la entonación de Castelló una identidad inconfundible. Lo que en el papel era un antagonista menor se transformaba en un icono humorístico de primera línea.
Cuando el acento desaparece: la etapa “neutra” y su efecto en la serie
El contraste se percibe con claridad cuando la serie entra en posteriores redoblajes en los que se opta por un acento neutro. Esa neutralización, propia de los ochenta y noventa, pretendía hacer los productos más “universales”. El resultado, sin embargo, fue una pérdida evidente de personalidad.
La mayoría de espectadores identificó la versión con acento andaluz como la auténtica. La neutra, pese a ser técnicamente correcta, jamás alcanzó el mismo impacto. Se demostró así que un personaje animado puede depender más de su voz que de su trazo.
Más allá de la serie: apariciones posteriores y persistencia del mito
Aunque los episodios originales concluyeron en 1961, Pixie, Dixie y Jinks continuaron apareciendo en especiales y series posteriores, desde Las olimpiadas de la risa hasta cameos en producciones más modernas. Cada aparición funcionaba como un guiño cómplice para los espectadores veteranos, una invitación a recordar aquellas tardes en las que un gato andaluz gritaba su odio eterno hacia los roedores desde un televisor en blanco y negro.

Florencio Castelló siguió trabajando hasta su muerte en 1986. Descansa en México, el país que lo acogió, aunque su voz cruzó océanos y generaciones. Su acento, su historia y su oficio siguen vivos en cada episodio de una serie que, gracias a él, trascendió lo que sus creadores esperaban.
Jinks, en definitiva, no solo fue un gato de dibujos. Fue la voz de un actor que convirtió su acento y su biografía en un sello inconfundible. Y ahí sigue, resonando en la memoria de quienes crecieron con él.
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Vídeo: “Maestro Florencio Castelló (el gato Jinks)”
Fuentes consultadas
- Wikipedia. (s. f.). Pixie, Dixie y el gato Jinks. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Pixie%2C_Dixie_y_el_gato_Jinks
- Wikipedia. (s. f.). Florencio Castelló. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Florencio_Castell%C3%B3
- Rodrigo, B. (2018, 20 agosto). La voz andaluza de los dibujos animados (doblados en latino) que veías en los 80. El Confidencial. https://www.elconfidencial.com/cultura/2018-08-19/florencio-castello-voz-andaluz-dibujos-de-antes_1605140/
- Gallardo, F. A. (2023, 14 julio). El primer personaje que habló en andaluz en TV lo tuvo que hacer en el extranjero. Diario de Sevilla. https://www.diariodesevilla.es/television/primer-personaje-andaluz-TV-extranjero-video_0_1811219156.html
- Muñiz, F. (2025, 11 noviembre). Destino, Disney y Dalí: la historia del cortometraje surrealista. El Café de la Historia. https://www.elcafedelahistoria.com/destino-disney-dali/
- Iwasaki, F. (2020, 12 diciembre). Florencio Castelló, un actor de dibujos animados. ABC Sevilla. https://www.abc.es/sevilla/cultura/sevi-florencio-castello-actor-dibujos-animados-202012120836_noticia.html
- Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=obHcd1zmdEU
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